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Full text of "PrisionDeSegovia"

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EfifTfOHS 
MUGKLDE 



EL POR QUE 
EL COMO 
Y EL DESPUES 
DE UN TUNEL 
HUN 



QUE SE 



10 



© Editions MUGALDE. 




EDITIONS 
UCltUE 

3, Rue du Commandant Passicot 
T6I.:26 67 33 
64 700 - Hendaye 



Imprimerie MUGALDE - Hendaye 



— m ŠT JULEN AGIRRE 

pnsion 
de 

segouia 

EL POR QUE 
EL COMO 
Y EL DESPUES 
DE UN TUNEL 
QUE SE HUNDIO 



INTRODUCCION 



Arias Navarro: 
Comisario de polic fa 

contra 

Presidente de Gobierno. 

Tunel de Segovia : 
Ocultamiento polftico 
de un descubrimiento policial. 



7 



Los primeros dias de agosto de 1975 han sido dias de 
iuto para I a lucha de nuestro Pueblo por su liberacibn. 

La caida en manos o bajo las balasdel Gobierno-poli- 
cia Arias Navarro, en Barcelona y Madrid, de algunos de los 
mejores luchadores vascos tuvo graves consecuencias para 
E.T.A., una de las organi zaciones revolucionar! as que mas 
lejos esta llevando los principios de la lucha socialista y li- 
beradora nacional de Euskadi. Y entre tales consecuencias, 
no fue la menos grave el descubrimiento v subsiguiente 
desmonte de un plan de fuga de gran envergadura para cin- 
cuenta y dos presos polfticos de diversas organ i zaciones- pe- 
ninsulares encarcelados en la prision de primer grado de Se- 
govia. 



Todos sabemos c6mo la prensa deJ Estado espaffol, 
cmicamente controlada por una ley de "Ubertad" de pren- 
sa, intent6 ocuStar la existencia y fracaso de este proyecto 
<jue se hallaba a escasos dias de convertirse en realidad-, 
escamoteandolo entre confusas y farragosas noticias, co- 
mentarios y especulaciones sobre los incidentes de Barcelo- 
na y Madrid, que, cuando no eran falsos, estaban delibera- 
damente desordenados y entremezclados. 

Sin embargo, tal escamoteo, las cuatro iineas pronta- 
mente silenciadas, perdidas entre tanta hojarasca seudope- 
riodistica, referentes a un hecho que tan gran exito policial 
parece suponer, es toda una revetacion de algunos de los 
probiemas en que el regimen de Franco se debate actual- 
mente en su afanoso desasosiego por sobrevivir, probiemas 
que surgen de I a irreconcittable contradiccidn entre dos ne- 
cesidades insoslayables: 

- La necesidad politica de hacerse aceptar por unos 
mmimamente ampliossectores sociales, en unos momentos 
en que hasta la propia oligarpufa que en su d/a ledi'6 vida 
lo esta abandonando por inutil y aun contraproducente pa- 




ra esta nueva etapa de su desarrollo como clase -a ella obe- 
decen los ndfculos e ineficaces intentos de evo!uci6n v de- 
sarroflo polftico concretados en el asociacionismo el dere- 
cho de huelga, la nueva ley de Administraci6n LocaL.- y 
* m necesidad represiva de contener un movimiento 
de los diversos pueblos del Estado que čada vez es mas am- 
Plio y poderoso, totalmente contrario ya a un sistema que 
no solo le mega sus mas elementales derechos politicos y 
culturales smo que obstaculiza incluso su misrno progreso 
y estabilidad economicos -a ella obedecen !as sangrientas e 
igualmente tnef icaces actuaciones policiales concretadas en 
la reciente multiplicacion de los muertos y heridos en las 
cafles, de los asesinatos legales por sentencia iudicial del 
numero de presos pol iticos en las carceles, de los atentados 
fascistas en absurdo intento de aterrorizar a pueblos ente- 
ros, en la vuelta a fos Estados de Excepci6n, y en fin en la 
promulgaci6n de un decreto-ley que, si bien ha fogrado es- 
tremecer a Europa haciendole recordar una vez mas que el 
fascismo ni ha muerto ni se ha civilizado, no ha conseguido 
smo recruceder la actividad revolucionaria en todos los 
pueblos del Estado espanol, haciendola čada vez mas am- 
plia, violenta y consciente de sus objetivos-. 

Čada nuevo intento "politico" por parte del regimen 
de vestirse de gala no provoca sino la hilaridad -en el meior 

In, ZnlZT V 3 V, ? imU repulsa - en /os mšs " en el *no de 
los pueblos peninsulares. 

A čada rechazo popular del regimen franouista ei Co- 
misano-pres.dente Arias no puede contestar sino con sus 
matones-policias. 

Y čada actuaci6n policiaJ no hace sino teflir de sangre 
ese traje politico de gala inutilizšndolo čada vez mas no s6- 
lo para engafiar a los pueblos sojuzgados sino incluso inter- 
nacionalmente, para enganar a cualguier gobierno autopro- 
damado democratico por mas predispuesto que se eneuen- 

£ i*'* manchones ante [a mfa mfnima insinua- 
ciOn de que lo que aparentan ser acusadoras huellas de san- 
gre no son, por el contrario, sino chillones adornos de ter- 
cfopelo rojo. 



9 



En esta contradiccion entre la necesidad pol Ptica de 
evoluci6n y la necesidad represiva de control poticiaco, 
čada nueva actuacion poltclal compromete , en un g rado di- 
rectamente proporcional a su exito, las operaciones politi- 
cas. 

Es asi como el cinismo de Arias en Helsinki prome- 
tiendo, "politicamente" , la evolucion democratica del re- 
gimen queda desenmascarado y condenado al fracaso por 
el gran triunfo de la policfa militar y civif al descubrir las 
"subersivas" celulas democraticas en el seno del ejercito, al 
bombardear aparatosamente un chalet de gruposde j6venes 
catdlicos en Madrid, al liquidar, herir y detener a tiros por 
las calles de Barcelona y Madrid a un numero de nuestros 
mejores luchadores y de los mas codiciados por el poder 
franquista, al tomar militarmente la ciudad de Segovia para 
establecer un cerco gigantesco, en parodia tragico-grotesca, 
sobre una carcel d on de se en con trs ban encerrados en un 
estrecho patio ochenta y seis presos oolrticos totalmente 
indefensos y desconocedores de lo que ocurna. 

Y es asi' como un Presidente de Gobierno, que debs- 
rfa estar orgulloso por la espectacular operaci6n de destruc- 
ci6n de unos enemigos polfticos irreconciliables, se ve obit- 
gado en Helsinki a eludir toda respuesta ante las preguntas 
de los representantes de los diversos paises del mundo so- 
bre tales acontecimientos, recurriendo al torpe e inhabil 
subterfugio del "hace dos dias que he salido de Madrid y 
no tengo notichs de nad a, son hechos sin importancia al- 
guna". 

Y es que Arias Navarro encarna en su propia persona 
la paradoja del regtmen franquista en su agon i'a: el Presiden- 
te Arias solo puede mantenerse sobre el podium policial 
sostenido por el Comisario Arias; el Comisario Arias a su 
vez aniquila la imagen polftica del Presidente Arias; y el 
Comisario Presidente Arias Navarro, en tragtcomica s (ntesis, 
da rienda suelta a sus instintos poiiciales intentando al mts- 
mo tiempo ocultar polfttcamente a la opinion publica los 
exitos represores, cuyo mismo alcance -a veces insospecha- 
do- puede hacer tambalearse el complicado equilibrio fran- 
qulsta. 



10 

* 

No es otro el significado del escamoteo period fsfico 
del descubrimiento del proyecto de fuga de Segovia. 

U operaci6n polic faca fue espectacular y brillante. En 
terminos de ef icacia tecnica fue un completo exlto. 

A falta de tan s6lo escasos dfas para la realizaciort de 
una acci6n que, por sus repercusiones popuiares, ofganiza- 
tivas y polfticas en general, s6lo ceder (a ei paso ante la eje- 
cucidn de Carrero Blanco; a falta de tan solo escasos dfas 
para la reaiizaci6n de una accion ya ultimada en todos sus 
detalles hasta el punto de que atgunos de los presos de Se- 
govia ya habfan salido a la ciudad en dfas anteriores;a fal- 
ta de tan sčlo escasos dfas para I a realizacidn de una accI6n 
perfectamente camuflada hasta el punto de que, aun des- 
pues de conocer la policfa la existencia del tunel, lasalida 
ya efectiva de algunos de los pnesos polfticos a la calle, y el 
focat mismo de la carcel de donde este arrancaba, fueron 
precisos tres dfas de intensos cacheos fuera y dentro de la 
prist6n f con detectores de tuneles en ei exterior y levanta- 
miento de suelos en et interior, para localizarlo, la policfa 
consigue desbaratar un plan de fuga cuvo fracaso era časi 
imposible de creer logrando no s6lo seguir manteniendo en 
ta carcel a med i o centenar de los para ella mas peligrosos 
terroristas, sino incluso la datenci6n de los dirigentes de I a 
operacibn, intensamente codtciados por ei regimen poticiaf 
franquista desde hacfa ya largo tiempo. 

Paralizact6n de un golpe de extraordinaria repercusi6n 
polftica y de inusual gravedad para el precario equilibrio 
del regimen; retencidn de cincuenta y dos "peligrosos te- 
rroristos" a punto de reincorporarse a la lucha activa; des- 
mantsldmiento de una operacion preparada con cuanta 
perfecci6n parece humanamente pcslble en las condiciones 
de una carcel; detencion de revolucionarje« como Wtlson, 
Egia, Txiki..,; Hquidacion ffsica de Mujika Aiestaran...;to- 
do indica un britlante triunfo para los anales de la policfa 
f ranquista, todo apunta a una estruendosa celebracidn por 
pa rte del Gomisario Artas.. 



11 



Pero he aquf que la espectacular operacidn poticiaca 
det Comisario Arias, a pesar da ; serle totatoente ™**»g> 
compromete ta operacidn politica det Presidente Anas. 

Lo que para el Comisario es evirar un golpe grave con- 
tra el regimen, para los pueblos de! Ettado «f R °Ly 
especial para et nuestro, signifi« i^or el odto centra « 
y aprender de los fallos para el futuro del movimtento po- 
pular. 

Lo que para el Comisario es retener a medio centenar 
de peligrosfsimos terroristas y capturar o motor a otros cin- 
co para et Pueblo Vasco y el resto de los pueblos somett- 
cR por el regimen franquista sign.fica ^ aponerm 
camevtva ta I lipa abierta por ta consctenciad* en ito asesi- 
nato a que estžn condenados los mejores de sus hombres 
en tre los mu ros de las carceles espaholas. 

Lo que para el Comisario Arias es destruir una opera- 
cidn perfecta, para nuestro Pueblo sigriifica toda »na reve- 
laddn de las posibilidades tecnicas, de camuflaje y de con- 
travigilancia, y sobre todo <fe tenaz vobntad de contlnua- 
cidn en la Uteha aetiva por parte de quienes son los mas 
controlados, de quienes mas direetamente estan tufnendo 
la represion franpuista, de guienes precisamente se diria 
que, no pudiendo dar ya nada mas, lo necesitan todo. 

Y asf, en definitiva, to que para et Comisario Arias sig- 
nifica un brlUante exito, para el Presidente Anas signif .ca 
ta eaparici6n del fantasma de ta ^itac^n pop»lare Me r - 
ZSS en torno a un tema tan sensibil izador de la con- 
Sncteda los pueblos -y mas en el Ano de la.Reconahac.6n 
proetamado por la mišma Iglesia Buejmpartrf >sus ; bmdic«- 
nas al reaimen en su santa erutada del 36- como el de los 
SSsSs plmicofla amnistfa y 1» »mas da muzanj* 
mTcuyas sombras todavfa nose hab.an desvanec.do desde 
Tapancion fulgurante sobre Euskadi en oetubre y d ciem- 
bre del aRo anterior, significa un formidable obstacuto mfe 
para intentar borrar lo imborrabie, el od.o acumuiado con- 
m el regimen por las etases obrera y populares de todos y 
čada uno de los pueblos, y det vasco en especial, sojuzgados 



12 

por el franquismo durartte cuarenta interminables aPios, un 
insalvable obstdcuh mas para sus risi b les Intentos de asimi- 
iacion polftica de un m mimo de sectores soda les, 

Y el juego del Comisario Presidente Arias Navarro an- 
te esta realidad es obligado. Silenciara la prensa, ocultara 
sus propios exitos represivos ante la sociedad, mezclando y 
creando confusionismo en torno a los triunfos inocultables, 
amordazando a los period istas y agencias en torno a los re- 
se rvables. 

En otras palabras, ante la evidencia, incluso para los 
sectores mšs cerriles de la ultraderecha franquista, de la im- 
posibilidad de cortar ia estrecha vinculacion existente ya 
en tre los sectores popu la res y sus vanguardias revoluciona- 
rias, el Comisario Presidente Arias Navarro renuncia de an- 
temano a presentar sus exitos policiales como exitos de la 
sociedad entera, renuncia de antemano a vincular, en estas 
actuaciones concretas, la actividad policial, el "orden pu- 
hlico", con las exigencias de la sociedad, con las exigencias 
populares. 

Lo que, sin duda, representa uno de los grados mas ba- 
jos de desintegracion de cuslquier poder puhlico, de cual- 
quier sistema pol rtico, significa la renuncia af papel que to- 
do Estado debe pretender para st' de representante de la so- 
ciedad entera, significa el reconocimiento y aceptaci6n tac- 
ticos de su totai aislamiento popular, de su absoiuta caren- 
cia de base social. 



★ 



Pues bien, porque este es precisamente uno de los pro- 
fundos significados de la escastsima atencion de la prensa 
hacia el plan de fuga de Segovia, 

porque en esto se revelan con meridiana 
claridad afgunss; de las actuales contradicciones del regimen 
franquista. 



13 



porque E.T.A. sabe que e! interes de nuestro 
Pueblo por conocer la realidad de este f racasado proyecto, 
junto con su vendica y eornpleta informac(6n, no hara sina 
contribuir a deshacer ei encienque juego que Arias Navarro 
intenta tan trabajosa cuanto inutilmente desarrollar para 
alargar un tiempo mas la vida de este sentenciado a muerte 
que es ef actua! sistema politico del Estado espanol, 

porque E.T.A, cree que Euskadi debe cono- 
cer cuanto atane a la marcha -boyante o zigzagueante- de 
los diversos aspectos y niveles del proceso de su lucha libe- 
radora, 

porque E.T.A. es consciente de que su vin- 
culacion con el Pueblo Vasco es tan estrecha, y tan avanza- 
da la decrepitud del regimen franquista, que inclmo las 
aparentes derrotas parciales por el aparato policiat se con- 
vierten en obstdculos y aun en amenazas directas contra el 
inestable equilibrio politico del fascismo peninsular, 

por todo ello, ha cretdo conveniente dar a 
la luz un trabajo como este, dirigido a las clases obreras y 
populares de Euskadi, exponiendo detalladamente los di- 
versos aspectos relacionados con el lamentablemenče frača- 
sado proyecto de fuga de los presos politicos de Segovia, 
abarcando desde sus aspectos tecnicos hasta sus impticacio- 
hes y posteriores repercusiones politicas, tanto mas grave 
cuanto que ha costado ya una vida en la calle -la de Mujika 
Aiestaran- y otra ante el peloton de asesinatos legales -ta de 
Txiki-, aparte de quienes tienen pendientes varias penas de 
muerte como VVHson y Egia, y tanto mas grave cuanto que 
estas, junto con las acumufadas anteriormente y en fechas 
posteriores entre E.T.A. y otros revolucionarios, han agota- 
do ya los ultimos vestigios de credibilidad y tolefancia po- 
litica para con el regimen, no ya s6io a nivel interno penin- 
sular sino tambien internacional y especialmente europeo. 



PRIMERA PARTE 



Asi militan 
nuestros presos. 



17 



SABER ARRIESGARSE. SABER CAER 



Si preguntasemos a todos los presos polfticos de los 
diversos pueblos de! Estado espafiol por que estan en la car- 
cel, no sena facil que nos diesen una respuesta comun. 

Las carceles pentnsulares se encuentran a estas alturas 
ante un serio problema de capacidad provisionalmente re- 
suelto medianta el hacinamiento de dos, t res y cuatro pre- 
sos pol fticos en celdas individuales de dos por cineo metros 
o incluso menos donde se han de incluir una mesa fija con 
su taburete o silla para comer o escribir, un lavabo,_ un wa- 
ter y unas literas, o en vfas de intentar ser sotucionados 
mediante proyectos que se han quedado cortos ya antes de 
su terminaci6n, coma la habiilitacičn del viejo y tetrico Pe- 
nal de Puerto de Santamana -recientemente "reliemdo" 
con doce presos trasladados de Segovia tras el descubri- 
mtento del fracasado proyecto de •fuga-, el levantamiento 
de nuevas plantas en Soria, el reestreno como circeles: para 
presos polfticos de los penales de Teruel y Caceres -donde 
ha sido recientemente trasladado T upa- y la apertura para 
el mismo fin de las prisiones de Pontevedra, Zaragoza y Va- 
li adolid a I o largo de 1973-1974 y que se encuentran ya to- 
talmente repletas, 

V es que la demencial agitaci6n senil del regtmen en 
las ultimas semanas, desbocados ya en forma incontrolable 
los insttntos policiales del Comisario Arfas, ha hecho ascen- 
der en forma escandalosa el numero de los presos polfticos. 
Si I a ultima huelga de hambre de las carceles con motivo de 
la iniciacič-n de las cruentas farsas Judiciales en Burgos, Bar- 
celona y Madrid fue iniciada por 500 presos pot fticos sobre 
un total aproximado de 600, a su salida de celdas o de en- 
fermerfa se han encontrado con un incremento sin prece- 
dentes del orden del 133 por cien. 



18 

Con tal gran numero de presos polfticos, las respues- 
tas a rtuestra pregunta formarfan un abanico tan abierto 
como abierto es el abantco de organizaciones y tendencias 
pol fticas representadas en las carceles: desde cartlstas, pa- 
sando por los llamados falangistasde izquierda,dernocratas, 
sindrcalistas, socia listaš, comunrstas en todas sus corrientes, 
anarquistas, etc, hasta luchadores por la liberacibn nacio- 
nal de sus pueblos, y entre estos a su vez desde quienes 
propugnan soluciones autonomistas, reformistas, etc, hasta 
quienes buscan la total independencia nacional y el socialis- 
mo, como los proptos militantes de E.T.A, 

Si nos centramos en !a prisiin de Segovia, objeto de 
este informe de nuestra atenci6n, los 86 presos polfticos 
que encerraba en ei momento del descubrimiento del pro- 
yecto de fuga se repartfan entre 33 abertzales vascos -de 
los cuales, 23 militantes de ETA-, un nacionalista revolucio- 
narto catalžn del F.A.C., 24 trotskistas de L.C.R. VI, 9 pro- 
sovieticos del P.C.E., 4 maofstasdel F.R.A.P., un militante 
del P.C.I. {Lfnea Proletaria), otro del P.T.E., 4 militantes 
de diversos grupos anarquistas y 9 independentistas. 



Entre todos ellos, dos penas de muerte conmutadas 
-de LCR-VI, condenados siendo militantes de E.T.A.- y 
aflos y anos de condena hasta el punto de no llevar la cuen- 
ta ni siquiera a nivel individual. Y es que se trata de una 
carcel de las llamadas de Primer Grado Especial, es decir, 
preparada para las condenas fuertes y para quienes, aun te- 
nižndolas pequefias, son castigados en otras carcelesde ter- 
cer, segundo o incluso primer grado por repetidas "faltas"; 
lo que se traduce, cifiendonos a la practica real, en una car- 
cel para quienes, aun teniendo condenas bajas -y entre las 
condenas bajas se han de incluir llas menores de 12 aPlosi-, 
han sido catalogados por la Direccion General de Prisiones 
a traves de la de čada ca>cel de otros grados inferrores -en- 
tendiendo por "carcel de grado inferior", carcel que teori- 
camente tiene un rčgimen interior mas suave- como mas 
combativos y radicales. 



19 

Puede decirse que, en este amplio abanico de tenden- 
cias polfticas encarceladas en el Estado Espafiol, s6lo hay 
un denominador comun, una respuesta comun, muy gene- 
ral, a l a pregunta arriba formulada de por que los presos 
polfticos estan en la carcei. 

Y esta respuesta comun no radica en las organizacio- 
nes represaliadas, en los militantes y luchadores encarcela- 
dos, sino en la mano encarceladora, en ei propio regimen 
opresor y represor del Estado espafiol. 

Efectivamente, basta con una superficial y panorami- 
ca mirada sobre ese abierto abanico de organizaciones y 
tendencias polfticas representadas entre los muros carcela- 
rios para percatarse de la estrechez de intolerancia, de la 
descabellada y suicida cerraz6n a todo tipo de opcičm po- 
Iftica que no sea el "si" y el "amen", la conformidad y el 
ciego seguidismo, por parte de un regimen como el fran- 
quista, que lleva todo el aire de voiver a re-crear en la his- 
toria europea el bunker berlines en que Hitler y sus ultimos 
servidores fueron provocando la sistematica destruccičn, 
tan inuti! como sangrienta, de todo un pueblo antes de pro- 
ceder a su ya inevitable autodestmccičn. 

Pero queremos centrarnos en el por que" de la estancia 
en la carcei de nue^tros militantes, en por que, en su dia, 
supieron arriesgarseaserenterrados de por vida, en por que, 
hoy y cuando cayeron, siguen pensando que ei riesgo habfa 
que correrlo, que merecia la pena, en por que, a su modo y 
con sus limitaciones, siguen luchando en su encierro con la 
mišma entrega con que lo hicieron y seguirian haciendolo 
en nuestras calles. 

Cuando una arganizaci6n que se dice revolucionaria y 
que qutere manifestarse como !a expresi6n politica de las 
aspiraciones, exigencias y necesidades de una clase obrera y 
de unos sectores popuiares, es capaz, a pesar de verse some- 
tida al acoso sistematico de un cuerpo policial especializa- 
do en el la con el I6gicamente terrible y hasta cierto punto 
inevitable desgaste que semejante persecuci6n supone, de 
surgir y resurgir de sus propias cenizas, de incrementar a 
čada nuevo resurgimiento sus niveles de lucha y de profun- 



20 



dizar el impacto polftico de sus actividades, es que la lucha 
que tal organizacion desarrolia no es la lucha privada de 
una organizacion particuiar, sino la iucha revolucionaria de 
un pueblo contra sus opresores y explotadores, no es la lu- 
cha de un puftado de valientes, sino que es efectivamente 
la lucha de una clase obrera y de unos sectores populares 
en pro de sus aspiraciones, de sus exigencias y de sus nece- 
sidades, 

Esta y no otra es la raz6n por la que nuestros miiitan- 
tes encarcelados quisieron arriesgarse a perder su libertad y 
por la que, en efecto, la perdieron un dia, lejano ya en unos 
casos, reciente todavfa en otros, la razon por la que conti- 
nuan su Jucha desde la carcel y la razon por la que, tan 
pronto como tengan ocasion, volveran a arriesgar su nueva 
libertad e tncluso -los acontecimientos se suceden a veloci- 
dad vertiginosa y nos demuestran que el decirlo no esdra- 
matizar- la vida mišma. 

Los militantes encarcelados de E.T.A. son miembros 
de unas clases obrera y populares vascas que, en su cons- 
ciencia de cuales son sus intereses, decidieron organizarse 
para llevar a cabo una lucha estable y creciente, con posi- 
bilidades de victoria, en pro de su satisfaccion. Los mili- 
tantes encarcelados de E.T.A. son la expresidn viva de la 
clase obrera y sectores populares vascos que han sido capa- 
ces de asumir las extgencias y los sacrificios que toda lucha 
contra un opresor -y mas aun contra un opresor como el 
franquismo- conlteva. 

Si hemos de defjnir, pues, a nuestros militantes encar- 
celados, habremos de difinir la lucha que desarrollaron, la 
lucha que E.T.A. desarrolla i la lucha que la clase obrera y 
sectores popufares vascos estan demostrando apoyar y de- 
sarrollar con su continuo aporte y engrosamiento de las fi- 
las de los luchadores revolucionarios. 

Y esta lucha no es otra que la iucha čada vez mas am- 
pila de esa clase obrera y de esos sectores populares cons- 
ctentes de su opresidn y explotacion y de sus Intereses en 
toda su comple/idad: 



21 



- conscientes de la represion a que se ve sometida la 
mas m mirna manifestacidn de su personaUdad nacio nal, 
desde sus rrieis inocuos niveles folkl6ricos o incluso deporti- 
vos hasta los mas definidos niveles politicos, pasando por 
los culturales, artisticos, sociaies y economicos, desde las 
en principio indiferentes gradas de fronton hasta las cargas 
policiales ante los gritos de "Gora Euskadi" en cuakiuier 
calle repJeta de manifesta ntes, pasando por la plaza de un 
pueblo en fustradaesperadeunos bertsolarts que no han lo- 
grado su permiso gubernativo, por los huecos vacios de la 
sala en una exposici6n de pintura, por los disparos y muer- 
tos al compas de las reclamaciones de aire respirable para 
Erandio, por el embargo y muita contra unas insignias de- 
nunciadoras de la innecesaria y genocida concentraci6n de 
centrales nucleares en el Pafs... 

- conscientes de Ia superexp(ofacion a que se ven so- 
metidos por una oligarqufa incapaz de comprender que al 
continuar asi su saqueo y su descarada negativa a la m£s 
m mirna compensaci6n econbmica, social y polftica no esta 
haciendo sino matar la gallina de los huevos de oro, cons- 
cientes de que para acabar con tal explotaci6n no hay otro 
camino abierto que la aniquUacidn de la propiedad privada 
de los medios de produccion... 

- conscientes de que la conjundott de estos intereses 
nacionales y de clase desemboca forzosamente en la lucha 
contra esa oligarquia explotadora y opresora, contra esa 
oligarqu ia que, nacida de la alta burguesfa catalana y vasca, 
de la alta burocracia madrilena y de losgrandesterratenien- 
tes del sur espaffol, ante I a necesidad de crear las bases de 
un Estado Moderno, de un Estado burgues estable, ante la 
necesidad de afianzar y estabilizar e! marco geograf ico' don- 
de ejercer su explotaci6n, ha optado por imponer ta cultu- 
ra y caracterfsticas nacionales espaftolas en el resto de los 
pueblos peninsulares, en Euskadi Sur entre elios, corno uno 
de los medios imprescindibles para tal estabilidad y para la 
seguridad del ejercicio de su explotaci6n, y que, ante la ne- 
cesidad de seguir manteniendo su yugo a pesar de toda su 
debilidad, ha optado por servirse de un aparato estatal mi- 
litarista y policial, de corte fascista, que, con su sangrienta 
represičn, ha podido asegurar durante largos aftos ia tran- 



2 2 



quilidad suficiente como para hacer posible la continua- 
cičn de la explotacion y su relativo fortalecimiento de cla- 
se. 

Si esta lucha es la lucha de las clases obrera y popu I a- 
res vascas, conscientes de su opresi6n nacional y conscten- 
tes de quien y como es su verdadero enemigo, una oligar- 
qui'a amparada desde hace cuarenta afios en un aparato es- 
tatal dictatorial, militarista y policial, de corte fascista, fie- 
ramente chovinista espanol, quiere decirse que estamos an- 
te una verdadera lucha popular vasca por la independencia 
nacional y el socialismo. es decir, por una independencia 
nacional vasca que no sera posible mantener y hacer "fruc- 
tifera y creativa sin una organizacion socialista de la pro- 
duccion economica, sin una organizaci6n de la produccibn 
que entregue a los trabajadores, a quienes participan en su 
creact6n, toda la nueva riqueza surgida en el trabajo, y por 
un sociaitsmo que šolo permitird y potenciard el desarrollo 
de nuestra personalidad nacional si se encuentra dirigido 
por el propio Pueblo Vasco, si se realiza en el marco pol f- 
tico de un Estado Vasco independiente y soberano. 

Y si esta lucha es una lucha popular vasca, la lucha de 
una alianza de clases en la que čada una es consciente de la 
complejidad e interpenetracion de sus intereses nacionales 
y de clase, si es por tanto una lucha consciente de sus obje- 
tivos finafes y consciente del caracter del verdadero enemi- 
go al que debe enfrentarse, es forzosamente una lucha en- 
tera, total, consciente de la diversidad de los niveles en que 
debe desarrollarse y de la complejidad de los medios a em~ 
plear. 

Las continuas declaraciones de E.T.A. proclamando la 
necesidad de desarrollar la lucha en sus dos vertientes de 
lucha de masas y lucha armada no son sino un intento de 
articulacion de esos diversos niveles y medios exigidos por 
nuestro proceso de Iiberaci6n. 

Si nuestra lucha popular ha de abarcar todas las face- 
tas fundamentales de nuestra realidad nacional vasca, nues- 
tra actividad debera llegar tanto 



23 



- a! terreno econdmico -colectas populares, requisas 
de bancos, impuestoč a capitaiistas...-, como 

- al social -organizacion y apoyo de huelgas laborales 
reivindicativas, actividad de cara a los profalemas en barrios 
y pueblos...-, 

- al cultural -apoyo y potenciacion de campanas de 
alfabetizaci6n, ikastolas, universidad vasca, manifestaciones 
de cualquier rama de nuestra cultura...-, 

- al politico -descubrimiento def caracter y alcance 
polftico de cualquiera de estos problemas y actividades, 
creacion de organismos capaces de ir sentando y desarro- 
llando las bases de! poder popular vasco...- y 

- al militar -organizacion de comandos que puedan ir 
apoyando con las armas las iniciativas en cualquierade los 
campos anteriores, que puedan ir ensanchando las grietas 
del resquebrajado sistema franquista, agudizando sus con- 
tradicciones y creando nuevas condiciones de lucha, crea- 
cion y afianzamiento de las bases imprescindibles para la 
organizaci6n del Ejercito Popular Vasco,..-. 

Campos estos que, si bien suelen catalogarse conven- 
cionalmente en dos formas de lucha, la lucha de masas -que 
englobana časi todas las actividades de los campos econo- 
mico, social, cultural y politico- y la iucha armada -referid? 
al campo militar fundamentalmente-, todos ellos tienen un 
comun denominador que los hace autenticamente revofo- 
cionarios y autenticamente de masas, con independencia 
ya del numero mas o menos elevado, mas o menos reduci- 
do, de participantes en čada accion concreta. 

Este denominador comun es su caracter popular, el 
caracter que le da el hecho čada vez mas patente de que e 
la propia clase obrera y los sectores populares vascos qute- 
nes desarrollan todos estos campos, todas estas facetas de 
lucha, organizdndose bajo las multiples formas de bolsas 
economicas de resistencia, de comites de huelga y barrios, 
de equipos de alfabetizacion, de juntas de padres y anderei- 
nos, de comites y plataformas estudiantties, de circulos in- 
telectuales y artistas, de celulas de propaganda, de manifes- 
taciones callejeras, de batzarres populares, de piquetes anti- 
rrepresivos de autodefensa, de comandos especializados y 



24 



organizados en estricta ctandestimdad, y, en fin, bajo la 
forma de los nucleos mismos -logtsticos, tecnicos y huma- 
nos de un todavfa incipiente Ejercito Revofucionario Popu- 
lar Vasco. 



Esta masif icacton y popularizaci6n de la lucha de libe- 
racidn nacional y de clase de Euskadi, masif icacičn y popu- 
Iarizaci6n que vari agarradas de la mano de su creciente ra- 
dicaltzacrčn y profundizaci6n, tienen su exacta traduccian 
en el aito porcentaje de caidos y de presos politicos aber- 
tzales, y en el todavfa mas aito porcentaje de acumulaci6n 
de aR os de petici6n fiscal y de condena dictados, entre los 
que la persistente presencia de nuestros miiitantes sefiaia 
-mucho mas todavfa que unos evidentes fallos humanos y 
organizativos de funcionamiento, producto inevitable de 
una lucha emprendida a rnenudo con un mayor bagaje de 
espfritu y de coraz6n que de experiencia, de medios tecni- 
cos y de capactdad ofensiva- la alta participact6n que ban 
tenido en esa creciente radicalizacičn y profundizacion de 
la lucha popular vasca por la Hberaci6n nacionai y el socia- 



Cada Consejo de Guerra protagonizado por miiitantes 
de E.T.A. , čada vez mas frecuen tesen laspžginasde la pren- 
sa diaria, supone, en cuanto expresi6n del sistematicamente 
creciente golpear de ia represičn contra nuestro Pueblo, 
una prueba visibie mas, una palpable de m ost rac i 6r mas, un 
exacto baremo, de la creciente elevacidn de los ntveles de 
lucha en Euskadi. 

Tan cierta y exacta es esta traduccion de crecimiento 
de la lucha en intensif icacidn de la represi6n y de las bajas 
revoluctonarias, que, sin temor a caer en frases demagogi - 
cas, puede decirse quecada miiitante encarcelado de E.T.A. 
como io es ahora čada miiitante activo- ara perfectamente 
consciente de su futuro personai, es decir,de los largos afios 
da carcel o incluso de la muerte prematura que ieesperaban. 




lismo. 



25 



Que tal corwirci6n y e! haber sabido osumir la reali- 
dad de semejante tu turo no eran el I f ruto de un romAmjco 
e imprudente aventurerismo iuvenil smo el fruto da ^urta 
%Sda™onsciencia de las exigencias y de la neeesidad oe una 
S entera v total, lo esta proclamando a gntos la čada 
«z mKu ame vitalidad de! movimiento popular m*t 
cTonario vasco, reflejada en el crecimiento de las luchas V 
Si e* Si vez ma V or afianzamiento y arra.go en nuestros 
SctorS populares y clase obrera de las organizacion« que 
Kn por P la independencia nacional v el S oc,at<smo en 
Euskadi, E.T.A. entre ellas. 

V tambien sin peligro de caer en demagogia, puede 
decirse anS la oblativa constatacion de esta ultima realidad, 
que ™ 'propip Pueblo Vasco, al ser capa, deconvertir sus 
T^Jen trLnfos, al ser capaz de ir ^^^gffj^ 
y prof u ndizando su lucha -por si mismo y a ttwj« & 
vanguardias- al ritmo precisamente de! ™* Km *Z™*™£ 
£n£ hombres, as un pueblo consclente de su -J^jjJ" * 
0Dresi6n y explotaci6n y de su neeesidad de liberacidn, y 
£Sa ?odo un pueblo con«*?* * to »crt/M« ««- 
gfcto por la lucha que ha emprendfdo. 

Y tan cierto como que no hay vietoria popular sin lu- 
cha popular es que un pueblo consciente de sus ^ objetivos, 
un "pueblo que no se arredra ante las mev.tables bajas de su 
"ucha uJ i pueblo que, aun mas, sabe utUizar estas bajas co- 
rno StandSrtes p.» nuevos y maa.ampllos niveles de lucha, 
es un pueblc virtualmente victorioso, un pueblo que diti- 
cilmente podra ser derrotado. 



LUCHAR EN LAS FAUCES DE LOBO 



Tode esto no son frases vacias de consuelo para los 
p»asos poifticos, para nuestros militantes cafdos en manos 
de las fuerzas de represidn. Todo esto es dibujar unareaff- 



26 



dad obfettva y conrtta, en virtud de la cual t odo militante 
vasco encarcelado hace falsa su aparente condici6n de de- 
rrotado y « comierte en el militante que fue en la calle, 
continuando su lucha en otro frente, en el corazon mtsmo 
de las instituciones represivas del franpuismo. 



Tres son los niveles en que se d?s<snvolvera la nueva 
forma de mffttmcla y de trabajo revolucionario para nues- 
tros compafSeros encarceiados. 

Un primer nivel vendrž dado por el hecho ya suficien- 
temente demostrado -y consecuentemente asumido por 
nuestros presos- de que su simple estancia en la carcel se 
convierte de por si en un detonador introducido ya en la 
carga explosiva de un pueblo oprimido y castigado por la 
represi6n. 

Es este hecho el que explica con creces que I a conti- 
nua denuncia por parte de los presos polfticos de suscon- 
diciones de vida y el impacto popular de sus tomas de pos- 
tura y de sus llamadas a la acci6n ante algunos de los mas 
graves problemas polfticos como los asesinatos legalesy la 
represion feroz de los mžs elementales derechos polfticos 
para su pueblo, denuncias y llamadas concretadas en sus 
multiples e incesantes luchas reivindicativas y polfticas, y 
que van desde las mžs sencillas protestasverbaies hasta los 
motines violentos pasando por las denuncias administrati- 
vas, judtciales o populares, por los boicots de distinto ti po, 
por las huelgas de hambre, de sed, etcetc, representan un 
constante y progrestvamente agudizado problema para un 
regimen represivo en f ranča decadencia y absurdamente 
empefiado en rejuvenecer su rostro mediante baratos aba- 
lortos y potingues "politicos", al mismo tiempo que, en 
inevitable complemento, recurre a los expeditivos metodos 
de la cirugfa policial cegando los ojos de quienes, a pssar 
de todo, ne pueden menos de seguir viendo en el un rostro 
čada vez mžs arrugado y demacrado. 




* 



21 



Si importante es este primer nivet de lucha revolucio- 
narja para nuestros presos, no lo es menos el segundo nivel 
de actividad mifitante, su formacion intelectual y gorica. 
formaci6n, siempre, en el doble aspecto cultural y politico, 
y, a menudo, tambien en el profesional. 

Desde el momento en que el desarroUo culUral vasco 
es mia de las facetas principales de nuestra lucha polftica 
revolucionarja, forzosamente el aprendizaje del euskera pa- 
ra auienes lo desconocen, la alfabeti zaci6n para quienes 
dnicamente lo hablan, y su capacitaci6n para uti izarlo co- 
mo vehfculo cultural y como instrumente pol fticc para 
todos los demas, deben constituir algunas de las tareas fun- 
damentales de todo mititante vasco con tanto tiempo dis- 
ponible para el estudio como los encarcelados. 

Y desda el momento en que \aformackinpolMca-que 
podra ser tanto mas profunda y fructffera cuanto mayor 
sea el nivel cultural de čada revolucionarto- es el instrumen- 
to que capacita para el correcto entendimiento de las cir- 
cunstancias coneretas, y, consiguientemente, para saber 
utilizar en čada momento los medios adecuados para el lo- 
gro de los objetivos precisos, debe constituir tambien otra 
de las importantes tareas de nuestros militantes encarcela- 
dos. 

Y esta atudida relaci6n entre la profundidad de la for- 
maci6n polftica y el mas aito nivel cultural posible, tradu- 
cida a terminos de militantes revolucionarios vaseos, sig- 
ntf ica, obviamente, que, cuanto mas desarroUe čada uno de 
nuestros militantes presos nuestro instrumente cultural na- 
domu y sus diversas manifestaeiones, el euskera y sus capa- 
cidades de exprest6n en todos los campos, y cuanto mejor 
sepa penetrar en čada uno de los diversos aspeetos -artfsti- 
-cos, sociales, econbmicos, hist6ricos, etc. etc- en que se 
plasma la aetual realidad de nuestro Pueblo, tanto mds pro- 
funda y fructifera sera para el proceso liberador vasco su 



28 



formacidn poiitica, tanto mayor sera su capacidad para el 
correcto entendimiento de nuestras circunstancias poJiticas 
concretas, tanto mejor sabnS recurrtr en čada momento a los 
medios adecuados para el logro de nuestros objeti vos de in- 
dependencia y socialismo. 

De esta forma, mediante la labor continua de estudio 
y capacitacion poiitica, consiguen los prssor; ooliticos con- 
vertir en una universidad revotucionaria lo que el regimen 
franquista no puede concebir sino como un cementerio de 

V1V0S. 

Y es que, aunque todos sabemos que ia capacidad 
practica de nuestros militantes encarcelados corre grave pe- 
ligro de quedar momentaneamente estancada y anquilosa- 
da, desfasada de la realidad diaria, no es menos cierto que 
esa formaci6n teorica que van adquiriendo potenclard su 
capacidad de asimilacion de una actividad practica para el 
dia en que consigan volver a trabajar en la calle, entre su 
pueblo. 



★ 



REINCORPORARSE AL FRENTE 



Pero, sin duda, la maxima preocupacion de todo revo- 
lucionano vasco encarcelado militante de E.T.A % mL 
mos en el tercer nivel de trabajo de nuestros presos es su 
reincorporacion a la tucha activa, su abandono de /a carcel. 

ftn Hp 'f n«. a J a S ha « n ° 56 han P rodLJ cido muchos mas ca- 
sos de fugas de carcefes, no se debe a que nuestros nresos 
no lo hayan intentado, a que no hayan dado vueltas 7 di 
versos proyectos durante las 24 horas de incontabS din 
smo a las fuertes condiciones de seguridad de a vS£Sm 



29 



polfticas franquistas r a !a forzosa deficiencia del instrumen- 
ta! de trabajo, deficiencia que, al muttiplicar los riesgos de 
ser descubiertos, refuerza las de por si condiciones de segu- 
ridad, o, en fin, como en este ultimo caso que tratamos de 
exponer, a una lamentable traicion, 

Es toda esta serie de circunstancias la que ha impedi- 
do que, a pesar del tenaz empeno de nuestros presos, los 
exitos de Sasauri, de los calabozos del cuartel de infantena 
de Loyola -liberacibn de Asteasuinzarra- y del Hospital 
Provincial de Donostia -liberacičn de Jon Urzelai, muerto 
meses mžs tarde por la Guardia Civii en Zorroza-, no hayan 
podido ser repetidos en otra serie de intentos fallidos, 

- como en Irufia -cafda de Lopez Irasuegi (reciente- 
mente trasladado a Puerto de Santa Marfa junto con otros 
once companeros con sanciones que oscilan entre 120 y 
140 dfas de aislamiento en celdas de castigo, a consecuen- 
cia del proyecto a que este informe se refiere) e Izko de ia 
Iglesia, al intentar la Iiberaci6n de Arantza Arruti-, 

- como en los calabozos del cuartel de Garellano 
-ametrallamiento en su intentona, de I Raki Orbeta-, 

- como en C6rdoba -donde Izko sufri6 seis meses de 
celdas de castigo al ser sorprendido cavando un agujero-, 

- como en Zamora -donde los carceieros descubrie- 
ron un tunel a s6lo dos metros de su terminaci6n y a esca- 
sos d fes de fuga- r 

- como en Burgos -donde fracas6 el intento de Za- 
barte y otros compaileros al iniciarse la accibn, constando- 
le su traslado a Puerto de Santa Mana donde todavfa sigue 
recluido en celdas de castigo-, 

- como, en fin, ahora en Segovia. 

La relaci6n, con ser ya lo bastante larga como para 
demostrar el lugar que el afan por volver a la lucha activa 
ocupa en el espiVitu de los revolucionarios vascos encarce- 
lados -9 intentos en 6 anos-, es muy corta en comparaci6n 
con ios intentos reales, al citar unicamente los casos cuyo 
triunfo o cuyo descubrimiento final por los carceieros ha 
tenido algun eco en la prensa o alguna repercusion en cuan- 
to a la apertura de procesos judiciales o en cuanto a sancio- 
nes de regimen carceiario. Porque, si enumeraramos todos 



30 



V čada uno de los proyectos de intentos fracasados sin otro 
eco que et productdo en.tre carceleros o polic fa, la lista se 
alargana interminablemente. 

Y si, a pesar de todas las dificultades, a pesar de la lar- 
ga lista de amargas decepcrones, continuan nuestros presos 
considerando este como su principa) objettvo a cubrir en 
las carceles, es porque no puede ser de otra manera para 
quienes siguen siendo militantes de Lina organizaci6n revo- 
lucionaria vasca incluso en I a pr isi6n. 

porque de ningun modo se resignan a hacer verdad lo 
de que "no pudiendo darya nad a mas, lo necesitan todo", 

porque saben que dar su libertad no es darlo todo, co- 
mo no lo es el entregar su salud en el tlpo de lucha que sus 
condiciones les obltgan a adoptar tan a menudo, la huelga 
de hambre o de sed, 

porque saben que otros sf lo han dado todo, su propia 

vida, 

porque saben que tambien ellos son necesartos en la 
primera I inea de la lucha, v, sobre todo, 

porque saben que su lucha es la de su pueblo, que es 
un pueblo, en definitiva, quien trabajosamente vadibujan- 
do la "E" de Euskadi y la "A" de Askatasuna en sus ikurri- 
fias. 



SEGUNL \PARTE 



Como se monta 
un plan de fuga 



33 

Eran los primeros dtas de junio cuando E.T.A. recibi'6, 
inesperadamente, un largo, detatladoyextraordinariamente 
prometedor informe. En la prisičn de Segovta, estaba ya 
practicamente ultimado et plan de fuga, y lo poco que que- 
daba por hacer era misr6n exterior, 

Inutil decir lo que esto significa para E.T.A., que lle- 
vaba una larga historia de fracasos e intentos fatlidos por 
liberar a sus militantes encarcelados, algunos de estos ya 
desde los primeros afSos sesenta. E.T.A, se puso a trabajar 
en esta posible acci6n con febril actividad, Naturalmente, 
debfa ser efectuada a la mayor brevedad, no fuera a malo- 
garse el plan en cualquter cacheo rutinario o en culquier in- 
cidente imprevisto dentro de la prision. 

La primera misidn consitfa en establecer contactos 
con la organizacičn L.C.R.-VI, participante tambižn en la 
elaboraci6n del proyecto y que habrfa de intervenir asfmrs- 
mo en la acci6n fina! para la recogida de sus propios mili- 
tantes. Luego estaba la inspeccion de los exteriores de la 
carcel, la inspeccidn que se nos pedia de una parte de la 
red de desagues de la ciudad y de la prisičn, la rotura en el 
ultimo momento de unas rejas con las que, desde dentro, 
se habfan topado, la preparacičn de la rettrada para la ope- 
raci6n-fuga, y, en fin, la preparaci6n de una infraestructura 
adecuada para ocultar con absoluta segundad a tanta gente 
como quedaba a nuestro cargo hasta que puedtera organt- 
zarse y realizarse la definittva salida del Estado espafiol. 

Pero, a decir verdad, todo el empeflo e interes con 
que E.T.A. hubo de tomarse esta labor nada significaba en 
comparacibn con el empePio e interes con que se habfa tra- 
bajado en el intertor de la carcel. Eran para nuestros presos 
muchos affos de intensa busqueda de una oportunidad, de 
esperanzas continua y siternaticamente fatlidas, como para 
dejar esfumarse en sus dedos, por cualquier m mimo error 
de trabajo, esta posibilidad unica. 

Da las precauciones que supleron totnar para el extto 
de su ampresa nos da una primera Idea el absoluto secreto 
con que llevaron adelante toda su escurridiza y penosa la- 



34 



bor, hasta el momento mismo en que constderaron que la 
continuact6n del trabajo resuttaba imposible para elios y 
que pasaba a ser misi6n del exterior. Asf, s6io d os informes 
en to ta i salieron de sus manos, tos mfnimamente impres- 
cindibtes tal como se desarroilaron los hechos, explicando 
el resultado final de sus preparativos. 

Es a traves de estos dos informes, sumamente detalla- 
dos y completos por otra parto, como podemos ahora re- 
cpnstrutr todo el ingente trabajo que llevaron a cabo y el 
estado de animo que les iba produciendo čada nuevo paso 
(ogrado, čada situaci6n crftica, čada nueva esperanza que 
seabrfaasus ojos. 



UN VIEJO WATER CON DE NADO" AL 
EMP AR EDAM I ENTO 



La idea de la fuga, de la reincorporaci6n a la lucha an 
la calle, siempre presente, como expres£bamos en el capftu- 
lo antertor, en la cabeza de nuestros militantes, empieza a 
Tiar cuerpo y visos de posibilidades reales a mediados de 
1974, a rafz de las obras de reforma que, con vistas al tras- 
lado a Segovia de los presos polfticos de Soria, se fnician en 
el verano de dicho aRo, 

H^sta esas fechas, ni un solo resquicio por el que vis- 
lumbrar una mfnima esperanza. Todas!asreftex toneš todos 
los dar le vueitas a la idea fija de vol ver a ta calle, s6to habian 
podfdo desembocar en retorcidos proyectos prontamente 
deseohados por sus propios creadores, aaque si su volun- 
tad de ,neincorporaci6n les llevaba a estudiar las posibtiida- 
des de incluso los m£s descabellados proyectos su aju«ada 
visi6n y sensatez les hacfan calibrar con obietividad lo que 
en ellos habfa de iiusionismo y de imposibifidad prictica 



35 



-el pretendtdo proyecto descubierto por ta polic fa en Madrid 
el pasado noviembre de 1974 no era sino un irtvento poli- 
cial urdido por no se sabe que motivo, y que, logicamente, 
no tuvo el mas mfnimo eco en ia plantilta de carceieros-. 

En cambio, con la realizaci6n de la* obras de acondi- 
cionamiento en la prisi6n, se abre una ren-ilja de luz, se 
poder concebtr una realista esperanza. 

Y, efectlvamente, la esperanza se va confirmando. Va 
tomar la farma de una pared de ladrillo rajo, va a concretar- 
se plasticamente en un cuarto ciego, tapiado, sin entrada ni 
satida. 

Entre los provectos de reforma y condicionamiento, 
estš incluido el levantamiento de una pared en el departa- 
mento de duchas por cuestiones -paradojicamente- de segu- 
ridad, que va a dejar tapiado, ciego, un viejo vvater en des- 
uso. Dos de sus paredes, las Eaterales, dan a iosdos locales 
de duchas que, a izquierda y derecha, lo flanquean, La pared 
del fondo es el muro exterior del edificio, que da al recinto 
de la ca>cel, esto es, al espacio de unos siete metros de an- 
chura comun en la gran mavorfa de las prisiones espaffolas 
entre los muros del edificio carcelario y la muralla exterior 
que las rodea y sobre la que sueien situarse las garitas de 
los centinelas armados. La pared delantera, con el vano sin 
hoja de la puerta de entrada, da justo enf rente del "Centro", 
a unos 40 metros, el pequerto local octogonal enmarcado 
por todos sus lados de' cristaleras trnasparentes, comun en 
todas las carceles, donde suele estar ei Jefe de Servicios o 
el Jefe de Centro encargados de la vigiSancia interna al fren- 
te de una plantilta por turnos de 24 horas. Desde el Centro, 
fa visibilidad sobre este viejo y di minuto water, situado, 
como luego se pudo comprobar, en un lugar de la cšrcel su- 
mamente comprometedor para et sistema de segu idad, era 
perfecta. S6lo una escalera de estructura metdlica con hue- 
cos entre los peldafios se interponfa entre el : lantro y el. Al 
tapiarlo, al levantar la pared de ladrillo, tal visibilidad, natu- 
ralmente, desaparecfa. 

<tC6mo eaplicar lo que čada. fila de ladrillos que iba 



3 1! 



alzando esta pequena parad significaba para čada uno de 
nuestros presos?. 

Čada ftla de tadrillos quese levantaba sobre el suelo era 
un nuevo temor de verse despertar, de pronto, de un her- 
moso suerto que no se atrevfan a querer creer pero que r sin 
duda, en un sf-es-no-es contra su voiuntad, los iba envol- 
viendo: tal vez no era cierto lo que estaban viendo, tat vez 
aiguna de las hileras, a media altura ya, no quedase entera, 
dejase un hueco vacfo en su centro, tat vez, -no, seguramente- 
no se tratase de un cuarto ciego lo que los albafliles estaban 
construyendo. 

Pero sf, era un cuarto ciego lo que quedaba, era ya real 
lo que no se atrevfan a querer creer. El optimismo encendi- 
do durante la campafia pro-presos polfticos de diciembre 
del 74 con las grandes movilizaciones logradas en Euskadi, 
tuvo un grandioso p ostre con la esperanza que este cuarto 
:iego en la carcel hacfa renacer. 

Por fin, lo que hasta entonces parecia Imposible, se 
presentaba de pronto, en virtud de un lnexplicable dispara- 
te tecnico -tnexplicable si no se ttene en cuenta la absurda 
burocratizaci6n, la completa y ctega rutina de funciona- 
miento del sistema carcelario espaftoi-, comc algo reafizable, 
como algo que ya no era imposible: si de aiguna ma sra lo- 
graban acceder al cuarto ciego, al viejo y diminuto wš!;er 
condenado a ser emparedado, tenfan ya un punto oculto 
donde trabajar con grandes posibilidades de no ser descu- 
biertos. 



UNA PUERTA FALSA PARA UNA 
ESPERANZA VERDADERA 



Es asf como, a mediados de febrero, se empieza a estu- 




37 



diar en serio y de manera organizativa que posibiiidades 
ofrece esta nueva circunstancia. El primer pa so es la forma- 
ci6n de una comisidn tecnica que sea capaz de examinar 
punto por punto el alcanee de ta les posibiiidades. 

Razones de fuerte peso llevaršn a que tal comision 
tecnica se vea formada por militantes de dos organrzacio- 
nes: E.T.A. y L.C.R.-V1. En efec . son las dos organiza- 
ciones de Segovia, que, por ei numero de militantes que 
tienen en aquella carcel asi como por la cuantfa de sus aflos 
de condena -hay que recordar como fa gran mayorfa de fos 
militantes de L.C.R.-VI en jas carceles de primer g rado son 
antiguos militantes de E.T.A. posicionados, desde la prisi6n, 
con VI cuando la escisi6n de 1970-, mas interes tienen v 
mšs persiguen un plan viable. Este interes practico comun, 
junto con la previsible necesidad de la colaboraci6n de mu- 
čna gente para Itevar adelante un provecto eficaz, haran 
que, por encima de cualquier tipo de diferencias ideologi- 
cas y polfticas, se decida una actuact6n tecnica conjunta. 

El primer resultado del estudio de I a comision fue la 
confirmaci6n de lo que ya era sabido. Si habfa, en la pri- 
si6n de Segovia, algun sitto por donde intentar un trabajo 
serio, ese sitio no era otro que el cuarto ciego tan sorpren- 
dentemente regalado por una incompetente y rutinaria Ins- 
pecci6n de Ob ras de la Direccičn General de Prisiones. 

Habfa, con todo, p rob le mas graves. Se centraban, cla- 
ro es, en torno a c6mo lograr un acceso a dicho cuarto cie- 
go. La tinica forma era agujerearuna de las paredes. Descar- 
tada, como es fogico, la pared de la estructura del edif icto, 
esto es, Ea exterior, la que daba al recinto, quedaban las 
otras tres posibiiidades. Habfa que descartar tambien la po- 
sibilldad tecnicamsnte mas sertcilla, ei agujereamiento del 
delgado tabique que habfa condenado al emparedamiento 
at vvster en cuestion: tal tabique era, como ya se ha expli- 
cadb, visibie desde el Centro, y era, ademas, et que, mien- 
tras durase intacto, les brindaba la oportunidad de trabajar 
ocuitos; habfa, pues, que respetario. Por lo tanto, el acceso 
ten fa que conseguirse desde cualquiera de los dos locales 
de duchas que, a izquierda y derecha, f lanqueaban el cuar- 
to ciego. Y la comisibn escogid et de ta derecha. 



38 

Pero no era tarea facil horadar esta pared. Era un s6li- 
do muro de 50 centimetros de espesora base de iadrillo ro- 
jo macizo colocados unos sobre otros en su posicion plana 
horizontal. El esfuerzo se prevefa largo y d uro, dComo ha- 
cerlo con sicrecion, sin que se diesen cuenta, no ya los car- 
celeros, sino ni siquiera los presos que no estaban al tanto 
del asunto?. No era empresa facil con el gran movimiento 
que supone, para una docena de duchas habiles, la existen- 
cia de 80 o 90 presos que las ten/an que utilizar. Y, ademas, 
<icomo horadar un muro de ladriMo macizo, de medio me- 
tra de produndidad, con una absoluta carencia de material 
apropiado?, iComo hacerio sin ruido, sin golpes delatores? 
Porque si la tapia recien levantada protegfa de ia vigilancia 
visual, nada habian levantado las reformas que protegiese 
igualmente contra la vigilancia acustica. 

A pesar de todas estas y otras dificultades menores, 
la comisi6n decidio que habia que intentarlo. Čada proble- 
ma haf 16 su soluci6n, bien que for20samente primaria y 
trabajosa, Discrecion y coordinacion eran los unicos pila- 
res sobre los que podia basarse una labor eficaz. 

Elegido ya el muro que se habfa de horadar, era pre- 
ciso tener Ruy en cuenta e! punto exacto en que hacerio. 
El cuarto ciego tema, en su pared del fondo, en la pared 
que daba al exterior, a! recinto, una pequena ventana rec- 
tangular de unos 30 centfmetros de altura por unos 70 de 
anchura, a unos dos metros y medio sobre el piso interior, 
con barrotes por fuera y una contraventana encristalada ce- 
rrada por dentro. Ni la contraventana cerrada interior, ni 
mucho menos los barrotes exteriores, permitfan introducir 
desde el recinto la cabeza para una inspeccion ocular a fon- 
do por parte de algun carcelero suspecaz, lo que hacfa que, 
en virtud de! maximo šngulo visual posible desde ei exte- 
rior de la ventana, quedase la parte del cuarto ciego mas 
cercaha a esta pared del recinto sin posibNidad de ser ca- 
cheada ni siquiera ocultamentte, Era, pues, en la zona del 
muro lateral derecho, oculta a la vista desde la ventana 
donde se habfa de realizar el agujero de acceso, es decir, lo 
mžs cerca posible del sueto y lo mas cerca posible del angu- 
lo de intersecci6n entre este muro y el de la ventana. 



39 



De acuerdo con estas precauciones, el agujero se abri6 
a unos 1 5 centfmetros sobre el suelo y a otros 1 5 de distan- 
cia del angulo de interseccibn entre el muro horadado y el 
del recinto. Eran las maximas medidas permitidas en eS sen- 
tido exp!icado, puesto que habfa que dejar la altura de uno 
de los azulejos que cubrfan los zocalos del departamento 
de duchas entre suelo y agujero, y lo mismo entre pared 
exterior y agujero. Esto se explica facilmente por el necho 
de que, para poder disimular el acceso de que hablamos 
por la parte de las duchas a la vista, sus medidas debfan 
ajustarse a las de un numero determinado de azulejos a) ob- 
jeto de que, čada vez que hubiera que interrumpir la labor, 
se pudieran volver a coiocar dichos azulejos camuflando 
perfectamente !a abertura. 

Para este camuflaje, una vez abierto el agujero -rectan- 
gular, de 45 por 30 centfmetros, esto es, de tres por dos 
azulejos- se construy6 una tapa de las rnismas dimensiones, 
revistida, por la parte que deb i'a quedar visible, con los seis 
azulejos a que tales medidas correspondfan. La tapa era de 
unos 40 centfmetros de profundidad y a base tambieVt de 
ladrillo macizo, como la pared, para evitar que con cual- 
quier golipe imprevisto o en cuatquier cacheo especial reso- 
nara la hoquedad y se descubriera el plan. Ante e! peso de 
la tapa -unos 40 kilos-, para que pudiera deslizarse con sua- 
vidad a la hora de coiocarla o retirarfa, hubieron de ajustar 
un par de reudimentarios rafles en !a base de la abertura. 

El resultado fue perfecto, Tan perfecto como laborio- 
so. Y tan laborioso como clave para todo el trabajo poste- 
rior y para el exito final en cuanto del esfuerzo interior de 
la carcel dependiera. 

Fueron dos meses de trabajo en continuo peligro de 
ser descubiertos, en dependencia compieta de los caprichos 
incoscientemente comprometedores de quienes a la hora 
menos pensada se les ocurrina ducharse, en dependencia 
compieta de los menores movimientos de los carceleros. 
Pero fueron dos meses enormemente fructfferos, los dos 
meses que realmente -y nunca mejor dicho- abrieron la 
puerta a la esperanza. 



40 



Nadie se habfa dado cuenta de nada, nadie abrigaba la 
menor sospecha. La operacion de camuflaje era impecable. 
Ni la mas mfnima huella de que, donde antes habfa un mu- 
ro compacto, habfa aparecido una pequena puerta falsa 
por donde acudir al teatro vsrdadero de la lucha. 



Por fin, habfan accedido al cuarto ciego, habfan libe- 
rado de su emparedamiento al viejo water. Eraun local muy 
pequeno, sin otra ventilacion que la proporcionada ahora 
por el abrir y cerrar de la pequena abertura. Habfa luz, gra- 
cias a la ventana, pero el aire estaba enviciado. Un metro 
largo de anchura, por tres mas o menos de largura y otros 
tres de altura. En el suelo, contra el angulo izquierdo de la 
pared de la ventana, un viejo bidet y una taza de water no 
menos vieja echada encima de el. Al otro extremo del cuar- 
tucho, la pared de la iibertad, la pared providencialmente 
levantada por ios aibaniles, mostrando sus verguenžas inte- 
riores, ensenando el rojo de sus ladrillos sin revocar y el gris 
semicolgante y petrificado del cemento entre sus junturas. 

Pero aun faitaba mucho por conseguir. iComo era el 
suelo de la prision?. iPermitina una excavacion?. 

Solo habfa una forma de responder a estas preguntas: 
empezar a cavar. 

Como al agujerear la pared, lo que nodaban de sf los 
malos medios tecnicos soitj la moral podfa suplirlo. Y esta 
no faltaba. A una voluntad de hierro le basta -asi' quedo 
demostrado- una barrita def mismo metal paca horadar las 
piedras. 




"SI NI AHORA SOMOS CAPACES, 
BIEN NOS MERECEMOS LA CARCEL 



41 



Aun no tenfan decidido que hacer en concreto, como 
se conoetarfa el tunel. Lo imoortante, de momento era co- 
nocer el terreno, su consistencia y sus posibilidades. Aun 
pod i a ocurrir perfectamente que el arduo trabajo de dos 
meses de riesgo se revelase por completo inutil. 

No logramos imaginar como pudieron conseguir nues- 
tros presos romper la primera capa de cemento. En su in- 
forme solo habtan de que les costč mucho, de que fue muy 
dtffcil hacerlo sin que los golpes les delataran. Costase lo 
que costase en tiempo, sudor, ingenio y vo!untad : al cabo 
de un mes habfan avanzado un metro en profundidad en su 
agujero, iniciado justo bajo !a ventana, dentro de! espacio 
sustrafdo al maximo campo visual posibie, en el lugar ocu- 
pado por la vieja taza de witer antes de su jubilacibn. 

Pero las dificultades no disminuian, Una gran piedra, 
de dimensiones imposible de apreciartodavfa, se interpuso 
en la labor de descenso. Sin embargo, pasados los primeros 
momentos de logico desaliento F fue precisamente esta pie- 
dra la que les hizo redoblar en un instante la esperanza y los 
esfuerzos. ČNo era un ruido de corriente de agua lo que, 
debiimente, se podi a oir a traves de ella? Asi lo creyo al- 
guno. Y eso fue lo que algun ot.ro se negaba a admitir: no 
podia ser cierto, no habfa que hacerse ilusiones, era un 
producto de los propios deseos, 

Tambien aqui, solo habfa una forma de comprobarlo, 
y era arre meter contra la piedra. V hablar de "anremeter" 
no es exagerar ni caer en sensacionalismos, porque fue una 
autentica arremetida la que lanzaron -o la que su renovada 
moral lanzo- contra ella. 

Iniciaron una operacion de limpieza para descubrir los 
costados de la gran piedra, operacion que htzo retirarotra 
serie de piedras mšs pequenas. A medida que avanzaban en 
esta labor, el rumor de agua parecfa irse confirmando, pa- 
recfa irse afianzando en los oidos de los excavadores. 

Y, en efecto, a los 15 dias de iniciada esta operacion 
pudieron comprobar, ya con toda certeza, que sus ofdosno 



42 

eran victimas de ilusion alguna, no eran victimas de ningu- 
m fatsa -por mas que comprensible- reaiidad que su excita- 
cion les hubiera hecho concebir en sus mentes, Fue aj arran- 
car otra piedra relativamente grande, de varios kilos de pe- 
so, cuando pudieron oir, ya con toda claridad, un gran rui- 
do de agua, producido al parecer por una corriente de con- 
siderable volumen, Aun no habian alcanzado a verla con 
sus ojos, pero ya habian dado con ella. 

Ahora sf, ahora ya podfan considerarse con un piefue- 
ra de la carcei. A partir de ahora, todo sena mas facil, Lo 
increible parecfa hacerse creible. Lo tantas veces rumiado, 
lo tantas veces proyectado, lo tantas veces intentado, y lo 
tantas veces desechado o frustrado, parecia, por fin/estar 
al alcance de la mano. Tan al atcalce, que alguno de los 
presos -y asi lo refleja el primer prolijo informe recibido por 
la Organizacion- no pudo menos de disparatar en su justifi- 
cada esperanza: "Si no somos capaces de aprovechar esta 
oportuntdad, bien nos merecemos todos los aflos de carcel 
que nos echaron encima". 

★ 

LA DBERTAD SE VISTE DE ESPELEOLOGO 



Este descubrimiento fue una verdadera bomba que les 
oblig6 a replantearse muchas cosas, Habia que redoblar to- 
das las medidas de precaucibn, todas las medidas internas 
de seguridad. Ahora mas que nunca, el mas m mimo fallo 
podia revestir mucha mayor gravedad, podia tener conse- 
cuencias mucho mas lamentables: un fallo en la etapa an- 
tenor ponia en peligro una posible fuga: un fallo en esta 
etapa hacfa peligrar el exito de una salida ya conseguida, ei 
exito de una fuga que ya era practicamente imparable. Las 
medidas de seguridad interna adquirieron un verdadero ca- 
racter de disciplina castrense, Todo debfa estar calculado y 
controlado, y de ninguna manera podfan exteriorizarse los 
mas mfnimos signos de la esperanza que ya les confeccio- 
naba alas. 



43 

Unos pocos dias mas, y un pequei*io agujero permitia 
ver con los ojos e! caudal de agua que, en efecto, pasaba 
por debajo, El agua corria con relativa fuerza por una espe- 
cie de tunei de unos 0,90 metros de altura por 0,60 de an- 
chura. Ya no quedaba sino agrandar el agujero de forma 
que fuera posible bajar al riachueio y exp!orar este. Encon- 
trar luego una salida, bten a favor o bien contra la corriente, 
sena cosa de tiempo. 

Para conseguir ensanchar e! agujero, habfa que retirar 
la gran piedra descubierta al principio. Sus dimensiones 
eran de časi un metro cuadrado de superficie, y su peso lo 
calculaban en unos 200 kilogramos. Y, en realidad, nada 
mds descubrir el tunel-arroyo, pudieron percatarse de que 
no estaba colocada alli por casualidad, sino que era una 
piedra mžs de las que formaban e) techo de este. 

Ante la exiguidad del espacio en que debfan trabajar, 
sin medios adecuados, con la escasa ventilacion, Ja labor de 
desplazamiento de) btoque de piedra era unaautenticaobra 
de titanes. Pero bastaron pocos d (as para lograr despiazarla 
lo imprescindible de modo que se pudiera bajar hasta el 
agua, aunque con algunas dificultades que exigfan una serie 
de maniobras para deslizarse por la especie de chimenea en 
que quedo convertido el agujero. 

De todas formas, aun no era suficiente, ya que la gran 
piedra, una vez desplazada, carecta de una minima estabili- 
dad y amenazaba con caerse a cualquier presion un poco 
mas fuerte de lo normal, Laamenaza Jiego a convertirse en 
seria, a punto estuvo de aprisionar debajo a uno de los tra- 
bajadores, y oblig6 a ocuparse de su inmovilizact6n y suje- 
ci6n, Al fin, se consiguič un acceso seguro y sin riesgo al 
tunel de agua, a lo que estuvo a punto de convertirse, por 
su eco popular, en "el otro acneducto de Segovia". 

La primera bajada, eran primerosde junio, ies permitio 
comprobar la exactitud de sus anteriores impresiones "a 
ojo" sobre tas caracteristicas del hallazgo. Era una corrien- 
te de agua, relativamente fuerte, totalmente limpia. Se tra- 
taba pues, de algunos pocos cantos sueitos diseminados de 



trecho en trecho en forma casual. Era el caucede un riachue- 
10 ai que fa mano humana se habfa limitado a canalizar v 

C ^Z'L c 39118 tend / fa una P^fundidad de unos 15 cent f 
metro$. Era, como hemos dicho, totaimente limpia, si bien 
de vez en cuando arrastraba restos de fueloii, arrojados' 
srn duda por una fšbrica situada junto a la carcel aguas arri- 

La primera exploraci6n, con suma cautela para evitar 

«JSf w T P 08 ^ 85 siste ™s de alarma, fue corriente 
amba. No tardaron en comprobar que la altura del canal 
n In ^ mentB dlsmm uyendo hasta alcanzar, en su fina* 
0 50 metros escasos. Por esta lado habfa una posibilidad de 
satir, relativamente sencilla. Bastaba con forzar una desgas- 
tada v debtl reja de proteccibn. Pero se hallaba exce*lva- 
mente cerca de la carcel y representaba un grave peligro de 
ser descubiertos, y en definitiva, ametrallados en el mo- 
niisn^decisivo ffnal. 

Empez6, entonces, la expioraci6n corriente abaio. EIlo 
les supuso tener que atravesar toda fa carcel de parte a par- 
ie. L.a primera exploracidn en este semtido les permiti6 ins- 
peccionar unos 40 metros de canal. A esta distancia se en- 
contraron con un tapa circular -como las que se suelen ver 
^ fL aceras sobr E el aJ cantarillado- de acceso al tunel por 
la parte supenor. Estaba situada justamente debajo det Cen- 
tra de ia prmčn. Presentaba sena les evidentes de no haber 

.t h*,f i 11 mUCh ? tiempo - te!araf ^ oxidaci6n-, y pare- 
cia ha/larse bioqueada por cemento. 

La segunda exploraci6n les permitičavanzarotroscus- 
renta metros, hasta topar con una reja de barrotes bastante 
^7nl rUeSOS ^ Ue i 08 ha,lados en 18 inspecci6n contra la co- 
ZTL^^JtJT de T ales caracterfsticas a unos 
cmco metros mas abajo. En el espacio entre ellas, a 40 me- 
tros de la primera tapa de salida, de la situada bajo el Cen- 

iZS P* 1 ' 8 ™ otra sfmilar ' P° r fa q° e ^ fiitraba un pe- 
čeno rayo de luz natural. Pero no pudieron examinarla 

f*^™* de J °^ulo, por entonces insalvab ef de 
la pnmera de estas dos rejas seftaladas. 



4 5 



UN ALTO EN EL CAMINO 



Esto les hizo detenerse a recapacitar sobre ti na serie de 
cuestiones. En primer lugar, habia que ir concretando ya, 
dadas las posibilidades que estaban comprobando, el nume- 
ro de gente que podfa satir. Parecfa factible, en principio, 
una salida masiva. Tanto nuestros militantes como los de 
L.C.R.-VI creyeron obligac»6n polftica, puesto que podfa 
hacerse, ampliar la fuga a todas las organizaciones y lucha- 
dores independientes que pudieran estar irtteresados, por 
mas divergencias ideologicas que separasen a unos de otros. 
V ello, aunque pudiera llevar a retrasar la accf6n por el ma- 
yor esfuerzo exigido, Un serio examen de la cuantfa de las 
condenas existentes, de la dtsposicibn para seguir luchando 
en la calle, la capacldad polftica personal, el tiempoquea 
čada uno quedaba t : ra liouidar su condena, etc. etc, Hev6 
a cifrar el numero de los que mereč fa la pena liberaren 52 
de los 86 que en aquel entonces estaban en la prisi6n. 

Un nuevo raplanteamiento sobne la posible convenien- 
cia de dar a conocer io que se estaba llevando a cabo y sus 
prog re sos a mas gente de la que t de una u otra manera, es- 
taba partictpando, les hizo reafirmarse en las medidas antes 
tomadas de conservarel secreto por cuestiones de seguridad. 
No todos disfrutaban del mismo autodomio, de la mišma 
frialdad, y unas noticias tan esperanzadoras no podfan con- 
tribuir, si no era necesaria la colaboraci'6n de alguten en es- 
pecial- mas que a nerviosismos y preocupaciones peligrosas 
e inutiles. 

Ante la ultima dificultad surgida con losbarrotes, con- 
stderados insatvabSes, creyeron ios miiitarrtes de las dos or- 
ganizaciones que bab /a ilegado el momento de presentar el 
plan y todo I o realizado hasta entonces a sus respectivas di- 
recciones. Creyeron que, para salvar la dificultad de los ba- 



46 



rrotes, era precrsa la ayuda de un comando exterior, que 
podrfa disponer de un material adecuado. Por otra parte, 
ia accion parecfa poder plantearse ya a un ptazo corto, y 
convenfa ir adelantando camino en la preparacion exterior 
de la retirada y de ia infraestructura de ocultai risnto, para 
no perder un tiempo que podfa ser precioso. 

Fue la llegada a E.T.A. del primer informe a que en el 
principio de este cap rtu !o hemos aludido. 



ELSARCASMO DE UNA L1BERTAD PROVISIONAL 



No bien E.T.A. puso manos ilusionadas a la obra para 
dar la unica respuesta justa a este informe, esto es, la rapida - 
preparaci6n de todo lo que nuestros militantes pedfan -dis- 
posicičn por parte de nuestra Direccion organizativa que, 
mientras se procedia a llevar a la practica, era comunicada 
en la mišma semana a ia carcel- cuando, ya a mediados de 
junio, nos hacian llegar el segundo informe, tan detallado y 
escrupuioso en todos sus aspectos como el primero, comu- 
nicandonos toda una serie de sorprendentes y nuevos ha- 
ilazgos, que, felizmente, limitaban todo e! trabajo exterior 
a recoger a los fugados y ocultarlos. 

Y ello era que una nueva inspeccion rutinaria por el 
canal les hizo caer en la cuenta de dos nuevos importantes 
detailes, que hicieron innecesario todo el trabajo desde e( 
exterior. Los barrotes haliados, a pesar de ser muy gruesos 
y de la fortaleza que aparentaban, se encontraban en avan- 
zado estado de oxidacion, de tal forma que sedeš i nteg raba n 
a la menor presron que para ello se intentara. No hace falta 
senalar lo que esto facilitaba las cosas para el momento de- 
cisivo. Pero es que estas se facilitaron incluso para el mo- 
mento entonces presente, para continuar la exploraci6n. 




47 



En previsičn de posibles cacheos en el interior del ca- 
nal, no era prudente deshacer las rejas hasta el ultimo mo- 
mente Todo, en la medida de lo posible, debia quedar in- 
alterado, como lo habfan encontrado. Por io tanto, este 
deseubrimiento de la debilidad de los barrotes, si bien faci- 
Ittaba la hufda para ei momento cumbre, nada significaba 
de por sf cara a la necesaria exploracion del resto dei canal. 
La comprobacion de que tambien esto era posibie, de que 
podian atravesar las rejas sin destruirlas, vino ai examinar 
estas con mas detenimiento. 

Con el objeto indudable de que, a pesarde los barrotes, 
no se produjeran ataseos con los materiales que el arroyo 
pudiera arrastrar, las rejas no llegaban hasta el suelo, y de- 
jaban un pequeno hueco por debajo. Pero no tan pequeno, 
sim embargo, que impidiera el paso, con sumo cuidado y 
lentitud, de una persona delgada, tumbada boca arriba y 
ayudandose con sus manos a ir hundiendo la caja toracica 
bajo las puntaš -su grosor evitaba todo peligro de que liega- 
ran a ciavarse en el pecho- de los barrotes a medida que, 
centfmetro a centfmetro, consiguiera arrastrarse porel lecho 
dei riachuelo. Tanto la primera reja como la segunda, situa- 
da unos cinco metros mas adelante, pudieron ser salvadas 
en čada nueva exploracion por el mismo procedimiento. 

La tapa antes citada, con el rayo de luz natural que 
dejaba filtrar, no fue dif icil comprobar que se encontraba 
bajo el cuerpo de guardia exterior, y que tenfa por objeto 
la vigilancia y control de! canaL Sin embargo, tema huelias 
evidentes, como la tapa bajo el Centro, de no haber sido 
usada en mučno tiempo. 

La inspeccion pudo avanzar ya a pasos giganteseos. 
Unos pocos metros mas abajo de la segunda reja, la altura de 
I a canalizaci6n descendfa bruscamente a unos 50 eentfme- 
tros, ensanehandose en cambio la anehura del cauce hasta 
unos dos metros. Eran TO metros de recorrido en estas con- 
diciones, io que hizo suponer que este tramo discurria bajo 
la carretera que pasa por delante de la prision. Atravesada 
la carretera, el canal recuperaba sus dimensiones anteriores 
y, poco a poco, iba aumentando de altura. De forma que, a 
los 50 metros de carretera, esto es, a los 150 metros apro- 



48 



ximadamente desde el agujero del viejo wžter, alcanzaba 
una altura de unos 1 ,60 metros, 

Una nueva dificuitad pareci6 surgir en este punto. De 
repen te, una cascada, con gran ruido de agua al caer, la ha- 
cfa desaparecer en un precipicio. La impresion producida 
no podia se otra que la de la presencia, en efecto, de un 
precipicio; los deficientes medios de ilumtnacičn con que 
contaban no permitian alcanzar a ver el fondo, y el retum- 
bar del caudal del agua -unos 40 centfmetros de nivel en 
aquel lugar- al caer, resonando en un espacio de tan reduci- 
das dimensiones, resultaba totalmente enganoso. Un cuida- 
doso descenso permitič comprobar que no habia tal preci- 
picio, que la cascada alcanzaba justamente un metro y me- 
dio de desnivel. 

A !os 30 metros aproximadamente, 180 desde el agu- 
jero de las duchas, el arroyo desembocaba en una ampiia 
sala de hormig6n, de unos 25 metros cuadrados de superfi- 
cie por 3 de aitura, donde convergian dos de los canales de 
saneamiento de la ciudad, 

Ya no hubo ningun problema mas. Uno de los canales, 
el de la derecha segun avanzaban por el arroyo r se dirigi'a 
hacia el centro urbano. El de la izquierda, hacia las afueras. 
Y este fue el que pudo brindaries, a pesar de su suciedad, 
la limpia libertad que se habfan ganado a pulso. Porel lle- 
garon a sallr al exterioi los exploradores, por el llegaron a 
conseguir una nueva y, al final, sarcžstica libertad provisio- 
nai. 



Todo lo demas es ya el trabajo exterior. Aceleracion 
por parte de E.T.A. y de L.C.R.-VI de los preparativcs, de 
la busqueda de medios para la retirada y de la habilitacion 
de una segura infraestructura de ocultamiento. Una cita en 
el canal entre uno de los comandos exteriores y los presos. 
Entrega de una m£quina fotogršfica para que pudieran sa- 
carse las fotos destinadas a las documentacioneš fafsas por 
lo que pudiera ocurrir en el travecto de la retirada. Entrega 
de dos pistolas para poder intimidar y dominar a los carce- 



49 



teros en el caso improbable de que les sorprendiesen en al 
momento de entrar en el agujero. Una nueva cita para reco- 
ger los carretes, Y un "Hasta luego" časi increible pero que 
"No podiafallar"... 



Y fal!6. La traici6n de Legarra se produjo en el mo- 
mente preciso, en el unico momento en que era imposible 
descubrir y destruir el plan. La muerte de Mujica Aiestaran, 
la calda del tecnicoen fotograf fa Lara Fernandez y del res- 
ponsable de la operacidn Felix Egia se produjeron precisa- 
mente a! retirar las fotos ya reveladas, en el unico momen- 
to en que, a pa rte del instante decisivo, ta les fotograf i as no 
estaban guardadas y ocultas, en el unico momento en que 
tales fotograffas andaban por la calle en su traslado a lugar 
seguro para proceder a la confeccion de las documentacio- 
nes. Si la emboscada se hubiera producido llevando encima 
los carretes todavfa sin revelar, la accion, aun cayendo su 
responsable, se hubiera salvado, habrfa bastado con velar 
los rollos en el primer momento de la persecuci6n. 



No es preciso seguir. No es preciso narrar c6mo se 
descubrid el agujero mismo. Cafdas ya las fotos en manos 
de la policia, la acci6n estaba infaliblemente sentenciada. 
El 30 de julio, mlercoles, fue la cafda de Madrid. Ei viernes 
repercuti6 en el interiorde la carcel. Pero aun no pudieron 
dar con el agujero. A pesar de los intensos cacheos interio- 
res, a pesar de haber levantado el suelo en las duchas, a pe- 
sar de las inspecciones de los bomberos por los desagues, 
a pesar de los detectores de huecos utilizados en los alrede- 
dores de la carcel, s6lo el sšbado, dfa 2, por la tarde, al de- 





SIN EMBARGO, EL MEJOR MONUMENTO 



50 



rribar como ultimo recureo -iComo un čuarto ciego, sin ac- 
ceso posible, iba a faciiitar precisamente I o que trataba de 
impedir, un plan de fuga?- la pared construida meses antes, 
pudieron los carceleros ver por fin lo que buscaban, io que 
forzosamente tenfan que encontrar. 

El hecho de que, despues de tener (a policfa las fotos 
de carnet de los presos de Segovia, despues de saber que 
habia habido una cita con ellos en el exterior de la carcel, 
despues de saber todo io importante, no fuera posible a los 
carceleros confirmar nada al dfe siguiente, jueves, ni el vier- 
nes, sino s6lo el sabado, d ta 2, tercer dia de busqueda, a 
medra tarde, v despues de haber tenido que trasiadar a Se- 
govia a uno de los detenidos en Madrid, no significaba en 
manera alguna que el plan pudiera ya salvarse. Pero era, sin 
duda, el mejor monumento que podia elevarse en reconoci- 
miento a la perfecci6n de un trabajo, de una autentica obra 
de a rte, condenada ya a su destruccibn. 



TERCERA PARTE 



Del hundimiento 
del tunel de Segovia 
a la muerte de 
Gotzon y Txiki: 
Signif icado de unos reveses 
en la lucha revolucionarja. 




A. Pa red ejrterior. 

B. Cartal tuhterrineo. 

C. Recimo. 

D. Ventana, 

E. Agujsro. 

F. W.C. en desuso. 

G. Lugar da acceso al W,C. 

H. Duchas. 

I . Escafera metaliea a 3a 
p lan ta pri mara. 

rf, Nuevo tabiqua. 
K. Dependencias, 
L. ' J Cantro" con cristalera. 



Piano gpr.vmi. 
VVater c:s*jO. duchas, 
canal subterraneo. 



53 



UNAS PREGUNTAS INOUIETANTES 



Este fue el intento y este fue el resultado. Nada mas 
cerca de I a verdad que reconocer el f racaso doloroso de la 
operacičn como tal, nada mas cerca de la verdad que reco- 
nocer sin excusas el hundimiento, en la calle, de una opwa- 
ci6n preparada por los presos polfticos, en el interior L j su 
encierro, con extraordinaria perfecci6n. 

Este fracaso y este hundimiento se hacen tanto mas 
dolorosos y comprometedores para E.T.A. cuanto que no 
se trataba de una operaci6n realizada s6lo por ella y para 
eila, sino que era una operaci6n conjunta, desde sus inicios 
hasta su culminacičn, con otra organizaci6n, L.C.R.-VI, y 
proyectada para los presos de todas las organizaciones pe- 
ninsulares que, representadas en Segovia, la considerasen 
de interes para alguno de sus militantes, y cuanto que este 
fracaso y hundimiento es achacable,exclusivamente,a E.TA. 

Este es el hecho. Es E.T.A, quien "provoca" el fraca- 
so, una organizaci6n "acosada" por las fuerzas policraies al 
decir de los llamativos t rtu los de la prensa peninsular,y una 
organizacifin cuyo "acoso" no se produce por azar sino co- 
mo efecto y en virtud de su camparfe de hostigamiento 
contra el aparato represivo del f ranquismo. 

Si por este "acoso" que E.T.A. ha trafdo sobre si' no 
se ha podido consegutr lo que parecfa ya imposible de per- 
der, la liberacičn de 52 presos polfticos de su encierro sego- 
viano, si por este "acoso" que E.T.A. ha trafdo sobre si' se 
ha visto privada en un momento de \an nuevas aportaciones 
revolucionarias de 21 de sus militantes encarcelados en Se- 
govia y de algunos de sus mejores hombres en la lucha acti- 
va, perdtdas agravadas luego en sucesivas nuevas ca/das, 
<^no habrž la Organizaci6n de hacerse, con toda seriedad, 
una serie de preguntas que son las que, con inquietud, se 
esta haciendo parte de nuestro Pueblo? .ČNo tendrž que re- 



54 



plantearse E.T.A. si no habra atgun error en la I fnea llevada, 

si es posible sacarla adeiante, 

si es licito provocar delfberadamente a la fiera 
represiva fascista, 

si no hay un talso idealismo en la creencia de que t 
al aurnentar la represi6n, los pueblos del Estado espaflol, y 
el vasco entre ellos, incrementaran su oposicidn al franquis- 
mo y su radicalizacičn revolucionarja, 

si no es, por el contrario, un atentado contra el 
movimiento revolucionarje, 

si no habra sobrevalorado su propia capacidad 
ofensiva y de resistencia, y, en general, la de todo e I mo- 
vimiento revolucionario? 

Preguntas todas ellas que algunos seetores de nuestro 
Pueblo se estan haciendo con tan inquieto gesto como abru- 
madora I6glca ante la formidable y exitosa ofensiva de la 
represi6n contra las organizaciones revolucionarias, y, espe- 

cialmente, contra E.T.A.: 



- Emboscada policial con csida de Goiherri y muerte 
en e! eombate de Gard o ki, en abril; 

- decreto de Estado de Excepcibn en Bizkaia y Gi- 

puzkoa, 

- anuncios por la polic ia de grandes redadasde E.T.A. 
en a m bas provincias, 

- muerte en combate del militar Markiegi y asesinato 
por la Guardia Civil del matrimonio que le daba asilo, en 

Gernika, 

- choque de un comando de E.T.A. con la Policia 
Armada mientras lleva a cabo una requisa en la sucursal del 
Banco de Santander en Barcelona, consiguiendo a duras pe- 
nas escapar tras aparatoso tiroteo,, con una oetava parke del 
dinero disponible, 

- asesinatos por la Guardia Civit de hombres del pue- 
blo, en Ondf!: ros y Mungia,, 

- campafia parapolicial de intimidacibn popular con 
una extensa lista de atentados contra conocidos elementos 
del pueblo vaseg, consistentes en bombas, palizas, pintadc*. 
amenazas, ametrailamientos e intentos de secuestro. 



55 

- choque de un comando de E.T.A. con ta Guardia 
Civil en un paso de muga en Gerona, consiguiendo escapar 
con un herido, 

- choaue de otro comando Militar en I run, tambien 
con la Guardia Civii, al ir a realizar una operaci6n, resultan- 
do herido y apresado uno de los componente? del mismo; 

- pasado el Estado de Excepci6n, en agortfo, embos- 
čada de la poiicia contra Wilson y Txiki ai intentar un re- 
quisa en un banco barcelones, resultando detenidos tras 
aparatosa persecucičn, 

- espectacular bombardeo de un chalet de j6venes ca- 
t6licos, presunto refugio de E.T.A. en Madrid, 

- emboscada simult^nea en et centro urbano de !a 
mišma capital, resultando muertoen combate Mujika Aiesta- 
ran, herido y detenido Felix Egia, y detenido Lara Fernžn- 
dez, sorprendidos con un cuarto hombre que logr6 escapar, 
en el momento de recoger, recien reveladas, las fotos, tama- 
fio carnet, de parte de los presos de Segovia que, con eilo, 
ultimaban la operaci6n fuga. 

- montaje del "juicio" contra Tu pa y Gotzon Otaegi, 

- emboscada en Galicia contra nuestros militantes 
Goitia y Txaho, y los de U.P.G. Revoira Noya y Braftes, re- 
sultando detenidos tres y muerto en la lucha Revoira Noya, 

- redada de esta organizacibn nacionalista revolucio- 
narja gallega, que manten (a estrechos contactos y colabora- 
ci6n con E.T.A. 

- promulgacidn y entrada en vigor del Decreto-Ley 
"antiterrorismo"; 

- en septiembre, montajt de los "juicios" en Madrid 
contra dos comandos de F.R.A.P. con diez peticiones dft 
muerte en total, de las que resultan ocho condenas a la pe- 
na capital, 

- montaje del "juicio" en Barcelona, contra el recien- 
temente apresado Txiki, en procedimiento sumansimo, y 
condena a muerte, 

- emboscadas simultaneas en Barcelona, Madrid y Bil- 
bao oontra militantes de E.T.A. siendo detenidos entreeilos 
Ezkerra, Ibarguren, Gabika y Ruiz de Apodaka, presuntas 
penas de muerte a juzgar por las acusaciones policiaies, 

• muerte en combate, d uran te estas emboscadas, de 
Montxo en Madrid y Campillo en Barcelona, resultando 



56 



Ruiz de Apodaka gravemente herido en la ciudad catatana, 

- asesinato legal de Txiki y Otaegi en Barcelona y 
Burgos, y de otros tres militantes de F,R.A.P. en Madrid, 
siendo de destacar que los diversos pelotones de asesinos 
del pueblo estan formados por la Polic fa Armada y la Guar- 
dia Civti, asesinando aquella a los acusados de haber ejecu- 
tado a guardias civiles -dos del F.R.A.P. y Gotzon Otaegi-, 
y la segunda al tercero del F.R.A.P. y a Txtki, acusado este 
de la muerte en enfrentamiento de un polic is armada: los 
otros seis condenados a muerte en Burgos y Madrid, Tupa 
en tre ellos, ven conmutada I a sentencia, 

- asesinato en sendas manifestaciones en Donostia de 
dos jovenes, 

- numerosos heridos en distintas manif^ciones y 
acciones de reparto de propaganda, etc, en G ipuzkoa y Biz- 
kaia y otros puntos de la peninsula; 

- en octubre, asesinato por elementos parapoliciales 
de Ignacio Etxabe en Mondrag6n y de un taxtsta de la miš- 
ma localidad en Villarreal de Alava, 

- asesinato de un hombre en un control de la Guardia 
Civil en Valcarlos, 

- asesinato de un matrimonio y un hijo, resultando 
muy grave un segundo hijo, por la Policfa Armada ante su 
cuartel de la Verneda, en Barcelona; 

- asimismc, en todos estos meses, importantes reda- 
das de diversas organ izaciones: O.R..T. en Euskadt; F.A.C., 
M. C: E. y anarquistas en Barcelona; F.R.A.P. en Madrid 
-entm ellos, los luego concenados a muerte-, Barcelona y 
Valencia; P.T.E. en Sevilla y Barcelona; P.S.U C. en Barce- 
lona.,. 

Pero, por graves e inquietantes que sean tantas bajas 
en tan corto espacio de tiempo, es evidente que la respues- 
ta a las preguntas arriba formuladas no puede basarse s61o 
en ellas. 




57 

EN BUSCA DE UNA RESPUESTA 



Porque, efectivamente, cuando una organi zacidn revo- 
tucionaria consciente de su papel establece una I fnea de ac- 
tuaci6n ante una coyuntura polftica determinada yen una 
correlaci6n polftica de fuerzas determinada, lo hace, indu- 
dabiemente, tras ei estudio concienzudo y sereno de las po- 
sibilidades reales que tiene de lograr sus objeti vos por un 
lado, y por otro, de la triple relacion existente entre tales 
posibilidades, la importancia efectiva de los objetivos a con- 
seguir y los riesgos que la puesta en practica de tal plan de 
actuaci6n confleva. 

Si, tras este profundoexamen, laorganizacičn en cues- 
tičn decide llevar adelante la I fnea propuesta, es que el re- 
sultado previsto de dicha triple relaci6n es positivo, es que, 
aurtque las posibles perdidas y bajas calculadas como ries- 
gos se hagan efectivas, con todo, los objetivos a que se 
apuntaba son conseguibles y mereče, en efecto, la pena con- 
seguirlos. 

La respuesta, por lo tanto, a nuestras preguntas, para 
ser veraz, debe tener en cuenta estas tres vertientes: 

- tanto si se han cumplido o no los riesgos previstos, 
o hasta qui punta las perdidas habidas i os han sobrepasado, 

- como si se van cumpiiendo o no los objetivos en el 
grado previsto, o hasta que punto se ha fracasado en ellos, 

- como si, en el caso de haberlos alcanzado en mayor 

0 menor grado, merecia efectivamente la pena, y hasta que 
punto. 

iEn que medida, pues, las perdidas de E.T.A. y del 
movimiento nevolucionario en general han sobrepasado o 
no sus c^lculos, han sobrepasado o no el limite de lo tole- 
rable por la lucha popular en estos momentos concretos? 

1 En quč medida se han cumplido o no los objetivos revolu- 
ci o nanos propuestos? i En qu6 medida los fogros obtenidos 
hasta el imomento merecfan efectivameitite la pena y el es- 
fuerzo realizado? 



58 



tamn ^° J? ™JPu«ta a estas preguntas no es cosa sencilla 
tampoco. Nos lleyan a un analisis de la Ifnea adoptada por 
fc.T.A., a un analisis de los objetivos que se propuso a! em- 

para ello ponia en juego. 



LAGESTACION DE UNA UNEA Y 
LOS PRIMEROS ESBOZOS DE UN CUADRO DE 
OBJETIVOS 



2? h ČJŽ f an . funda ^ntalmente esbozadas ya desde 
su IV B.ltzar Nagua, y mas perfifadas toda v .'a desde d V 

r? a enL a ? CnPC 'r n ' de ° l69iCa 9 la M*"*«* 

„ n a r? h 2 ra ! bien ' n ° eS menos ciert0 sin embargo que sčio 
a partir de las repercusiones y enserianzas pof fticas ajorta 

t T Tli aCtUa r' 6n prŽCtica co ™nzan a sistemat zara en 
E.T.A. algunos hneamientos por los que apueHos neneralf- 
s,mos p nn C1 pios ideologicos y »te^SfSS 
do por fin su 8 xpresi6n en una serie de objetivos tic ^os 
conscientemente forrnulados y analizado iZSm f l inea 



59 



Tal vez la ejecuci6rt de Manzanas en agosto de 1 968 
pudo haber aportado los primeros elementos de ensenanza 
en este sentido, los primeros elementos de ensenanza por 
los que ir aprendiendo a concretar aquellcs generafes prin- 
cipios ideo!6gicos y estrategicos en unos dei^rminados ob- 
jetivos tacticos a corto y rnedio plažo, sobre todo en los 
determinados objetivos tacticos, no acabados de formular 
hasta la epoca actual de E.T.A., con respecto al final del 
franqulsmo. 

Con !a ejecucidn de! torturador Manzanas en Irun, pu- 
do comprobarse ya el gran peso que en el btoque franquista 
tiene el aparato represivo. 

Bien es verdad que todavfa los ifpjspes sectores oligar- 
quicos y burgueses surgidos y fortaiecidos al amparo de la 
pol rtiča industrializadora del regimen, con ser conscientes 
de los problemas que una pol rtiča economica autarquica 
-y por elto mismo hacia aftos suprimida- les acarreaba para 
nuevos progresos de clase, y con ser conscientes de los pro- 
blemas que un sistema polltico fascista lessuponia para la 
integracibn popularen e i entva na je de explotacion capitalis- 
ta sin graves oposiciones y, por lo mismo para la consiguien- 
te maniobrabiiidad necesaria de cara a los gobiernos inter- 
nacionales, no eran, sin embargo, total y plenamente cons- 
cientes de que esos problemas no podion solucionarse de 
ninguna manera en el seno del regimen franquista. 

Bien es verdad que. todavia en 1968, estos nuevos 
sectores del bloque oligarquico. con haber advertido los 
primeros sfntomas de la probiematica que se les echaba en- 
cima de cara a su posterior desarrollo como clase, confiaban 
aun en las posibilidades de una comoda solucion desde 
dentro del franquismo, confiaban en las posibilidades de 
evolucion interna de este. La politica economica de apertu- 
ra al exterior tras la estabilizacion de 1959, los Planeš de 
Desarrollo, la iniciacion de negociaciones con el M.C.E., 
la estabilidad polrtica asegurada por la Ley Organicade! Es- 
tado y por la buena marčna de las previsiones sucesorias 
para la Jefatura del Estado, las nuevas auras de libertades 
polfticas barruntadas en la supresion teorica de la censura 



60 



de prensa por la nueva Ley Fraga, etc, parecian justificar 
este optimismo. 

Bien es verdad asimismo que todavia en 1968 estos 
nuevos sectores del bloque oligarquico confiaban en un re- 
lativamente facil dominio de los movimientos populares y 
obreros en las diversas nacionalidades del Estado, dominio 
que les permitina luego asimilar a los sectores populares e 
integrarlos en el sistema sin mayores estridencias, salvando 
asfrija paso la necesaria imagen de Išberalidad, aunque fuera 
temds de paternalismo, exigida para el mantenimiento y 
ensanche de sus relaciones con el exterior. 

Bien es verdad todo esto. Sin embargo, ningurta de ta- 
les verdades desvirtua la no menos cterta realidad de que la 
reaccion fulmmante def aparato represivo tras la ejecuci&n 
de uno de sus miembros mas seHalados, Meliton Manzanas 
reacci6n que se inicio con una polfticamente aberrante se- 
ne de Estados de Excepci6n sobre Gipuzkoa continuados 
luego sobre todo el territorio estatal y que culmind con el 
montaje de la gran farsa -primer gran aviso a Europa y a 
quien tuviera ojos de lo que todavia es capaz de hacer el 
fascismo en el viejo continente- de Diciembre de 1970 su- 
puso una imposicion clara de los intereses del aparato'fas- 
cista del Estado y de fos sectores de ultraderecha sobre los 
intereses pohticos de este i-aevo sector o!igarquico locali- 
zado en torno a la industria, por mas que tal imposicion no 
hubfera ido acompafiada, por entonces, del-esfumado de 
los mdicfos hasta cierto punto renovadores antes apuntados. 

De todas maneras, aunque esta imposici6n del aparato 
estatal fasosta a traves de su aparato represivo sobre los 
nuevos intereses de un bloque oligarquico cuya relaci6n in- 
terna de fuerzas ya no es la de 1939 aparece claramente di- 
Dujada sin embargo, una serie de acontecimientos, como 
son el desmantelamiento de los altos cuadros dirigentes de 
E.T.A, a lo largo de 1969 y la grave crisis interna que lesi- 
gue y que I leva a la Organizacion a la gran ^cision liquida- 
cionista de Sexta dejando en panales a los restos conscien- 
tes de la tradici6n abertzale de E.T.A. adscritos a los prin- 
cipios ideoldgicos y estrategicos del V Biltzar Nagusi acon- 



61 



tecimientos untdos al fracaso del montaje fascista al verse 
obligsdo el poder a conmutar las siete penas c;& muerte an- 
te la magnitud inesperada del movimiento popular en Eus- 
kadi y de las presiones intarnacionales, es decir, unidos a la 
"reanudacion del contrato" en tre una oligarquia de nueva 
composicion interna v el aparatu estatal fiel a si mismo en 
solucidn de compromiso -solucion sin duda facifitada por 
la impresion, tanto de unos como de otros, de que, con la 
crisis de E.T.A., habfa sido ahuyentado el fantasma "mar- 
xista-separa tista- terroris ta"-, hicieron "de aquella potencial 
Iecci6n inicial sobre el grado, alcance y naturaleza de las 
contradicciones internas del sistema pol itico franquista re- 
sultase excesivamente prematura todavia y no rindiese los 
frutos que, hoy, desde asta perspectiva de 5 a 7 anos de 
distancra, podemos adivinar como dara promesa en agraz. 



Los primeros atisbos en fa practicaconcreta de la natu- 
raleza, grado y posible alcance de las contradicciones inter- 
nas del propio bloque franquista, podrš i experimentarlos 
E.T.A. con el secuestro de Felipe Huarte de Irufla. 

Bien podemos decir que, desde el momento mismo en 
que E.T.A. supo hallar la relaci6n y conexion te6ricas entre 
el problema nacional y el problema de clase en Euskadi, 
fue consciente tambien del papel que la agudizsdčn de las 
contradicciones internas de la formacion social peninsular 
y de su regimen de gobierno desarrolla forzosamente en et 
proceso de Iiberaci6n nacionaf y social del Pueblo Vasco. 
No en vanc el tema de las contradicciones internas es tal 
vez el mas generalizado en cualquier teorizacičn polftica 
general influenciada, siquiera sea superficialmente, por la 
concepci6n dialectica de la realidad hist6rico-social. 

Pero lo cierto es que, a pesar de ello, tal teorizacičn 
de las contradicciones internas y del papel desu agudizacičn 



62 

apenas habfa sido experimentada praeticamente -por lo 
menos a niveles cl a ramen te apreciables en sus repercusiones 
concretas- sobre el propio cuerpo pol fttco franquista. A lo 
mšs que se habia llegado en E.T.A., y este era el sentido en 
que venia enfocando tradicionalmente sus campafias mili- 
tares y de masas, era a desarrollar el papel del desenmasca- 
ramiento ante el pueblo y I a clase obrera de las eontradtc- 
ciones entre clases populares y oHgarqui'a, o entre clase 
obrera y burguesia, y de las contradicciones nacionales en- 
tre una nacionaiidad vasca subyugada y despersonalizada y 
el chovinismo agresivo de la dominante nacionaiidad espa- 
nola. Es decir, a lo mas que se habta llegado en E.T.A. era 
a enfocar su labor en el sentido de descubrir y agudizar la 
conciencia popular de sus irreductibles contradicciones con 
sus o p reso res y explotadores y de su necesaria sotucidn me- 
diante la independencra y el socialismo para Euskadi. 

Nada habfa todavfa, nada conscientemente impulsado, 
sobre el papel y las posibilidades de la agudizacion y el en- 
sanchamiento, hasta Mevarles a alcanzar grados de incompa- 
tibilidad absoluta, de las contradicciones internas, no ya 
entre unas clases sociales explotadoras y otras explotadas 
dentro de un modo economico de producci6n capltalista, o 
entre unos pueblos dominados y otros dominadores dentro 
de un Estado multinacional coactivo, sino entre los mismos 
diversos sectores y elementos componentes del propio sis- 
tema franquista, del propio bioque en el poder y su estruc- 
tura de dominaci6n. 

El aprendizaje y constataci6n fructffera de esta reali- 
dad, hasta el punto de que en adelante čada nuevo paso or- 
ganizativo vendra significžndose fundamentalmente por 
una mas dara consciencia de elia, lo iniciarš E.T.A. tras el 
anaftsis de las repercusiones pol/ticas del secuestro del oli- 
garca Huarte. 

Lo que de novedoso aportara esta acci6n a E.T.A. no 
consiste, pues, tarno en !a captacion de la extstencia por sf 
mišma de las contradicciones en el seno del bloque fran- 
quista -en realidad, la existenciaen sf deeliaserasuficiente- 
mente dara a parttr de la teorizaci6n mfnima general de 



63 



F. T. A. sobre los probtemas de Euskadi, y mucho mas lo 
era todavia desde que la practica del movimiento obrero, 
saltandose los cauces sindteales oficiales, pudo adquirir un 
determinado nivei de lucha y crear a la patronal un seno 
problema de representatividad a la hora de intciar las nego- 
ciaciones, y un serio problema entre la necesidad de aceptar 
unas comisiones, ilegales, desde luego, pero representativas, 
v I a obligaclbn de rep ri mir a esas mismas comtsjones, repre- 
sentativas sf, pero rompedoras de la legalidad del sistema-, 
cuanto en la captaci6rt del juego de posibilidades que el en- 
sanchamiento, provocado por medio de una lucha bien en- 
focada, de tales grietas en el seno del bloque en el poder 
ofrecfa de čara a la aceleracion del derrocanuento, čada 
vez mas claramente adivinable, del f ranquismo. 

En principio, el secuestro de Huarte se proyect6como 
una acci6n mas, aunque de mayor envergadura, en el mar- 
co de una ya extensa serie de campahas de penetracion y 
afianzamiento polftico de E.T.A. en el seno del pueblo es 
decir, como una segunda edicton, con rnayor tirada, del se- 
cuestro del industrlal medio Zabala. 

Pero pronto esta accldn armada se revel6 a E.T.A. -y 
a cuantos observadores quisieron verlo- de manera incluso 
sorprendente -si bien no tard6 en aprender a asimilarlo-, 
como algo mucho mas amplio y rico en consecuencia- poli- 
ti cas: M , 

■ como un verdadero detector y agudizador de con- 
tradicciones, como un verdadero factor desencadenante de 
crisis, entre un sindicalismo incapaz y la clase capitalista: 
el Sindicato Vertical fascista, la C.N.S,, ya no servfa a un 
sector de la oligarquia peninsular, y este, a la primera difi- 
cultad seria, no duda en enfrentarse a el y ponerlo publica- 
mente en entredicho; 

- como un verdadero detector y agudizador de con- 
tradicciones, como un verdadero factor desencadenante de 
crisis, entre las fuerzas represivas y la propia oIigarqui'a: 
el oligarca Huarte choca en sus tntereses -salvar su vida- con 
los de la Guardia Civil -atrapar y desarticular a unos "terro- 
ristas-separatistas"-, y ob liga a esta a frenar en sus in vesti - 
gaciones y en sus controles hasta la propia puesta en liber- 



64 

tad; los hechos, ctaro es, se tmponen por si mismos y no 
faltarš la airada reaccidn de algunos firmes elementos del 
aparato estatal, como Emilio Romero; 

- como un verdadero detector y agudizador, en fin, 
de contradicciones, como un verdadero factor desencade- 
nador de crisis, en tre unos sectores olieirquicos nuevos, 
surgtdos en la epoca hist6rica y bajo la egida del franquis- 
mo en torno a la industrializacidn, y el aparato estatal fas- 
cista rep rese ntado en este caso por los brazos que en un 
pr6ximo futuro se mastraran como los mas aferrados a sus 
sillones, como los mas retrogrados del sistema, esto es, e, 
aparato sindica) y el aparato represivo. 




Este primer fructffero atisbo, muy suavetodavfa, del 
juego de posiblidades pol fticas que ofrece la agudizaci6n 
de las contradicciones en el seno del bloque franquista en- 
tre el aparato estatal, a traves de su aparato represivo fun- 
damentalmente, y los nuevos sectores oligarquicos, se harž 
mas palpable, y ya con meridiana claridad, cuatro meses 
mas tarde, con motivo de la ejecucion, el uno de mayode 
1973, por parte del F.R.A.P., en Madrid, de un miembro 
de la B.P.S., viejo conocido, por otra parte, en Euskadi, 

Su funeral es ya toda una leccičn magistra! de apertu- 
ra de aP5o acacemico sobre la posibilidad para la lucha ar- 
mada de ensanchamiento de estas contradicciones, hasta 
extremos gravemente peligrosos para e! equilibrio del siste- 
ma polftico vigente. 

El "compromiso" logrado tras el Jurcio de Burgos en- 
tre fuerzas represivas -simbolizando al aparato estatat, at 
aparato fascista de Estado- e intereses oligarauicos, "com- 
promiso" por el que čstos ultimos se imponian en la poli- 
tica gubernamental buscando afianzar una practic? dssarro- 
II ista y sin excesivos esoandalos que pudieran empafiai su 
rostro ante una Europa Hi- al, a cambio de seguir mantc- 



65 



niendo las rfgidas (■ žncias del 18 de Julio y de seguir ce- 
rrando las puertas a todo intento de cambio o de desvirtua- 
ci6n del sistema politica -mantenimiento, por otra parte, 
que, en ia medida en que se demostrase viable, en absoluto 
resultana odioso a la o)igarquia-, se ve energicamente con* 
testado por el aparato represivo, que pide a voz en grito una 
reorganizaci6n a fondo del gabinete ministerial y una deci- 
dida politica represiva, que no se detenga ante ningun tipo 
de consideracion diplomatica o contemporizadora, contra 
el siniestro comunismo internacional, pertinaz enemigo de 
la "paz ck Espafta", y contra el separatismo vasco, marxts- 
ta-terrorista, empenado en romper la sacrosanta estampa 
de la Una, Grande y Libre Patria espafiola. 



* 



La ya bien aprendida Iecci6n del efecto que sobre la 
realidad polftica peninsular produce un ataque frontal con- 
tra cualqutera de los dos polos de la atianza -čada vez mžs 
inestable y precaria- entre aparato estatal y bloque oligar- 
quico, es llevada a la practica por E.T.A., en forma especta- 
cularmente brillante y con frutos mas copiosos aun de lo 
esperado, medio ano mas tarde, con la ejecuci6n perfecta 
de Carrero Blanco, pieza clave dej regimen y soporte fun- 
damental de tal alianza. 

La desaparicion de Carrero senala un hito en ei ya ini- 
ctado proceso de descomposicion del franquismo. Las ten- 
siones del regimen, hasta entonces dtf icilmente contenidas 
estallan: 

- por un lado, se produce una reaccion de espantada 
por parte de la burguesia mas progresiva: el regimen y su 
18 de Julio dejan de suponer ya para ella ese dima de tran- 
quilidad que necesita para poder continuar explotando a 
las clases inferiores; por el contrario, empieza a suponerle 
ya una permanente y perniciosa inestabilidad politica; el 
movimiento popular demuestra que ya no puede ser conte- 
nido con la pura represi6n y el consumismo econ6mico, y 
se advierte la necesidad de una maniobra politica integra- 



dora y asirniladora mas amplia de la que el regimen fran- 
quista quiere y puede ofrecer; 

- por otro lado, se produce al mismo tiempo una du- 
ra ofensiva de las fuerzas represivas, del fascismo mas če- 
mi, que, con Iniesta^ano a la cabeza, l lega a intentar inclu- 
so el golpe de Estado; es I a ruptura to tal del compromiso 
con el bloque oligarquico, es la rebelidn pura y simpiedel 
sector mas significativo del aparato estatal contra una oli- 
garqufa que, en su dia, le mim6 y que, hoy, a instancias de 
su nueva composicion interna, pretende reformarlo; 

- sdlo la actuacion firme y consciente de lo que se esta- 
ba dilucidando en el fondo por parte del Jefe del Alto Es- 
tado Mayor del Ejercito, D fez Alegria, fue capaz de evitar 
la disgregacion y el divorcio definitivo entre oligarqLiia -en- 
tre la oiigarqui'a mas dinamica y definidora de la realidad 
economico-social peninsular- y aparato estatal; solo el nom- 
bre de Arias Navarro es capaz de, desde su nuevo puesto de 
Presidente de Gobierno, calmar !as iras de los uitras y en- 
cender una debil esperanza en los oligarcas -lo de menos es 
que Arias Navarro sea precisamente el gran responsable de 
la rnuerte de Carrero por no haber sabido evitarla desde su 
puesto de ministro de la Gobernacibn, de responsable de 
todas las fuerzas de seguridad: ante !a gravedad de la situa- 
cion, no cuentan (as formas ni las apariencias por mucho 
que respondan a la realidad-; el asesinato legal de Puig An- 
tich y el "espmtu del 12 de febrero" es el reparto de triun- 
fos de la baraja por parte de Arias entre los dos bandos en 
litigio; los uitras aparentan conformarse quedandose a la 
expectativa, y la espantada de la burguesfa -deseosa en el 
fondo de poder dejarse convencer por el franquismo- frena 
su ritmo. 

La ca Ima es, sin embargo, como podfa preverse, mo- 
mentšnea. El juego entre "aperturismo" politico y aplasta- 
miento represivo, entre el Presidente Arias y el Comisario 
Arias, resulta evidentemente inviable. 

Las ridiculamente estrechas leyes de Asociaciones, de 
Bases de Administracičn d^,! Regimen Local,de Huelga,etc, 
no pueden pro meter, ya desde su gestacion mišma, nada que 
se muestre con capacrdad de asimilar e integrar a los mas 



mmimos sectores populares. Inquietan, en cambio, a los ul- 
tras. 

Si la incapacidad det aperturismo para integrar politi- 
camente en el regimen a las clases populares es manifiesta, 
la fuerte actividad represora de las fuerzas policiales -unica 
forma de que Arias Comisario no abandone el sosten del 
pddium sobre el que se levanta Arias Presidente, unica for- 
ma de que los ultras sigan a l a expectativa sin llegar a rom- 
per el nuevo compromiso- acaba por despojar de todavia- 
bilidad a la operacion politica provocando una nueva san- 
grfa en los sectores burgueses que, en un principio, quisie- 
ron confiar en el!a. El "gironazo", el cese de Diez Alegrfa, 
el dlscurso de Arias del 18 de Julio de! 74, el "blaspifiarazo", 
etc, son jalones histdricos que van senalando el progresivo 
deterioro del proyecto aperturista, y la ofensiva e imposi- 
cion, sin grandes dificultades, de las tendencias ultras en 
los aledaPios del poder, 

La crisis economica que ya se vislumbra gigantesca r y 
finalmente, la grave enfermedad de Franco con la entrega 
provisional de poderes al Prfncipe, no hacen sino acelerar 
el aislamiento del regimen, hasta el punto de que unas Jun- 
tas Democraticas, amamantadas por un P.C.E. "reconcilia- 
dor" y repentinamente nutridas por representantes de di- 
versos sectores burgueses, llegan a perfilarse en algun mo- 
rnento como la alternativa de mas posibilidades al poder 
franquista. Y este, recobrada de nuevo la salud del viejo 
caudillo, incrementa progresivamente -sin renunciar a la 
Operacidn politica aperturista- su dependencia de las fuer- 
zas represivas, de las fuerzas ultras. 

El cese de Cabanillas no sera sino la primera prueba 
visible de la aceleracion de este proceso a finales del 1974. 
Y la solidartdad de Barrera de Irimo, de Ricardo de la Cier- 
va, de los "Tacitos", etc, sera la contrapartida, el abando- 
no de la opcion aperturista y del propio ržgimen por parte 
de los ya časi ultimos sectores sociales de la burguesfa. 



68 



LA PROVECCION DE UNA LINEA 
VEL DIBUJO DE UN CUADRO DE OBJET I VOS 



Entretanto, a lo largo de estos dos anos de 1 .973-1 .974, 
E.T.A. va estudiando el proceso y extrayendo sus conclu- 
siones. 

En este estudio de las lecciones aportadas poref efec- 
to de diversas operaciones revolucionarias sofare el equi!i- 
brio del sistema polrtico del Estado Espafioi, puede decirse 
que las dos crisis internas, desembocadas en sendas escisio- 
nes, que E.T.A. ha sufrido no han servido sino de acicate 
para afinar mas en las conclusiones, de factor homogenei- 
zador en cuanto a las concepciones revolucionarias, y, en 
fin, de expulsores del iastre que, en ciertos aspectos, verna 
arrastrando ya desde su reorganizacion tras la crisis y esci- 
sion de Sexta. 

El ZUTfK! n.64, de mayo de 1,974, teniendo como 
eje el analisis de la accion de Carrero Blanco, es el primer 
documento importante que dibuja con claridad y profunds- 
dad la Ifnea que E.T.A. se va a imponer ante esta grave cri- 
sis del franquismo de cara a intentar convertiria en la Oltf- 
ma y def initiva, de cara a intentar hacer de e!ia la enferme- 
dad inapelable mortal del regimen. 

Las ensenanzas que aporta el analisis de la repercusi6n 
en el seno del bloque franquista de la ejecucičn de Carrero 
Blanco, llevan a E.T.A. a la conciuston de la decisiva im- 
portancia que tiene para el hundimiento dal franquismo el 
logro de la escisičn def initiva entre el aparato estatai y sec- 
tores burgueses. El objetivo se perftla con nitidez: hay que 
conseguir, cueste lo que cueste, por parte de los sectores 
uit ras, cuya punta de lan za son las fuerzas represivas, una 
reaccičn ofensiva tal que se haga imposible a la burguesia 
el seguir altmentando cualquier esperanza de capacidad de 
evoluei6n del regimen hacia las minimas formas polfticas 
que urgentemente necesita si quiere seguir desarrollandose 



69 



8Con6micamente como clase y como fuerza social, y que 
!a fuerce a enfrentarse finalmente con el, a derribarlo. 

Y las ensenanzas que aporto el debate organizativo in- 
terno con motivo de la crisis obrerista acerca de la cuestion 
fundamentalmenta debatida, la de la lucha armada, su for- 
ma, su cuando y su s efectos revoluctonarios, hicieron afi- 
nar y conseguir una decisiva unidad, dentro de lo que si- 
gui6 siendo E.T.A,, en la vision y concepci6n sobre el gran 
papel que una lucha armada bien dirigida podia jugar en a- 
quel objetivo: el desarrollo de una lucha popular de co- 
mandos armados en continuo hostigamiento a las fuerzas 
represivas, a la Guardia Civii y Brigada Polftico Social en 
especiai, no podfa slno favorecer esa reaccion ultra del apa- 
rato estatal. 

Para estas fechas, se ha celebrado ya el III Biltzar Tti- 
pia, con la aprobacion de toda una serie de programas de 
intervencion en los diversos sectores y ni ve les popuiares del 
Pafs, cuyos principios fundamentales empiezan a rendir 
meses mas tarde en frutos como la aparicion de platafor- 
mas noorganizativas,demasas,a nivel estudiantil (I.A.S.E.), 
obrero (L.A.B.), de barrios y pueblos (Batzarres), juveniles, 
etc, abiertos, naturalmente, a todos los abertzales, perte- 
ne2can o no a alguna organizaci6n politica. 

La participacion de E.T.A. en la creaci6n y desarrollo 
de estos organismos de masas sera el complemento justa- 
mente necesario a los objetivos que se ha propuesto ya de 
cara al b!oque dominante. Porque, para una actuacion re- 
volucionaria perfecta, no basta con debilitar el ca m po o- 
presor, es necesario tambien fortaiecer el campo del pueblo, 
esto es, alterar la relacion de fuerzas existente entre opre- 
sores y pueblo a favor de este. Y eflo exige, junto al ataque 
ofenstvo contra el opresor, la labor de organrzaci6n del pue- 
blo, su mayor capacitacičn para continuar !a lucha. 

La coronacičn de esta labor de organ izaci6n de las 
fuerzas popuiares por parte de E.T.A. vendra dada por el 
trabajo de cara a agrupar a todas las fuerzas abertzales de 
izquierda, esto es, a todas las fuerzas politicas, organizacio- 



nes e individuatidades, representativas en alguna manera de 
los sectores populares abertzales, en torno a un programa 
m m imo comun capaz de ofrecer una alternativa populara 
nivel de Euskadi que pueda sustituir, en su momenta, al 
poder chovinista espafiol del franquismo. 

Este segundo aspecto de la Ifnea trazada por E.T.A, a 
lo largo de 1 .974 — la organizacion del Pueblo en diversas 
plataformas y el lanzamiento de un programa m fnimoagru- 
pador de las fuerzas polrticas abertzales populares— se vi6 
tambičn afinado en sus diversos aspectos con la segunda 
crisis organizativa interna suf rida en el ano, esta vez por el 
flanco militar, que ponfa en entredicho la posibilidad miš- 
ma de articular una lucha de masas y una lucha armada 
conjuntamente desde una sola organizaci6n, y que optaba 
por hacerse cargo unicamente de esta, dejando la de masas 
en otras manos diferentes —una especie de frente popular— 
que estuvleran dispuestas a abordarla. 

La dtscusidn en torno a esta cuestidn y la escisi6n de 
un sector militar favorecieron, como meses antes la escisi6n 
obrerista en tomo a la lucha armada, el abandono de un 
I astre, de corte militarista ahora, y una mayor homogene! - 
dad y efectividad en la Ifnea de organizacion popufar de 
masas, junto con un afinamiento de grandes consecuencias 
alrededor de la cuesti6n — tradicionalmente litigiosa en el 
seno de E.T.A.— de I a actividad conjunta con otras organi - 
zaciones poifticas. El mas prometedor fruto de tal afina- 
miento es, sin duda, la Ifnea emprendida de colaboracibn 
directfsima con organi zaciones independentistas de izquier- 
da de los pueblos catalan y gallego, como F.A.C., P.S.A.N. 
y U.P.G., en intento de ampliaci6n de la alternativa popu- 
lar vasca medtante un factible eje vasco-gatlego-catalan for- 
talecedor de opciones para un adivinable futuro relativa- 
mente proximo. 



* 



71 



Esta definida Ifnea de actuacičn, trabajosamente ela- 
borada por E.T.A. a lo largo de 1.974, pasa su prueba de 
fuego en noviembre-diciernbre del mismo ano, con el lan- 
zamiento de I a campafia pro presos polfticos. 

U huetga de hambre general poiftica de las carceles 
por la amnistia y contra la dictadura franquista, por las II- 
bertades polfticas y la iibertad nacional de t od os los pue- 
blos del Estado Espanol, masivamente realizada por los 
presos de časi todas las organizaciones polfticas, tiene un 
amplio eco en Euskadi, donde las movilizaciones de apoyo 
de los dfas 2 y 3, 1 1 y 12 de diciembre marcan un hito su- 
perior al del Juicto de Burgos de 1.970, marcan una nueva 
edtct6n, ampliada, del ya mftico Diciembre Vasco. 

Junto con tales movilizaciones de masas, a las que 
contribuyen todas las organizaciones polfticas que trabajan 
en el seno de la clase obrera y sectores populares vascos a 
excepci6n del P.C.E., la iniciacion practica del plan miiitar 
de E.T.A. de hostigamiento a las fuerzas represivas da el to- 
que de corneta de la iniciacičn, en EuskadJ, de la batalla 
definitiva y f tnal -lo que no tiene por que significar forzo- 
samente corta- contra un franquismo que parece desinte- 
grarse. 

La campafia servirž de catapulta de lanzamiento de las 
Ifneas maestras que van a definir un plan de actuaci6n ya 
totalmente elaborado: el documento al Pueblo Vasco lan- 
zado por el Biltrar Ttipia el 20 de Diciembre abrira las 
puertas a otro posterior de la II Pa rte del VI Btltzar Naguii, 
y en ellos se hara publica la tactica que E.T. A. ha decidido 
seguir milita rmente contra el franquismo agonizante, apun- 
tara las Ifneas maestras de su concepcidn global sobre la or- 
ganizaci6n del pueblo, tanto a nivel de masas -plataformas 
abertzales- como mtlitar -creaci6n de las bases del Ejerci- 
to Popular Vasco-, y convocarž a todos los patriotas de iz- 
quiefda a un Herrikoi Batasuna cuyos puntos mfnimos de- 
beran discutirse conjuntamente y para lo que, mas tarde, 
en la tambien significativa campafia de Aberri Eguna, pre- 
sentara publicamente un anteproyecto de ocho puntos. 

# 



7 i 



Esta es, pues, la linea trazada por E.T.A. y el cuadro 
de objetivos que se impuso a medio pla2o: 

- aceleracion de la descomposicion dei franquisrno 
exacerbando ta reaccion ultra y provocandoasf la desercion 
v el enfrentamiento contraelde los sectores burgueses mas 
dinamicos, median te el ataque sistema tico a las fuerzas re- 
presivas cuya reaccion no podra ser otra que ahogar defini- 
tivamente e! esperpento aperturista con la imposicion de 
sus medidas duras y provocar el trtple aislamiento del regi- 
men: popular -la evidencia de su logro desde hace yatiem- 
po no precisa comentarios-, burgues -en proceso acelerado 
para entonces-, e internacional -en continuo vaiven-; 

- organizacion del pueblo a nivel de actividades de 
masas, capacitandoto para čada vez mas amplias e intensas 
movilizaciones, reforzando sus posiciones en la correlacion 
de fuerzas opresores-pueblo; 

- ante ia previsibilidad de que la actual relacion de 
fuerzas politicas y sociales de la formacion sociat peninsu- 
lar desemboque en la sustitucion del franquismo por una 
democracta burguesa -las fuerzas revolucionarias, hoy, si 
bien pueden aceierar la descomposicion del regimen, no son 
tan poderosas todavia como para hacer ya la revo/ucion, 
como para tornar ya el poder; su potencia, aun, no da mas 
que para hacer inclinarse la balanza de las alternativas via- 
bles hacia la mas favorable a sus intereses, hacta una demo- 
cracia burguesa lo mas abierta posibfe, lo mas necesitada 
posible de agarraderos en las clases populares-, lanzamiento 
de una alternativa popular vasca capaz de aprovechar al ma- 
ximo todas las nuevas posibilidades que esa previsible de- 
mocracia burguesa peninsular brindaria para la imposicion 
fmal de la alternativa socialista e independentista para el 
logro final del Estado Socialista Vasco Independiente y 
LJnificado: 

y, en fin, creacion de unas bases para el montaje del 
tjercito Popular Vasco, šin cuyo decisivo concurso no es 
prevtstb e, en modo alguno, el alcance de nuestros objeti- 
vos tinales. 



73 



LATRAVECT0R1A EN DNA LINEA Y LOS LOGROS 
PLASTI COS DE UN CUADRO DE OBJET I VOS 



Sobre la medtda en que esta linea cuidadosa y cons- 
cientennente elaborada y puesta en practica ha ido surtisn- 
do efecto y cubriendo sus objetivos, da una idea suficiente- 
mente dara y precisa un repaso superficial a los comenta- 
rios de prensa -y a sus silenctos- sobre la intensificacion de 
la actividad revotucionaria en Euskadi y sobre las inquietu- 
des por las previsibles reacciones del Gobterno y del regi- 
men. 

Ya la campana de presos politicos de diciembre supu- 
so el siienciamiento de la prensa en torno al tema de las car- 
celes: los augurios de ET.A. sobre la imposicion del cerri- 
lismo faseista por encima de la maniobra aperturtsta no 
pueden tener mejor conftrmacion ya desde los primeros 
dias, por no decir desde las primeras horas, de hambre de 
nuestros presos. La ira de los poifticos se convierte asi', 
"Cambio 16" sabe algo de ello, en el temor de la prensa. 

La siguiente campana de Aberri Eguna, preparada, a 
nivel militar, por una extensa serie de voladuras durante la 
sernana previa a la concentracion profusamente convocada 
en Gernika, prepacaci6n que culmino con la ejecucion del 
B.P.S. Diaz Linaresen Donostia, deveio los primeros sin to - 
mas seri os de nerviosismo en el poder, a traves de las preo- 
cupaciones de la prensa, perpleja ante lo que empieza a de- 
nominar la "argeiitinizacion del Pais Vasto". 

Este nerviosismo gubernamental culminara con la nue- 
va ejecucion, al mes siguiente en Getxo, del inspector Mo- 
ržn Gonzalez, y rompera con un demencial Estado de Ex- 
cepcion para Giptizkoa y Bizkaia aprovechando la "prome- 
tedora" cafda de nuestro militante Goiburu en Ergobia. 



74 

No es preciso extenderse sobre I a ciega y destructura 
colera que se apodera de la faccion ultra, dueflade todos los 
resortes del poder y desatada en furia con una larguisima 
serie de atentados -sin otro orden ni concierto que las mas 
vagas sospechas o las mas subjetivas convicciones sobre la 
**peligrosidad subversiva" de čada una de las victimas etegi- 
das- contra diversas personas del Pafs; atentados que no s6- 
lo no consiguen amedrentar al pueblo sino que logran le- 
vantarlo practicamente en pie de combate para las fechas 
decisivas que, con los pendientes Consejos de Guerra con- 
tra Tupa y Otaegi y, previsi biemente, contra Goiburu asi 
como contra los acusados de la ejecucion de Carrero encar- 
celados en Carabanchel y contra Tanke, se prevetan ya muy 
cercanas. 

Un Estado de Excepci6n sobre Gipuzkoa y Bizkaia, 
practicamente extendido a Nafarrca y Araba, de tres largos 
meses de duraci6n, sin detenciones de importancia entre las 
organ izaciones "terroristas" vascas, jalonado de brutales, 
absurdos e mnumeros atentados fascistas contra el Pueblo, 
de incursiones policiales en Euskadi Norte, y cerrado con 
un saldo de clnco guardias civiles, un B.P.S., un chivato, un 
militante Militar, un matrimonto de colaboradores revolu- 
cionarios, dos paisanos -asesinados a sangre fna porla Guar- 
dia Civil-, una turista alemana y un policfa armada -este en 
Barcelona- muertos, asf como toda una mas amplia serie de 
heridos en diferentes grados de gravedad, no ayuda cierta- 
mente a ver errores de calculo en las previsiones de E.T.A. 
sobre los efeetos desquiciadores, en los ejes polfticos del 
poder, de la puesta en praetica de su I fnea. 

El aislamiento popular, burgues, e internacional del re- 
gimer., entregado a su furia tan satanica como inutil, alcan- 
zo sus cotasmasaltasdesde el Diciembre Vasco de 1970. El 
regimen, como ex6tfco fruto de este burdo Estado de Ex- 
cepci6n, tiene el raro honor de haber hecho del Estado Es- 
pafiol e. primer pafs europeo capaz de provocar, fuera de 
sus fronteras, en la conformista e [ntegrada Europa oeciden- 



75 



tal tanta preocupaci6n como para que un joven se inmola- 
se a lo bonzo en protesta por su actividad represora. 



Si la retirada del Estadode Excepci6n al expirar el pri- 
mer plažo de tres meses, a pesar de no haberse cubierto, os- 
tensiblemente, los objetivos con que ei Gobierno lo inici6, 
pudo hacer pensar en una recapacitacion por parte del rčgi- 
men ante el fangal en quese habia arrojado -hundiendo en 
el los ultimos vestigios de credito politico que, mal que 
bien, hasta abril arrastraba-, pronto Iieg6 la comprobacidn 
de que s6lo se trataba de una astuta retirada momentšnea 
-en lograda parodia del clasico "tonto del lugar" con su ges- 
to de primaria zorrerfa- para preparar un ataque a fondo. 

Ni a respirarhabfadadotiempoa quienes todavia que- 
rian, costase lo que costase, seguir creyendo en su capaci- 
dad de maniobra politica,cuandodej6boquiabiert:osy apla- 
nados incluso a sus mas benditoš y angelicales fieies con el 
contenido del antologico -para una colecci6n de la plasma- 
ci6n jurfdicadeuna mentalidad represiva- Decreto-Ley "an- 
ti-teiTorista" del 26 de agosto. 

Su promulgaci6n constituye el cumplimiento con cre- 
ces, y en un plažo realmente breve, de la primera premisa 
necesaria para el cumplimiento a rajatabla del objetivo de 
E.T.A. de teminar de resquebrajar el franquismo, anulando 
rotundamente su maniobra aperturista, -aislando al aparato 
estatal de los principales y mas dinamicos sectores oligar- 
quicos, provocando, en fin, con un termino de moda en la 
prensa legal, la "burtkemaci6n" del regimen. 

Logrado esto, y con ei mas sencillo complemento de la 
enemiga popular y del aislamiento internacional, el enf ren 



76 



tamtento directo -si viofentoopacifico es cuesti6n secunda- 
na- entre eses sectores oligšrguicos -que forzosamenta na- 
bran de apoyarse en otras clases inferiores, y tambien por 
supuesto, en las populares, con lo que ello supone de posU 
biltdades para estas de ganar importantes puestos en la re- 
lacičn de fuerzas- y el aparato estatal apoyado ya excfusi- 
vamente en las fuerzas represivas y en sectores oligšrquicos 
retardatorios y anquilosados, sin futuro viable atguno es 
cosa de tiempo. 

En cuanto al campo intsrnacional, el rapido rnontaje 
de los jutcios" de Tupa y de Gotzon en Burgos, de Baena 
Tovar y sus otros tres compafieros de F.R.A.P. sin Madrid,' 
las recientes caidas del comando de F.R.A.P. ejecutor al 
decir de la policfa, deltenientede la Guardia Civii Pose Ro- 
drfguez y su rapido suma, fsimo, tambien en Madrid, con 
otras cinco penas de muertc, .a tambien reciente cafda de 
nuestros militantes Wilson, Egia y Txiki, con el sumarfsimo 
aplicado inmediatamente a čste en Barcelona -lo que mon- 
t-- un total de 13 peticiones fiscaies de pena de muerte acu- 
muladas en el breve espacio temporal de los 4 "juictos", de 
las que 1 1 se han visto conf irmadas por los "tribunales" v 
5 aplicadas-, han acelerado, junto con ta intensa y sin pre- 
cedentes 8gitaci6n popular, sobre todo en Euskadi, el aiilu- 
mtento internacional de un regimen franquista, que se ha 
visto expulsado de la mesa -larga mesa ya- de negociaciones 
;:.'on el Mercado Comun Europeo, 

que ha visto propuesta su expulsion de laO.N U entre 
grandes aplausos de časi todos los representantes internacio- 
nales, nasta el punto de verse Pinies aconsejado de no intpr- 
tar responder en la sala a la propuesta, 

que ha visto vaciarse por completo los escaftos de la 
Asamblea Plenaria del m.<§ximo organismo pofitico interna- 
cronal al inicie/ Cortina Mauri su discurso, 

que ha visto abandonar Madrid a una quincena de em- 
bajadores europeos, 

que ve continuamente destrozadas en todo el conti- 
nente sus embajadas, locales consulares, oficinas bancarias, 



77 



delegaciones turisticas, autobuses, etc, hasta sumar unas 
perdidas economicas de m i les de millones de pesetas, 
que ve amenazada la vida de sus rep rese ntantes en el 
exterior, 

que ve boicoteados sus barcos, sus aviones, sus comu- 
nicaciones postales, telegraficas y telefonicas con el mundo, 

que ve bloqueadas las carreteras y vias de ferrocarril de 
acceso a su territorio, asaftados y destrozados (os treneš de 
viajeros y de mercancias, los camiones de transporte, etc, 

que se ve obligadoasuprimirtodas las expedicionesde 
transporte por Europa ante la falta de seguridad para los 
conductores, 

que se ve rechazado y acusado de asesino y fascista por 
miles y miles de marcifestantes diarios de todos los parses 
no dominados por dictaduras parafascistas, encabezados a 
menudo por los mismos rninistros de Gobierno de losdiver- 
sos Estados, 

que se ha convertido en verdadera fuente de agitacion 
y perdidas economicas, en un verdadero factor de desequi- 
librio polftico y economico, para algunos patses europeos 
donde ha provocado tensiones no conocidasdesde lasegun- 
da Guerra Mundial -como en Austria o Suiza- y verdaderas 
perdidas para et comercio -como sgj Francia- iebido a las 
agitaciones populares, que en el Hexagono han llegado a 
adquirir a veces proporciones insurreccionales -y no es exa- 
gerar, nos remitimosal ppco sospechoso de ello en este sen- 
tido, diario "Ya"-, de solidaridad con los condenados, 

que ve abarrotados sus hilos teiegraficos con telegra- 
mas de protesta desde todos los rincones del globo, 

que se ha visto citado por el propio Papa en sus preo- 
cupaciones mundiales junto al Ulster y el LTbano, etc, etc. 
esta alcanzando un grado sobrecogedor. Y quedan todavia 
unos 15 luchadores revolucionarios, časi todos ellos vascos 
oacusadosen torno a la lucha de Euskadi, sobre los que se 
preven pettciones de muerte en numero indetžrminado por 
parte fiscal. 

No parece que el intenso proceso ultimo de descredi- 



/Vi 



to del regimen, de aislamiento soctal -defeccion de sectores 
que hasta ahora to habian apoyado-, de acumulacion de vio- 
lento odio popular, y de desamparo internacional, vaya a 
amainaren uri plažo lo suficientemente breve como para no 
suponerle un quebranto mortal de su capacidad de resisten- 
cia. 

Y, por si fuera poco, otrasdos organi zaciones politicas 
revolucionarias, los Mi lita res de nuestra ultima escision en 
Euskadi, y el F.R.A.P. en Espafia y Patses Catalanes, se han 
sumado a esta Itnea de hostigamiento a las fuerzas represi- 
vas, y con especial intensidad ademas porpartede la orga- 
ni zac i on vasca, que tiene en su haber practicamente todos 
los ataques de este tipo durante e! Estado de Excepci6n. 

Junto a este acelerado debilitamiento del regimen -e! 
violento agitarse de una cola cercenada no revela precisa- 
mente fuerza-, el segundo fundamental objetivo planteado 
por E.T.A., esto es, el fortalecimiento del campo del pue- 
blo, su capacitacion para la luchaen forma de manifestacio- 
nes masivas, de huelgas, encerronas, boicots, reuniones y 
asambleas, etc, etc, puede decirse sin rebozo que va sien- 
do tambien briHantemente logrado. 

Si el pasado diciembre da 1974 fue la segunda edicion 
ampliada del Diciembre Vasco de 1970,estosultimos meses 
de agosto, septiembre y octubre estan batiendo espectacu- 
larmente todos los records anteriores: ni los muertos y heri- 
dos en manifestaciones, ni la safia de la B.P.S., Policfa Ar- 
mada y Guardia Civil en detenciones y controles callejeros, 
estan consiguiendo, sino todo lo contrario, hacer retroceder 
al movimiento. 

La politizacion de čada vez mas amplios sectores po- 
pulares y su engrosamiento čada vez mas acelerado de los 
organismos de masas y de ias organizaciones politicas revo- 
lucionarias, no hacen utopico ni uno solo de los supuestos 
en que E.T.A. se baso en su dia al plantearse el fortaleci- 



7 9 



rniento y Ea organizacion paca ta lueha de los sectores popu- 
lares vascos. L.A.B. y los Batzarres de puebloy barnos, prin- 
cipa I men te, saben algo de esto. 

El que, entretanto,sigan adelante !osproyectosentor- 
no a ia alternativa popuiar en Euskadi al franquismo, la dis- 
cusion en torno al Herrikoi Batasuna y sus ocho puntos, 
proyectos reforzados con la estrecha colaboracion Hevada a 
cabo con organizaciones nacionates gallegas y catalanas, asi 
como la lenta y mas trabajosa y silenciosa labor en torno a 
la creacion de los primeros nucleos del Ejercito Popuiar Vas- 
co, no hacen sino completar y potenciar los ya de por si 
espectaculares logros -que, a decir verdad, a E.T.A. rnismo 
han liegado a sorprender por la rapidez y contundencia con 
que se van aicanzando- conseguidosen los dos ejes claves de 
la I fnea emprendida, esto es, la aceleracion de la descompo- 
sici6n del regimen y ei fortaiecimiento del campo popuiar 
mediante la creacion y potenciacion de diferentes organis- 
mos de masas, fortaiecimiento expresado en el aumento de 
la capacidad de moviiizacičn de los sectores populares, 

* 



LA RESPUESTA ESTA EN EL PUEBLO 



He aqui la I fnea emprendida, he aqui los primeros re- 
sultados. Es entonces en este contexto donde se deben si- 
tuar las perdidas, donde se deben situar las bajas, para una 
correcta valoracičn del balance final, de los resultados tota- 
les, hasta la fecha, de la lucha revoluctonaria, para una acer- 



so 



tada respuesta a las "preguntas inquietantas" con que se 
abna este capitulo, 

E.T.A. debe empezar por una afirmacičn. Si no hay 
victoria popular sin lucha popular, tampoco hay lucha po- 
puiar sin bajas revolucionarias. 

De nada era E.T,A. mas consciente, al emprender su 
campana de irritacion a ia f iera fascista, de que la revolucion 
popular vasca no es un camino de rojos ciaveles. Čada mili- 
tante de base, čada responsable en diferentes niveles, čada 
componente sobre todo de sus comundos especiales, sabia 
el riesgo personal que esta empresa suponia. Pero, asimis- 
rno, iievaba bien aprendida la leccion escrita por la trayec- 
ioria revolucionarja vasca en los ultimos anos, la Iecci6n de 
las repercusiones de la actividad de E.T.A. en los ultimos 
anos. 

La prensa peninsular gusta hablar, en sus jugosas ex- 
presiones, de la espada de Damocfes del terrorismo que pen- 
de sobre la cabeza del regimen. No deja de ser, lo hemos vis- 
to ya, una aproximacion a la realidad. Mas correcto serfa 
hablar, sin embargo, de su acorraiamiento entre la espada y 
la pared, entre la espada del movimiento popular, čada vez 
mas consciente de la necesidad y papel de la lucha armada, 
y la pared desnuda de su desamparada indefension, con la 
que no puede sino rendirse o arrojarse contra el pueblo pa- 
ra verse destrozado pore I dob le fi!o deia espada en cuestion. 
Y es que ef regimen franquista no tiene ya salida, no tiene 
via de enmedio. Y ha optado por la no rendicion, por ei 
enfrentamiento contra todo y contra todos, dando, eso sf, 
les primeros batacazos a impufsosde la desesperacidn y re- 
cibiendo tambien las primeras decisivas estocadas. 

Los batacazos son las perdidas revolucionarias al prin- 
cipto enumeradas, tas estocadas son ei movimiento popular 
desatado en torno a ios"juicios" y asesinatos legales, la ras- 
pucsta internacional, 1a intensificacion de la campana ar- 
mada tras los reestrenos de! paredon en Burgos, Barcelona 
y Madrid. Por tempestuosa que sea la ofensiva de la agita- 
da agonia dei regimen, por vofuminosas que šean las bajas 



81 



revolucionarias, el resultado no puede m en os de ser positi 
vo, la lucha emprendida no puede menos de merecer la pe- 
na, si no decrece el movimiento popular, si, a pesar de todo, 
sigue este dando los frutos de su previs organizaeidn, de su 
progresivo fortalecimiento, 

Esta era y sigue siendo la firme conviceion de E.T.A. 
y de sus militantes. Porque esta era su convicci6n, todo el 
duro esfuerzo para llevar adelante la linea trazada no se ha 
fijado tanto en evitar las bajas cuando en hacer que todo su 
trabajo silencioso de organizacičn y capacitaci6n propia y 
popular, toda su arriesgada ofensiva revoiucionaria, y, mas 
aun, todas y čada una de sus bajas humanas, constituyen 
una piedra mas en ef refuerzo del campo del pueblo y un 
impacto mas, un boquete mas, debilitadores del campo 
opresor, 

El anaiisis concienzudamente realizado sobre el con- 
junto de las fuerzas sociales y pol iticas del Estado espariol, 
demostraba la viabiitdad de tal proyecto, demostraba las 
posibilidades que E.T.A. tenia para trabajar en el seno de 
la ciase obrera v sectores populares vascos, para corrtribuir 
a su organizaeidn y fortalecimiento, para aumentar su ca- 
pacidad de lucha revolucionarja, y demostraba la vutnerabi- 
lidad del regimen, la posibilidad de acelerar su decadencia 
y desmoronamiento, la inevitabilidad, incluso, de que, ante 
la triste coyuntura del sistema politico estatal, las propias 
bajas, las propias perdidas organi zat i vas -las redadas policia- 
les r los tiroteos callejeros, t os muertos y heridos, los "jui- 
cios", los mismos asesinatos legales en caso de no poder al- 
canzar a evitarios-, se convirtiesen en o tras tantas estocadas 
mas contra la desg^ rada carne franquista. 

El balance provisional actual demuestra que tal anaiisis 
obedacfa a la realtdad objativa, que fuecorrecto, demuestra 
que la clase obrera y sectores populares vascos avanzan a 
pasos veloces en su organizacion y capacitacidn, que su 
movilizacion adquiere nuevos niveles de amplitud hasta 
ahora desconocida, demuestra la fragiiidad del regimen, su 
incapacidad total de maniobra polftica ysu profunda desin- 
tegracion, hasta et punto de que, efectivamente, como alu- 



82 



dfamos en la introduccion de este escrito, los mismos exitos 
represivos -los mismos exitos en la unica forma de respues- 
ta que le queda si no quiere rendirse-, las mismas bajas re- 
volucionarias, se ta convierten en pufiales clavados en los 
enfermos 6rganos de su cuerpo. 

S6I0 quien no quiera o no sepa comprender las leyes 
y principios generales en cuya virtud se desenvuelven t od os 
los procesos revolucionarios, podra" empeflarse en interpre- 
tar esta visiin de nuestras perdidas como un intento de 
evaston de la realidad, como un gesto de avestru2 ante el 
peligro de una realidad que preferimos no ver venir. 

Nuestras perdidas humanas, no podemos menosde re- 
gistrarlo asi en nuestrobalanceactuai,hansidograndes. Tan 
grandes, lo repetimos, como grande ha sidoelexi"topolicial. 

Pero unas perdidas organizativas, por graves que sean, 
aunque lleguen incluso al descalabro organrco, nunca son 
def initivas, ni siquiera decisivas, cuando la lucha emprendi- 
da por esa organizacibn -y t itaremospalabrasdel primer ca- 
pftulo de este analisis- "no es la lucha privada de una orga- 
nizacidn partlcular, sino la lucha revohicionaria de un pue- 
blo contra sus opresores y explotadores, no es la lucha de 
un punado de valtentes, sino que es (... ) la lucha de una cla- 
se obrera y de unos sectores populares en pro de sus aspira- 
ciones, de sus exigencias, y de sus necesidades", y mucho 
menos aun, aftadiremos aquf, cuando esa clase obrera y esos 
sectores populares se muestran contanaltosnivelesdecom- 
batividad, con tan voluntariosa capacidad de respuesta y de 
movilizaciones, como lo demuestra actualmente nuestro 
Pueblo Vasco 

Si Euskadi ha llegado a tal nivel de lucha popular de 
masas, y si Euskadi ha hecho suya, se ha identificado con ia 
lucha por la independencia nacional y el socialismo, no hay 
baja organ izativa alguna, no hay siquiera destrucci6n orga- 
nizativa alguna, que suponga, en el movimiento popular vas- 
co, una pdrdida capaz de anular, de empafiar siquiera, los 
triunfos conseguidos en el acoso contra el regimen, en la 
aceleraci6n de su descomposici6n y aisiamiento. 



33 

Porque nuestro Pueblo sabra rehacsr las pardidas or 
ganizativas srn tardanza, y estas perdidas no solo se veran 
repuestas sin o que incluso seran fuente de nuevas y multi- 
plicadas aportaciones humanas, en proporcion directa a su 
impacto en el proceso desintegrador del sistema opresor, al 
efecto de boomerang en el campo polftico franqutsta de los 
mismos exitosos golpes represivos de su brazo policial. 

Y esa recuperacibn, por otra parte, sera" tanto masfa- 
ci!, tanto mas brevemente I ograda, cuanto que I a magnitud 
de ese impacto, de ese efecto boomerang, de ese contragol- 
pe en el campo polftico regimenta! de los Ciltimoi exrtos 
policiales, ni siquiera ha sido contrarrestad?, no ya por una 
destruccioh -aunque s6lo fuese temporal-del aparate orga- 
nizativo de E.T.A., sinotampoco incluso porel logrode una 
paralizaci6n momentanea de nuestra aetividad. 



Podemos crear, pues, este artšlisis provisional de) ba- 
lance de la Ifnea que hace unos meses emprendimos, con la 
af irmaci^n de que las lamentables y seri as bajas que hemos 
sufrido, si bien han aupuesto I a frustraci6n de importantes 
acciones revolucionariasde gran impacto pol ftico -liberacičn 
de los presos de 'iegovia, salvaci6n de las vidas de los revo- 
lucionarios encarcelados y amenazados de muerte con Tu- 
pa, Otaegi, Txiki, Goitia, Goiburu y Wilson como los nom- 
bres mas signif icativos para nuestro Puebto-, con todo, han 
contribuldo en tal grado, por si mismas, a la desintegracion 
del regimen, a su aislamiento social, al ineremento del odio 
popular contra el, a una situacion internaetonal deserita por 
la nada sospechosa de "subversifcn" revista espafiola "Blan- 
co y Negro" en los terminos de "La verdad es que la pol rti- 
ča internaetonal espaRola se encuentra en una de las cotas 
mas bajas de este siglo. Ni nos respetan, ni nos escuchan, ni 
nos aceptan", que no invalidan ni anulan en modo alguno 
los logros de los objeti vos que E.T.A. y el movimiento re- 



84 



volucionario general venfan alcanzando, que no invalidan 
ni anuian en modo alguno, sino que,aun mas, de forma da- 
ra -aunque, indudablerrtente, no con tanta fuerza como se 
habrfa consegujdo sin tener que pagar un tal alto precio-, 
reafirman, a su p rop i a costa -que no es a_ costa de tod o el 
movimiento-, Is justeza de la ifnaa que E.T.A. se impuso. 



* 



La respuesta, entonces, a las inquietantes preguntas 
con que abnamos este capitulo es obtigada: 

- es justa ia Ifnea emprendida, porque sus previsiones 
se van cumpliendo y aun a ritmo masvivodel sospechado, 

- es posible llevaria adelante, porque el movimiento 
popular -sobre todo- y la mišma Organizacion continuan en 
pie y con plena vitalidad, 

- es Kcito provocar a ta f iera fascista aunque elto atrai- 
gs la intensificacion de la represion, porque no hay intensi- 
f icacičn de la lucha sin intensifieacion de las respuestas dal 
enemigo mientras este continue vivo y sin rendirse, y por- 
que, en este caso, el provocar a la fiera fascista es un arma 
pol rtiča de incaiculable valor en nuestras manos para cortar- 
le las saiidas al regimen, para acorralarlo entre el abandono 
dei campo o de la derrota, 

- es correcta la idea de que el aumento represivo in- 
crementa en nuastro Puebio su odio y su consciencia de la 
necesidad de luchar, asi' como su radicalizacion, porque un 
puebio tan compenetrado con sus vanguardias dificiimente 
porjra ser amedrentado y reducido al silencio sino que, por 
el contrario, se sentira impelido con mayor fuerza a organi- 
zarse y a buscar los medios mas adecuados para la lucha, 

- no es un atentado contra el movimiento revolucio- 
nario, porque toda organizacion revoiucionaria, si realmen- 
te lo es, debe contar con los mas altos niveies represivos, 
debe estar preparada para sobrevivir a ellos-, mas todavia, 
para alimentarnos incluso de ellos, para fortalecerse "a pe- 
sar de" y hasta "con" ellos, y porquetodaorgani2aci6n que 
se pretende revolucionaria y que no es capaz de superarse 



85 



"con" v "por" los embates de la represi6n, es que su lucha 
no es la del pueblo, es que rto es revolucionarja, es que harš 
bien en desaparecer, 

- no supone una sobrevaloraci6n de nuestra propia 
capacidad ofensiva y de resistencia, ni de la del movimien- 
to revolucionario en general, porque, a pesa r de todos ios 
reveses, este continua y se amplia y nosotros seguirnos en 
pie, dispuestos a profundizar en la Ifnea emprendida, y en 
la firme conviccion de que nuestra vinctitacičn .con nuestra 
clase obrera y nuestros sectores poputares, con nuestro 
Pueblo Vasco, es, no ya la varita magica o la piedra filosofal, 
sino la f6rmuia cientff ica que convierte las bajas en simien- 
te, en cosecha y muttiplicacidn futura de efectlvos y de in- 
cidencia pol rtiča. 



CUANDO SURGE LA TRAICION 



Si este es el contexto en que debe situarse el analisis 
del alcance polftico para e! movimiento revolucionario de 
unas bajas y de unos reveses ante las fuerzas represivas -otra 
cuestion serš el estudio de los medios de evitarlas o dismi- 
nuirlas, que debe realizarse ya a nivel oiganjiativfl interno, 
con toda consciencia de la seriedad de! tema-, este es tam- 
bižn el terreno en que se debe examinar la causa concreta, 
el medio concreto, de que ei aparato poiicial se ha servido 
para asestar su duro golpe a E.T.A. y, a su traves, a! movi- 
miento revolucionario vasco, esto es, la traicion desde den- 
tro, la delacion cometida por un rniembro de la Organiza- 
ci6n, por ... Legarra, por "Gorka". 



Si E.T.A., desdeel momentOmismOenqueemprendio 
su sctividad y su lucha, en los ya lejanos ultimos afios cin- 
cuenta, tuvo que plantearse de forma inevitable la eventua- 
lidad constante mente amenazadora de una sucesi6n de re- 
veses y de bajas, de golpes de la represi6n, hubo de plan- 
tearse tambien la eventualidad de que uno de !os posibles 
medios de caer vfctimas de la represi6n, desergolpeada con 
mayor o menor gravedad, consistia precisamente en la infil- 
tracion poticial o en la traicidn interna. 



No es facit, desde luego, que en una organizaci6n sali- 
da del pueblo, y de iin pueblo con tal grado de conciencia- 
ci6n sobre su opresičn nacional y su explotaci6n de clase, 
pueda infiltrarse un elemento de la policfa, por una amplia 
serte de circunstancias facilmente preceptibles como, por 
ejempJo, la marginacibn social de las fuerzas represivas en 
Euskadi -lo que les impide entrar en un contacto lo sufi- 
cientemente estrecho con los sectores populares como para 
que alguno de ellos llegue a enganar a los cfrculos de que 
nuestras filas se han ido nutriendo hasta el punto de hacer- 
se pasar por abertzale y conseguir inspirar un grado tal de 
confianza que ie permita introducirse en nuestra Organiza- 
ci6n o en otra similar-. Pero no cabe duda de que tal posi- 
bilidad, aunque mas o menos remota, debe siempre estar, y 
lo eita, presente en I a mente de E.T.A. 

No parece facil tampoco que un militante de E.T.A. 
que, por su trayectoria personal de lucha y de entrega ante- 
rior, ha accedido a algun puesto importante en las respon- 
sabilidades arganšzativas y a tener en sus manos la clave pa- 
ra poder localizar, en momentos determinados, a un nume- 
ro mas o menos amplia de importantes y perseguidos com- 
paneros de lucha, llegue, como consecuencia de cualquier 
crisis personal, o presion o ambicion economrca, etc, al 
punto de vender a esos hasta entonces companeros, cargan- 
do tal vez sobre sus espaldas con la muerte de alguno o al- 
gunos de ellos y con el desmantelamiento mas o menos gra- 
ve de la Organizaci6n. ^ero tampoco cabe duda de que tal 
posibilidad, aunque mas o menos remota, debe siempre as- 
tar, y lo esta, presente en la mente de E.T.A. 



87 



Mas se puede decir todavia. No s6lo es evidente la pre- 
sencia de tales posibilidades para toda organizacičn revolu- 
cionar! a, si no que es tambien igualmente evidente que esas 
posibilidades, que esos peligros, aumantan proporcional- 
mente a cuanto mas attos rti vel de tucha se desarrolle y a 
cuanta mas profunda ligazon popular se logre. 

El mas atto nivel de lucha produce en las fuerzas poii- 
ciales un mayor interes, un mas afinado empefio por infii- 
trarse o, en su defecto, por hallar un posible Iscariote, Y la 
mas profunda ligazon popular, al conllevar una mayor am- 
plitud organizativa, un mas aceierado crecimiento organiza- 
tivo en funcion de las crecientes y čada vez mas urgentes 
necesidades, hace mM facil el intento infiltrador o, en su 
defecto, la existencia de algun militante no suficientemen- 
te entero, susceptible de convertirse en un momento dado, 
ante circunstancias determtnadaseimprevistas -incluso tal 
vez para el mismo-, en un delator, en un traidor a sus com- 
paneros y al puebio. 

Tan cierto es este aumento proporcional de los riesgos 
en este sentido, que puede decirse que solo las grandas or- 
gan izaciones revolucionarias han sufrido grandes traiciones. 

No se trata de consoiarse de la viga en el ojo propio 
■ con la paja o el arbol en el ajeno sino de constatar realida- 
des historicas, si aludimos a casos de traiciones semejantes 
en otras organizaciones para ilustrarestaafirmacion. Sigran- 
des organizaciones revolucionarias han triunfado en su lu- 
cha o han conseguido Hevar este a los mas altos niveles, no 
estanto porque hayan podido eludir el peligro de !a inf iltra- 
tracton o de la traicion cuanto porque sus principtos y su 
practtca revolucionarja, junto con su fntima compenatracidn 
con el puebio, les han permitido anular a la larga los efectos 
nefastos que la dalacion interna haya podido producirles. 

Este es el caso del Partido Bo!chevique, este es el caso 
de los Social-revolucionarios del imperio zarista, žste es el 
caso del E.R.P. argentino, de practicamente toda la guerri- 
I ta rural latinoamericana, del I.R.A., y, en fin, de časi todas 
las organizaciones revolucionarias que por su potencia y ra- 



dicalidad han Hegado a suponer aigun pel igro grave para ta 
reaccion. 



Esta constatacibn nos introduce en ei segundo a$pec 
to a estudiar en una traici6n. Y es la inutilidad potftica del 
sistema de infiltraci6n o de compra por partede la reaccibn, 
cuando quienei luchan no »on un grupo de sventureros ais- 
lados ni un pufiado de vafientes utčpicos, sino unas clases 
populares que van continuamente nutrfendo y agrandando 
las filas de la organizaci6n revolucionaria al compas de las 
exigencias y necesidades de la lucha. 

Y es que, efectivamente, ni la tnfi!traci6n ni la com- 
pra pudieron nada en definitiva -por mas que en ocasiones 
produjeran iamentabies perdidas- contra el finalmente vic- 
torioso Partido Bolchevique t porque mucho mas fuerte que 
todos los descalabros infligidos por la traicidn era la vitali- 
dad de sus principios y practica revolucionarios, porque 
mucho mi* fuerte* que los descalabros infligidos por la trai- 

° i6 !L?* n ,U * lazo * °° n una * c,ate * sociates, con un pueblo, 
empefledos en tu victoria. Lo mismo podemos decir de un 
F.LN. argelino o de un P.A.I.G.C. de Guinea-Bissau y Cabo 
Verde. Lo mismo de tantas y tantas otras organizaciones v 
partidos que han sabido llevar a sus pueblos y a sus clases a 
la victoria tras burlar y derrotar a la reaccion y a la represion 
tanto en sus ataques frontales como en los caracterizados 
por la traicion. 

De la mišma manera podemos decir que, si otras gran- 
des organizaciones revolucionarias no han conseguido la 
victoria y han acabado por desaparecer, ha sido debido, no 
a las consecuenctas del ataque -bien fronta! y franco o bien 
por la espalda y a traicidn-de la reacci6n, sino a que dejaron 
pasar su momento historico y ei de las clases que represen- 
ttban, o a que, en momentos clavas, cometieron fallos fun- 
dementales en cuanto a las concepciones y practica revolu- 



89 

cionarias viendose obli gad os a ceder su representaci6n de 
clase o de sectores sociales de base a otras organizaciones 
adyacentes o de nuevo cufto, es decir, debido siempre a cau- 
tas mucho mas profundas que las proporcionadas por los, 
al fin v al cabo, anecdotarios histdricos de la traicton o la 
infiltracidn, a causas intimamente iigadas a la relac»6n entre 
organizaciOn polftica y clase* o sectores sociales. As/, por 
ejemplo, la larga historia de inftttraciones padecidas por los 
il-revoiucionarios dal imperio zansta apenas cortstitu- 
ye mas que un rosario de anecdotas histčncas sin inciden- 
cia en el fracaso definitivo de la organi zacion, en compara- 
ci6n con el verdadero peso que en tal fracaso ituvieron los 
errores de con cepci 6n y consiguiente practica revoluciona- 
rja que le condujeron a un agudo desfase histdrico en los prt- 
meros aftos de Is Revolucibn Sovietica y a ceder sus ereden- 
ciales de representaci6n del campesinado pobre al propio 
Partido Bolchevique. 

Por cuanto, en fin, se refiere a las organizaciones que 
hoy en d ta ocupan el primer piano mundial de la lucha re- 
volucionarja, los reveses sufrfdos por efectp de la traici6n o 
inf Iltractdn, por serios que hayan podido ser en alguna oca- 
si6n -E. R,P. argentino, por poner un ejemplo-, no han »Ho 
ni pueden ser da ningun modo factores dectsivos en el pro- 
cese revolucionario, el eual, como puede comprobarse en 
ta marcha y g rado actual de la lucha de esta organizacion 
iatinoamericana, viene regido por otras coordenadas muy 
diferentes relactonadas con el movimtento popuiar, la crisis 
dal orden econ6mico-pol ftico y los laz os entre vanguardia 
revolucionarja y sectores populares. 

Y es que el diagnostico sobre el fen6meno de los me- 
todo« polictales de la inf iltraci6n o la compra, sobre su ma- 
nifestacičn concreta y reciente en E.T.A., es claro: una vez 
mas vuelve a repetirse el eterno error histdrico del bloque 
opresor y de sus especialistas en la represičn, error consis- 
tente en no ver -por incapacidad con cenita a sus intereses 
de clase, porque no pueden verla, porcjue en el momento en 
que ta viesen abandonarfa ei campo o prepararfan gradual- 
mente el terreno para su abandono fina!- la estrecha relactOn 
existente entre toda organizacion que se ha demostrado re- 



volucionaria -por la capaetdad aieanzada, por su indestruc- 
tibilidad a medio y largo plažo, por los Intereses que defien- 
de, etc- y las clasas populares, error consistente en asignar 
el triunfo o al fracaso de tod o movimiento popu [ar y revo- 
fucionario a (a personalidad exclusiva de it nos Ifderes, a los 
aciertos o fallos particulares de unos cabecillas. 

Nada mas falso, ninguna ofensivade la reaccion basada 
en estos presupuestos mas condenada al fracaso. 

Era en e) numero 3 de HAUTSI, de maržo de 1973, 
donde comentando brevemente el asesinato en Conakry de 
Amilcar Cabral, fundador y dirigente del activo movimiento 
de independencta de Guinea-Bissau y Cabo Ve rde, el 
P.A.I.G.C., vfcttma de una traici6n fraguada porla reacci6n 
caetanista, manifestaba E.T.A. su plena conviccion de que 
tal asesinato, con ser lamentable, no pasarfa de ser un mero 
episodto del proceso revolucionario en la entonces colonia 
portuguesa, sin incidencia apreciable en la marcha global de 
la iucha independentista, conviccion que la historia no tar- 
d6 en demostrar correcta; a pesar de actuacicnes de este 
caracter, no s6lo la entonces colonia en guerra es hoy un 
Estado independiente, sino que Caetano mismo es un hui- 
do de la metrdpoli y Portuga! mismo es un pais liberado de 
la tiran (a fasclsta-satazarista. 

Porque es que, si tas persona I idades y los Ifderes desa- 
rrollan un indudable papel hist6rico en cualquier proceso 
-v tambižn, claro es, en el revolucionario-, no es menos cier- 
to que ese caracter de I fder viene dado y tiene valor preci- 
samente, no por e! I fder mismo como persona, sino por su 
ligazdn con los sectores sociales a que rep rese nta, con los 
sectores populares en el proceso revolucionario, tiene valor 
precisamente, no por el caracter persona! particular de! !i- 
der, sino en cuanto expresi6n de iot problem as, aspiracio- 
nes, necesidades y formulaciones de etos sectores populares. 
Hasta tal punto que, por mas que los Ifderes puedan mejo- 
rar oempeorar hasta cierto g rado la marpha de un movimien- 
to, no son ellos quienes crean los movimiento« populares 
sino que son estos quienes hacen surgir sus proptos y mas 
adecuados Ifderes. 



De ahf que ta desaparicidn, provocada por la reacci6rt, 
de un Ifder, de un dirigente, no pueda suponer nunra I« 
anulncidn d« un movimiento popular, no pueda supone* 
SmoTucho sino un trauma dolorosopara sus companero* 
de lucha, un mas o menos penoso episodio en el haoer de 
la lucha o, a lo sumo, un contratiempo en las circunstanoj 
concretas cuya gravedad a corto plažo -tanto mayor o 
nor segun la oportunidad de las acciones inmediatas qu>e 
pueda obligar a aplazar-nunca Hegara a significar nada pans- 
cido al mas leve indicio de anulacifin del movtmtento, q^ e 
constituye precisamente el objeti vobuscado por la reacc(60. 

Nada mas falso, pues, ninguna ofensiva policial mfa 
condenada al fracaso que la basada en los presupuestos de 
una orgamzaci6n E.T.A. sujeta a los fallos o ac»rtosde un« 
o varios suoerhombres particutares. Nada mas errtesc > pPt 
□arte de la policia que el pensamiento de que E.IA w 
hunde y desaparece, de que el problema nacional vasco de- 
la de ser una pesadilla, con el siniestro expediente de q^e 
un "Gorka" cualquiera entregue en bandeja las cabezas*» 
un Wilson, de un Egia, de un Ezkerra, de cuantos etceteras 
se quieran poner. 

Los primeros sfntomas de esa falsedad han empezačjo 
ve a hacerse visibles con los primeros "juicios y asesmatos 
legales de Burgos y Barcelona, No s6lo no ^n consegu^o 
paraiizar el movimiento, squiera sea momentaneamente, 
sino que, bien al contrario, han agudizado la cm.s fllofc«! 
del franqutsmo hasta un punto limite. 

Y es que, con un Pueblo Vasco tan identificado con 
sus vanguardias polfticas, tan identificado con los obje^os 
nacionales y de clase formuladas por estas tan jdentif ica^> 
con su practica revolucionarja, no hay "Gorkas" capaces 
de derrotar a una organizaci6n como E.T.A., capaces 
hacerla desaparecer ni claudicardesusobjetivos. AunjJ 
oanizacion popuiar, a una organi zaci6n basada en el pue&io, 
SZTSSBm capaz da parade los pies, s6lo el puebk* es 
capaz de obligarle al abandono. 



92 

Glosando palabras anteriores de este mismo capftulo, 
s6lo quien no quiera o no sepa comprender la estrecha rela- 
cijo entre lideres populares y pueblo mismo, y entre van- 
guardias revolucionarias y ciases populares. podrš ernpenar- 
se en interpretar esta visi6n de los fenomenos de la infiltra- 
ci6n y traici6n reaccionarias, esta visi6n de los "Gorka", 
como un intento de evasion de Is realidad, como un escon- 
der la cabeza bajo el ala y como un eludir po> nuestra parte 
la responsabilidad del reforzamiento y retoque de nuestras 
medidas internas de seguridad. Nada mas lejos de nuestra 
intencion, aunque solo fuera por la cuenta que personal- 
mente, nos trae a čada militante de E.T.A. 

Bien al contrario, es precisamente esta visi6n giobal 
sobre el significado y grado de peligrosidad real del sistema 
policial de la infiltracičn o compra, la que nos va a ayudar 
a dar con la medida justa y exactadel papel de la obligada 
revision de normas de funcionamiento organizativo interno 
con el iugar justo y exacto que estas deben ocupar en la or' 
ganizacion de la lucha si queremos evitar, como debe ser, 
perdidas innecesarias y gratuitas que, si bien no pueden al' 
terar el resultado final, U pueden llegar a suponer penosos 
contratiempos alteradores de no poco importantes planeš a 
corto plažo. 

Sin tal visi6n globai, sin la constatacičn del papel siem- 
pre relativo de la traici6n en toda lucha popular, no cabe 
duda que la paralela constantaci6n de la inevitabilidad de 
un mas o menos alto porcentaje de riesgo de infiltracibn o 
traicion en el seno de una organizacion revo luc ton ari a que 
ha llegado a alcanzar unas determinadas cotas en su lucha 
efectiva, lievarfa al desaltento y al abandono, y, en definiti- 
va, a una absurda derrota del movimiento popular mismo 
facilmente evitable. Y eso si serta esconder la cabeza bajo 
el aia, ampararse de modo suicida en la falsamente protec- 
tora ilusion de que solo queda la alternativa del freno, del 
luchar pero menos, por no querer mirar čara a čara a una 
reaNdad que se ofrece dura y trabajosa en principio pero 
dominable y alcanzable al fin. 



? 3 



HACER DE LAS BAJAS TRIUNFOS 



Porque todo esto es asf, porque ni la existencia de 
unas bajas y de unas perdidas, por lamentables que sean, ni 
la aparicion de una traici6n, de un "Gorka" vendido al ene- 
migo, pueden nada contra los logros de una polfticajusta- 
mente emprendida ni contra la vinculaci6n erttre E.T.A. y 
su Pueblo, en tre E.T.A. y I a clase obrera y sectores popu I a- 
res vascas, nada podre* impedir de la mišma manera, ni las 
ofensivas frontales de la represi6n ni sus maniobras de la 
puerta falsa, de la traici6n, que estas bajas y las muchas que 
nos aguardan se conviertan, mas que en un freno o en una 
marčna atras momentaneos, en un nuevo acicate tanto para 
el pueblo como para las vanguardias, tanto para nuestro 
Pueblo como para E.T.A. y el resto de las organizaciones 
revolucionarias vascas, en un libro siempre abierto, en un 
constante y fertil aprendizaje -a men ud o los f al los ensefian 
mas que los aciertos-, para continuar s intensif icar la lucha, 
para alcanzar nuevos niveles en ella. 

La respuesta que Euskadi esti dando -no se haamila- 
nado, no se ha doblegado, no se ha dejado arrastrar por el 
desaliento, por el contrario se ha encorajinado, ha dado 
nuevas medidas de su capacidad y decisi6n- asi' lo demues- 
tra. 

Si asi ha respondido Euskadi, sus organizaciones revo- 
lucionarias -y E.T.A. entre ellas- s6lo tienen una opci6n: 
seguir adelante, šntensificar mas aun la lucha, profundizar 
el ataque a los ultimos reductos del regtmen. Y, de cara a 
ello, convertir el resbaladizo barrizal en que la accion repre- 
siva ha empantanado a la exigua maniobrabilidad politica 
del regimen f ranquista en la cienega mortal de su hundimien- 
to, levantar todo Euskadi en pie para salvar las vidasda los 
revolucionarios cafdos, es I a tarea mas inmediata, es un pa- 
šo ctave para la victoria final. 



94 



Nuestros mititantes y tod os los revolucionarios cafdOS 
Ciltimamente, precisamente por eso, porque son revolucio- 
narios, continuan en su encierro en pie de guerra, saben que 
elfos son, ahora, piezas clave en esta batalla decisiva, saben 
que ellos, mismos se han sumado ahora ai papel que desem- 
penaban los presos de Segovia y de todas las carceles fran- 
quistas, al papel sobre todo de Tupa, Gotzon, Tanke, Goi- 
buru, Eva y otros revolucionarios, saben que su batafla pro- 
pia actual consiste en convertirse en sfmbolo y bandera, en 
catalizador y gaivanizador, de este decHivo enfrentamlento 
del pueblo con un franquismo acorralsdo, con un franquis- 
mo que se resiste al abandono y que lanza sus ultimos trres- 
ponsables garrotazos inutilmente cargados a menudo de 
sangre. 

Gotzon y Txiki, primeras vfctimas de estos zarpazos 
ag6nicos de Franco, han muerto conscientes de este su pa- 
pel, de este su g ran cometido en el momento revoluciona- 
rio actual de Euskadi y del resto de los pueblos del Estado 
EspaRol. Por eso no murieron en silencfo, por eso murieron 
con nuestro canto de liberacičn, con nuestro "Eusko guda- 
riak ga*a" en la garganta, por eso Txiki muri6 trazando con 
sus dedoš y lanzlndola a ia cara de los asesinos, a la cara del 
propio regimen delirante de fiebre mortal, la "V" de la Vic- 
toria f inal, ta "V" del futuro que sabrš conseguirse nuestro 
Pueblo, 

Txiki y Gotzon han sabido morir por la independencia 
y el socialismo para Euskadi, por la independencia y el so- 
cialismo para todos los pueblos, como han sabido morir 
Gardoki y Markiegi, Mujika Aiestaran y el patriota gatlego 
Revoira Noya, Montxo y Campillo, y tantos otros que, des- 
de Etxebarrieta, han ido enriqueciendo de decisf6n y entre- 
ga esta lucha que tenemos entre manos. 

Y ahora el Pueblo entero, nuestras ciases obrera y po- 
pufares, sabran utilizar sus nombres como bandera y estan- 
darte, como escudo protector de las vidas de WHson y Egia, 
de Ezkerra y Goiburu, de Goitia, de Txaho y de Tanke, de 
Eva y Ourin, de Mary Luz Fernandez, de lbargureny Ga- 
bika, de Ruiz de Apodaka y de todos los revolucionarios 



95 

cafdos y que puedan seguir cayendo en la Jucha, y como 
maza de ataque contra un f ranquismo arrinconado y aban- 
donado hasta de sus valedores capitalistas. 

Estas son hoy, pues, nuestras tareas: 

I Alzamos todos en pie para salvar las vidas de tos re- 
votucioiiartos cafdos por Euskadi! IHacer de Txiki y de 
Gotzon lossalvadoresde VVilson, Ezkerra y sus compafierosl 
IHacer de Gotzon y Txiki !a espada de nuestra victoria po- 
pular centra el franguismol 



GORA EUSKADI ASKATUTA 1 
GORA EUSKADI S02IAL1STA I 
HERRI HARMATUA INOIZ EZ ZANPATUA 



APENDICE 



De la prision de Segovia 
a la clase obrera y 
sectores populares vascos: 
Tras nuestro intento de fuga, 

la represidn. 



99 



REPRESION EN LA CALLE, 
REPRESION EN LAS CARCELES 



De todos ss conocido ya el descubrimiento, por parte 
de la policia, de un plan de fuga, practicamente ultimado, 
para medio centenar de presos polfticos de esta carcel. El 
descubrimiento ha coincidido con el desarrollo de una 
ofensiva general y a fond o, por parte de los sectores mas 
fascistas del regimen adueflados ultimamente de todos los 
resortes polfticos de la dictadura franquista, contra los mo- 
vimientos popular y obrero de todos los pueblos oprimidos 
por el Estado espafiol, principa Imen te contra Euskadi. 

Como es fžcil de suponer, tal ofensiva, caracterizada 
exclusivamente por una escalada represiva sin preeedentes 
desde los tiempos de postguerra, ha dejado sentir su peso 
en las carceles. Y, como es factl de suponer, se ha dejado 
sentir de un modo especial sobne esta c£rcel de Segovta co- 
mo respuesta ciega a la pesadilia de nuestros carceieros, es- 
pecialmente aquel!os sobre los que mayores responsabilida- 
des porel intento recaen, han vivido tras darse v, enta de la 
magnitud de nuestro proyecto. 

No creemos preciso extendernos sobre lo que implica 
de ceguera, bestialidad y degeneracičn polfttcas el hecho 
de que una escalada represiva se centre, no ya sobre los 
movimientos revolucionar i os o incluso sobre los sectores 
populares, sine tambien sobre los presos polfticos, sol re 
quienes en pnncipio estan totatmente dominados y elirt*. ■ 
nados como factor de peso polfttco -y la medida en que no 
lo estan no dependera tanto de ellos mismos cuanto del 
propio movimiento popular, del concepto que este tenga 
sobre ellos, del papel que este mismo, independientemente 
ya de los pripios presos polfticos, les haga jugar-, porque 
eso es algo que el propio Puebio Vasco lo sabra" captar con 
suficiente claridad. 



100 

Como complemento a este trabajo, anadimos en for- 
ma de apendice, un informe -denuncia de nuestros militan- 
tes de Segovia, explicativo de la situacičn en que han que- 
dado tras el fracaso de su plan de fuga y ia manera concre- 
ta en que la escalada represiva general det regimen franou is- 
ta se ha cebado sobre ellos, Sirva este informe^enuncia fir- 
mado por nuestros presos en Segovia como muestra practi- 
ca de lo que las paginas anteriores han intentado hacer ver 
como muestra practica de la indomable voluntad de lucha 
y m la bandera en que quieren convertirse nuestras bajas 
esos militantes vascos que, en diversos momentos de la tra- 
yectoria htst6rica de E.T.A., han ido transformšndose en 
cuanto que bajas, en triunfos para esta lucha popular nues- 
tra que, por popular, sabe alimentarse de sus propios mu- 
nones para renacer en pufios čada vez mas fuertes y con- 
tundentes. 

Nos limitaremos por lo tanto a exponer los diversos 
aspectos en que tal escaiada represiva general se ha mani- 
testado en nuestra caVcel de Segovia, 



LOS PRIMEROS ESCARCEOS 



Cuando, a primeros de agosto, recien terminado el Es- 
tedo de Excepcibn en Euskadi, sedescubri6,aconsecuencia 
de la caidade Felix Egia y Lara Fernandez en Madrid, nues- 
tro plan de fuga, la reacci6n tanto por parte de la Direcci6n 
general de PriS(ones como de ia propia direccičn de la car- 
cel se caracterizč por la prudencia. No hubo, en principio 
cambios apreciables en el regimen de vida, ni sanciones de 
mngun tipo. Mas aun, el director de la prision no se cansa- 
ba de garantizar que la carcel seguirfa como antes, que no 
habna sancrones ni traslados, que no habna excarcelaciones 
a comisarfa y que, en fin, estuvieramos tranquilos. Durante 
practicamente todo el mes de agosto, en tanto segufan las 



t01 

inspecciones subterraneas en la prision y alrededores, sus 
promesas se fueron relativamente cumpliendo. Las medidas 
tomadas se jimitaron : 

- a poner horario f ijo de duchas, teniendoias cerradas 
el resto del dia, 

- a quitarnos el programa "Directtsimo" de TV de 
los sabados por la noche, metiendonos en las celdas segun 
ei horario normal, a las 10,30, 

- a quitarnos "provisionalmente" las llamadas visitas 
de abrazo, es decir, las visitas sin reja de por medio que so- 
I fan concederse tres o cuatro veces por ano con las esposas 
o los padres, 

- a cerrarnos el comedor fuera de horas de comer. 

Con todo lo que estas pocas medidas supon fan de no 
cumplir la palabra dada por la direccičn, cedimos, de mo- 
mento, en ellas, previendo que poco a poco intentarfan ir 
cortdndonos en una serie mucho mas amplia de cuestiones 
que una ya larga historla de luchas y enfrentamientos nos 
habfa llevado a ocnseguir, y previendo que era mejor reser- 
varse para un enfrentamiento globai caso de que tales pre- 
visiones se cumpliesen. Asf loanunciaban yaalgunos hechos 
que se fueron sucediendo: 

- encierro en celdas durante 12 dfas de un militante 
nuestro, Manuel Gazteluzmendi, que, habiendo sido agre- 
dido por un funcionario, Mariano G6mez, fue acusado por 
este en un parte escrito elevado a la direcci6n de ser 61 el 
agresor, 

- amonestaciones a algunos otros compafferos, en vir- 
tud tambien de otros partes redactados con igual parciali- 
dad, uno de los cuales era de nuevo obra del mismo Maria- 
no Gomez, 

- negativa en redondo del director a hablar con una 
comisi6n nuestra para discutir los problemas creados, I o 
que nos !!ev6 en un momento a rodear entre todos e! Cen- 
tra en tanto no aceptase hablar, 

- presibn de la plantilla de carceleros para que se to- 
masen medidas de cara a la aplicaci6n total del reglamento 
-tan minucioso es el reglamento de ca>celes que en ninguna 
se aplica, y desde luego, muchfsimo menos en ca>ce!es de 
polfticos-, prest6n concretada en la elevacion, por časi to- 



102 



dos eilos, de una instancia en ese sentido a la Direccičn Ge- 
neral ds Prisiones, Es de destacar en esta cuestidn que una 
parte de la plantilla io hizo con intencion de que, efectiva- 
mente, se aplicase el reglamento con toda su carga represi- 
va, v que otros lo hicieron con la intencion de que ante fa 
imposibilidad practica de aplicarlo, la D. G. P. dictase unas 
normas especiales para (as carceJes politicas, algo asfcomo 
un Estatuto del Preso Poiitico, y pudieran saber, de esta 
manera, oficialrnente, a que atenerse con nosotros.' 

En toda esta serie de hechos, lo que se podfa apreciar 
con relativa claridad era la exigencia de una voluntad de 
provocaci6n sobre nosotros por parte de un sector de la 
plantilla, de tal modo que saltSsemos y recayesen fuertes 
sanciones -la venganza simple y cruda por el sustoquenues- 
tro proyecto les habia causado-, traslados al Sur inclufdos 
sobre nuestras espaidas. 



EL HACHAZO REPRESIVO 



De todas formas, esto no Hego a producirse hasta fina- 
les de mes, hasta el 25 de agosto. Es esta la fecha -nuestra 
declaracibn de huelga de hambre por el Consejo de Guerra 
contra Garmendia y Otaegi, es decir, por motivos politicas, 
totalmente ajenos a cuestiones internas de la prisi6n- que 
marca el inicio de la manifestacion concreta de esta carcel 
de la escalada represiva general exterior del regimen, 

U represš6n que, a partir de la noche del 25 de agos- 
to, se va a cernir sobre nosotros se extendera a diversos as- 
pectos que nada ttenen que ver con el reforzamiento de las 
medidas de seguridad interna -lo cual, aun cuando se pasa- 
sen mcluso de rosca en algun momento, podria tener una 
cierta logica-, y si con un puro afan de venganza y desquite 
por parte de un sector de la plantilla y del nuevo Director 
General de Prisiones, Lescure. 



103 



La hueiga de hambre fue iniciada por 77 de los 86 
presos polrticos que estabamos aqui' y por todas las organi- 
zaciones politicas -excepto P. CA. (Lmea Proletaria} cuyo 
unico militante aqui, aunque la apoyaba totatmente, no 
pudo sumarse por graves motivos de salud-. En concreto, 
21 de nosotros, 22 de L.C.R.-VI, 9 del P.C.E., 4 Militares, 
3 del F.R.A.P., 3 anarquistas, 1 dei P.T.E., 1 del F. A. C, 8 
independientes y 5 abertzales tambien independientes. 

Ya desde que esa mišma noche del 25 de agosto se 
present6 en Segovia el Inspector General de Prisiones Alva- 
rez de Toča, se iniciaron las medidas represivas, sin otro 
sentido que el de producto de una rabieta infantil, de una 
pueril venganza, risible si no produjera consecuencias dra- 
mžticas. " iVamos a terminar de una vez con esto de las 
huelgas! £Que es !o que mas las gusta? iFumar, poder salir 
al patio una hora diaria, poder estar todos juntos en enfer- 
merfa? IFuera ei tabaco de las celdas, nada de patio, que 
nadie vaya a enfermerfa! iAunque se mueran unos cuantos 
no tiene ninguna importancia; con enterrarles se acaba el 
problema!", fue la primera intervencion del enviado de Ma- 
drid. 

Y, efectivamente, nos quitaron e! tabaco, no nos saca- 
ron a! dfa siguiente la hora reglamentaria al patio -ni en los 
25 dias que duro la hueiga-, anunciaron que nadie sena in- 
ternado en enfermerfa, y provocaron, ya la mišma noche 
del 25, los primeros incidentes serios. 

En cumplimiento de la consigna de que no hubiera 
grupos de huelguistas juntos, quisieron sacarde dos locales 
colectivos a 9 companeros en hueiga que, por falta de cel- 
das suficientes, hacian normalmente su vida en ellos. La in- 
tencidn era intercambiarlos con los otros nueve que no es- 
taban en hueiga y aisJarios en las celdas individuales de es- 
tos. Los huelguistas de los colectivos, alegando que si nor- 
malmente habfan pasado por alto sin protestar ni crearpro- 
blemas las incomodidades de no tener celda propia no ha- 
bia razčn para que ahora que si' les venia bien estar juntos 
se les separase sin tener en cuenta su buena disposicion an- 
terior, se negaron a salir y hubieron de ser sacados a rastras. 



104 



La respuesta de una gran parte de nosotros ante tales 
medidas fue rapida. Instancia a la direccion de la carcel 
-ocupada en esos momentos y hasta časi el final de la huel- 
ga por el subdirector Juan Simon al hallarse el directorde 
vacaciones- por parte de unos 30 de los huelguistas negan- 
dose a reconoctmiento medico y declarandose en huelga de 
sed hasta tanto no nos sacasen la nora de patio que por fe- 
glamento nos correspondfa. 

Nuestra reaccion causo impacto en la D, G, P., en la Di- 
reccion General de Sanidad y en el Gobierno Civii de Sego- 
via. Un equipo de medicos fue movilizado para que nos 
atendiese cornpletamente -reaccion de (a D. G. de Sanidad-, 
y se nos amenazd con que entrana la mišma Fuerza Puhli- 
ca a rneternos la comida en el estčmago -reaccion dei Go- 
bemador- para que nadie fuera sacado, bajo ningun pretex- 
to al hospital -reaccion de la D. G. P.-. 

Por otro lado, se nos devolvio ei tabaco y continua- 
mos sin patio. 

La respuesta fuerte, sin embargo, de Juan Simon y de 
Alvarez de Toča, subdirector de la carcel e inspector gene- 
ral de prisiones respectivamente, no tardo en producirse. 
La mišma noche del 26 al 27, a las tres de la manana, stn 
previo aviso, con solo lo puesto, 12 compaReros eran tras- 
ladados a Puerto de Santa m a rta. De ellos, 7 milhantes nues- 
tros (Goio Lopez Irasuegi, Josu Abrisketa, "Txato" Artetxe, 
Ibanez Ortuzar, Joseba Imatz, Ordorika y Koldo ZirizaJ, 1 
Militar (Lontxo Egia), el tambien abertzale Perico Fernan- 
dez Trincado, y tres de L.C.R.-VI (Sarasketa, Andoni Arri- 
zabalaga y Sabino Arana Silbao}, Su traslado no era una 
sancidn por el plan de fuga, puesto que no todos ellos ha- 
bfan participado en el. Era, pura y simplemente, una ven- 
ganza coiectiva contra todos nosotros que se cebo en ellos 
segun criterios totalmente subjetivos del subdirector, 

El traslado asf, por sorpresa, en pleno clima de Decre- 
to-ley terrortsta, no contribuyo, claro es, a suavizar las co- 
sas. El retumbar de 70 puertas bajo nuestros golpes mien- 
tras procedtan a sacar a nuestros compafieros se oyo en las 



105 



viviendas de alrededor cuyas ventanas se llenaron de curio- 
L entre semidormidos y asustados. Alguno de os ,12 im MJ 
qaba a salir v se enfrento en un pr.mer momento de nejvio- 
sismo con los carceleros. Una de las puertas aporreadas ce- 
di6 Goipes, gritos, carreras, la Guardia Civil en el extenor 
aueriendo entrar a "calmarnos"... Sarasketa -aun no le per- 
donan que hace mas de siete anos hubiera estado junto a 
Txabi Etxebarrieta cuando muri6 el primer guardia civil en 
Benta Haundi- fue golpeado por los guardias al subir al fur- 
□6n del traslado. Y e\ histerico Juan S ir non, no contento 
con maodarles a Puerto, autentico infierno de las carceles 
franquistas, multiplic6 las sanciones contra vanos de ellos, 
metiendo a Lopez Irasuegi nada menos que 4 meses de ais- 
Smiento en celdasde castigo y 80 d »as a Jbj 
keta Sarasketa, Ordorika, Artetxe y Egia), aparte de los 40 
d72'"iormal«'* por la huelga de hambre a los otros ««. 



UN MEDICO DEL CUERPO 



Nuestra huelga de hambre y de sed continuo, y no 
tardo la direccion en verse obligada a abrir la enfermena y 
a habilitar otro M -uno de los colectivo« d^lojad« la 
noche del 25 con el mismo fin. Entre el sabado dia 30 y 
lunes 1 de septiembre, se llenaron los dos locales con Ttf 
huelguistas necesitados de tratamiento sueroterapsco. hI 
resto de los companeros segufa en celdas, alpw V« <J» 
seis dfas de huelga de sed. La direccion se negaba a habilitar 
mas locales para enfermena y,aun mas, I lego a volver a ce- 
rrar los dos abiertos cuando la primera sesion de tratamien- 
to hizo desaparecer, de momento, el pehgro para estos 18, 
llevandoles de nuevo a celdas. 



106 



De nada servian los argument os del medico titular ni 
dal equjpo de medicos enviado por la Direccičn General' de 
banidad. Todas sus escandalizadas protestas ante la D G P 
se estrellaban contra el evidente intento de esta de que a 
alguno nos ocurriera lo irreparable, lo que el Inspector Ge- 
neral Alvarez de Toča estaba deseando con todas sus fuer- 
zas creyendo en su bestia! cerrilismo fascista que asi' iba a 
tS krchas Una ^ nuestras huelgas de hamt > re - con nues- 

El nuevo Dlrector General de Prisiones, Lescure repre- 
senta, en las catceles, la ofensrva de la represion que en la 
caile estš imponiendose sobre todo tipo de maniobra polf- 
tica. Asi, ante la preocupacion de los medicos, toda su res- 
puesta no fue sino un despreciativo "Ustedes limitense al 
diagnčstico y a la indicaci6n de los remedios, que nosotros 

losVpSre^s""' ^ d8cidiremos d6nde ' ^f" 0 y cuando 

Ante semejante actitud contraria a los mfnimos prin- 
cipios subre el respeto a la vida, los medicos solo tuvieron 
una alternativa: y optaron, honradamente, por no volver 
rnas. Y aunque nada pudo hacer el verdugo Lescure contra 
los medicos nuevos puesto que no eran funcionarios ni te- 
nfan contrato alguno firmado, si pudo contra el titular de 
la carcel, pnncipal afectado por tales arbitrariedades y veja- 
ciones contra la profesi6n: cuando este hablo de dimitir 
ante el papel de pelele que le estaban obligando a iugar le 
amenazo con aplicarle el Decreto-ley del 26 de agosto' el 
Decreto-ley terrorista, por apoyo a la subversion. Es decir 
atendemos medicamente a nosotros era hacer sub versičn' 
atentar contra el Estado. Ciertamente, un honor con el que 
no nos atreviamos a soffar. 

^ Junt ^- al mždico titular P^ieron a otro como colabo- 
rador, medico integrado en el cuerpo de funcionarios de 
prisiones y que bien supo demostrar tal integracion Su 
meptitud profesional es total, y enciclopedica su ignoran- 
cia en medicina, Como muestra basta un boton: en la huel- 
ga de hambre del pasado diciembre de 1974, demostrč des- 
conocimientos tan elementales como e! de tomar la tensičn 



107 

arterial; cuarvdo fue a tomarsela a u no de los huelguistas, le 
registr6 una tension mfnlma de... icero! i^ero esque?un 
tuvo el desparpajo de intentar justificarse -adelantemos que 
en su tarjeta de visita se anuncia como siquiatra-neur6logo- 
dtciendo que tal tensi6n mmima y aun de puntos bajo cero 
pod (a registrarse en ciertos casos de enf ermedades 

Aparte de esto, los meritos de Mart fn G6fti*2 Merino 
-que tal es su nombre- son dignos de cualquier refinado tor- 
turadorespecializado de tosque de vez en cuando acostum- 
bramos a ver en las ficciones de la pantalla al servicio del 
malo de turno, son dignos por cefiirnosaalgo mascorporeo, 
de cualquiera de tos "medicos" que nem os conocido en los 
calabozos de las comisanas que no saben utilizar su "cien- 
cia" sino para tranquilizar a los torturadores y aseguraries 
que pueden seguir golpeando y torturando, que aun aguan- 
ta la victima. 

Es responsable principal de la polftica "sanitaria" se- 
guida por la direccion, al ašegurar continuamente ante esta 
que estšbamos fuertes todavfa, que no corrfamos pel igro 
alguno, que podiamos seguiren celdas. Llego en su ants-me- 
dicina a no tomar ninguna medida y a dejarle continuar ais- 
lado en la celda a un companero, militante nuestro, que, en 
su huelga de sed de una semana, habia tenido ya dos vomi- 
tos de sangre, Mšs todavfa: fue capaz de responder, al pre- 
guntarle los demas por la salud de este companero -estaba- 
mos preocupados por 61 puesto que sabiamosel tiempo que 
llevaba sin agua y sin tratamiento alguno-, que no mostra- 
ba absolutamente ningun sintoma de deshidrataci6n y que 
estaba maravillado de c6mo un hombre podfo aguantar tan 
bien la huelga de hambre y de sed. Solo cuando minutos 
mas tarde de esta conversaci6n pudieron enterarse estos 
compafferos de los vomitos de sangre que ya para entonces 
habfa tenido y de que asimismo los habia puesto en cono- 
cimiento de nuestro Gdmez Merino, s6lo cuando se le pu- 
do echar en cara su increfble actitud, accedio a dar parte 
dei enfermo ante el medico titular para que fuese traslada- 
do tambičn a enfermerfa. 



Es el responsable principal del traslado de un decimo- 



108 



tercer cornpafiero, I teki Viar, de L.C.R.-VI a Cartaoena 
cuando llevaba ya diez dfas de huelga de hambre S los 
cua les 4 srn agua y otros 3 en enfermena con 3>l gade 't a 
tarmento de suero^, al asegurara ladireecion a J S ? i m 2 

9K£f£ as r tar los cientos de SBmRSž^S^ 

S i 'J ^ IC1 ' ex P |,car e ste interes por que Viar W 
mjMico trtu ado 9 ra una viviente denuncia S?E5 
Me™T V Sm ° pr0fesi0na ' de nuestro carceKo- 



Es el responsable principal de que -habilitados rte ni .p 

pensar lo que hubiese podtdo ocurrir de haber tenido as£ 
percance el d i'a anterior en su aisiamiento, Ef Justo aue t £ 
produjo en la direccidn de la carcel -Ebamos ya 19 d s 

d*3S? i? ' a t6rCera en e ' mismo ano con 8 d?a d de 
duraobn la primera y 22-25 la segunda- provoco una ori 

SaTnt^Setn^" ? nU " tn " P^nesTcSSfa? ta 
nueiga antes de tener que sacar a nadie al hospital o de en 

contrarse con algo irreparable. Pero de nuavc mumn Mar 

tra de s ^ ' X nad ° S Senamos nosotros -"ueva mues^ 
tra i de su calidad como sjquiatra-neur6logo- v aue oronto 

Pe q ue pract.camente todas las noches hubo alguna erner- 



109 



gencia y de que ei mismo compafiero volvio a sufrir un se- 
gundo ataque del mismo tipo. 

La unica misi6n que qusso atribuirse ante rtosotros co- 
mo medico consisti6 en pretender engafiarnos a čada uno 
en particular, en pretender hacernos ver que estabamos al 
borde de alguna lesion irrecuperabSe, quizas de la muerte, 
si no empezabamos pronto a comer, es decir, consistio en 
pretender hacer valer ante nosotros, sus "pacierttes", su 
"autoridad medica" con el unico fin de aput starše tantos 
como carcelero, como liquidador de nuestra incbmoda 
huelga de hambre, como valioso ayudante, en fin, de la !ey 
terrorista de! 26 de agosto, Siempre fue un autentico carce- 
lero, mas aun, un carcelero cualificado, especializado. 

Pero, a decir verdad, no extrana tal actuacion "medi- 
ca" en un Martin Gdmez Merino que, titular siquiatra de la 
carcel de aJcoholicos -cihicamente denominada "Časa de 
Templanza"- de Segovia, no emplea otros metodos de cura- 
ci6n que la camisa de fuerza, e! encierro, la "pastiiloterapia" 
abotargadora y el abandono por (os suelos -en el sentido mas 
literal- de sus "pacientes". 

Tan envilecedora para un profesional minimamente 
honrado de la medicina ha sido la actitud de la direcci6n, 
que el medico titular del puesto de esta carcel se ha visio 
por fin obligado adtmitircuando,al dejar nosotros la huei- 
ga, su dimisi6n no podfa ser ya considerada como de apo- 
yo a la subversi6n. As t' lo han visto tambien otros medicos 
de la provincia y se van negando a recoger el puesto, por 
mas que da muy poco trabajo y esta bien retribuido econ6- 
micamente, Es, claramente, un smtoma mas de la desban- 
dada y del espiritu de no colaboracion con el regimen que 
forzosamente se estan imponiendo a todos los niveles ante 
sus brutaltdades sin cuento. 

Solo al final ha aceptado un medico el puesto. No sa- 
bemos todavfa de su aptitud ni de su disposicton. Pero el 
hecho de que haya aceptado en estas condiciones algo nos 
indica. Y mas cuando ya ha llegado a decir que el ha firma- 
do un contrato con la prision y que esta a lo que le manden. 



110 



Es decir, por el nrtomento no es nuestro medico sino un ins^ 
trumento mas de represibn, un istrumento especializado al 
servicio de nuestros carceleros, 



LOS CARCELEROS "DUROS", COMO 
EL PEZ EN EL AGUA 



En cuanto al tema del regimen interno de la carcel va 
en la primera semana de huelga, la direcci6n empez6 3 apli- 
car el reglamento con los no huelguistas. Se impusieron los 
trajes de penado, se cerraron las celdas durante el dfa se 
les tema a todos en un patio cerrado tambien con llave ex- 
cepto a las noras de comer -y de dormir,claro-, se impidi6 
la entrada de comtda sin cocinar de la calle, se les cort6 el 
acceso a la cocina general y la consiguiente posibilidad de 
cocinar o calentar nuestra propia comida, castigaron a dos 
a aislamiento en celdas por puro capricho... 

Todo esto hizo que lo que habfa empezado como huel- 
ga polftica normal se convirtiera tambien en reivindtcativa 
y en mdefimda. Asf, aunque en un principio entramos con 
grandes posibilidades de terminarla en ocho d fes caso de 
que el plažo entreel Consejo de Guerra de Burgos y el Con- 
sejo Supremo Militar se adivinase largo, sin embargo decidi- 
mos contmuar adelante hasta que la situaci6n de la carcel 
se normalizase y se retirasen las primeras medidas tomadas 
sobre la aplicacidn del reglamento. ™maaas 



111 



Pero no continuamos tod os. Los 9 del P.C.E., el que 
qued3ba del F.R.A.P. -los otros dos habfan abandonado ya 
al segundo y tercer dfa-, los 3 anarquistas, el del P.T.E., el 
de F.AC., 3 indpendisntes abertzales y 5 independientes 
dejaron la huelga entre el 1 y el 2 de setiembre si haberse 
cumplido ya los objeti vos poHticos -excepto en el caso de 
F.A.C. que fue por motivos de salud-. Seguimos en huelga 
E.T.A., LC.R.-VI, los MilitareG, un abertzale independien- 
te y tres independientes. 

Sin duda, esta drvision tuvo su peso en ei empecina- 
miento del subdirector, de Juan Simon, para no ceder en 
una sola de sus medidas. Mas aun, amenaz6 con trasladar a 
"4 6 5 cabecillas" al Sur, f ruto de cuya amenaza fue ef lle- 
varse a Cartagena a I Maki Viar en las condiciones antes des- 
critas. 



El dfa 13 de setiembre, 19 diasde huelga ya, iniciamos 
las negociaciones para cortar. A las pocas horasde presentar 
nuestras condiciones sobrevino el ataque antes aludido de 
Jos6 Ram6n Ureta, con lo que parecio que no serfa diffcil 
dejarla en condiciones aceptables, Nuestras extgencias: 

- no cerrar las celdas durante el d fa, 

- poder estar durante el dfa en elias o en el patio li- 
bremente, es decir, poder organizar čada uno sus horas : de 
estudio, descanso o deporte, 

- que pueda entrar libremente -con todos los cacneos 
que hagan falta- carne y todo tipo de comida sin cocinar de 
la calle, 

- acceso a la cocrna de un coctnero y tres ayudantes 
nuestros para preparar nuestra propia comida, 

- vuelta a I a situaci6n anterior en general : visitas de 
40 minutos cuatquier dfa de la sernana, eiiminaciin de uni- 
formes, luz libre en las celdas por la noche, etc, 

- levantamiento de la sanci6n que se nos impusiera, 
para el dia de la Merced, 24 de septiembre, 

- concesičn de un periodo de recuperacičn, segun cri- 
terio mčdico, antes de empezar a cumplir !a iancibn en cel- 
das, durante el cual pudieramoš hacer vida norma) y prepa- 
rarnos nuestras propias comidas especiales siguiendo las in- 
dicaciones medicas. 



112 



La respuesta es totatmente ambigua, dejando ver que 
segurarnente no habrfa problemas pero sin dar la menor qa- 
rantfa, por lo que decidimos seguir. 

Para entonces se han dejado ver con toda claridad las 
presiones ejercidas por una parte de la ptarttilla de carcele- 
ros a fin de que sea aprovechada la ocasidn para imponer- 
nos a rajatabla el reglamento, lo que supone, punto por 
punto, entre otras cosas, oponerse a las reivindicaciones arri- 
va expuestas. El propio Juan Simon, el adminrstrador Pe- 
dro Sanchez, el Jefe de Servicios Antonio Cilleros v un 
qumteto de funcionarios formado por el anteriormente ci- 
tedo Manano G6mez, Jose Luis Santapolonia, Jose Luis 
Gčmez, Jose Mar fa Ferrero y el oficiaJ Constantino, son 
os mšs partidanos de estas medidas. Los 4 ultimos carcele- 
ros citados y el Jefe de Servicios Antonio Cilleros no pier- 
den ocasion de hacer sentir su autoridad y de provocarnos 
a čada uno de nosotros de tat modo que puedan hallar mo- 
ttvo de imponernos nuevas sanciones en celdas. Son ya una 
^° en ,! 1 de 5 ram P"Re«w 'os que han estado o estan sufrien- 
do celdas de castigo -aparte de ja sanci&n "norma!" de la 
huelga- por este procedimiento. Jose Luis G6mez ha llega- 

2 1 i^T de P J retender acus ar a un companero de algo 
asf como .ntenlo de fuga -aparte del otro, del verdadero 
con su correspondiente sancidn, por haber "encontrado" 
en su celda la barra de hierro con que e | mismo -ei funcio- 
nano- suele cachear los barrotes de las ventanas. El subdi- 

S J H a 0 ?|« m H 6n ' " ha " 6 3 SUS anchas cuand0 '^te- 
norista del 26 de agosto rompi6 las maquinasde la prensa 

lo que pase aquj; la prensa ni la television no van a decir 

naaa , dtjo con aire cfnscamente triunfal a Iftaki Viar un 
par de dias antes de "empaquetarlo" para Cartagena. Elio 

JSJJE lltt l ° qUe 16 infundi0 ta "fl«n valentfa" de šegi ir 
rmperturbable en sus trece, a pesar de estar ya directamen- 

Ca2 !n°JZ 3 muerte de un ™'tonte del P.C.E., Mario 
t-apote en esta mišma carcel, siendo ei Jefe de Servicios 
por falta culpable y consciente de atenci6n medici ante 
una fuerte hemorragia de est6mago, y de no imoortarle en 
absoiuto provocar, con su actitud para con ta K£k nS 
d.ca, otro u otros nuevos fatales deienbci al i 5^1 «b£ 



i i Vi 



ya tema a su fiel servidor G6mez Merino que, pasando por 
encima de) propio titular, estaba dispuesto a cargar sobre 
sus espaldas cualquier responsabilidad con tal de ascender 
puestos en el escalafon carceiarro. 

El fruto de todas estas presiones esta" resultando por 
ahora extraordinariamente copioso. 

Cuando el lunes 15 de septiembre, 21 diasde huelga, 
se reincorpora el director titular Eduardo Carrasco, su du- 
reza es todavia mayor que la de Juan Simon. Ni siquiera 
acepta una comision para presentarle nuestras exigencias, 
lo que ya habfa aceptado el subdirector. No recibtra "mien- 
tras parsistan en la huelga". 

Esta, por lo tanto, continua. No ser<5 hasta el vigesimo- 
quinto dfa de hambre cuando el mismo Mame a una comi- 
sibn de dos huelguistas -elegidos, porsalvarsu preciada au- 
toridad, a su propio criterio, sin tener en cuenta a la desig- 
nada por nosotros- para rectbir nuestras propuestas. Su res- 
puesta es totalmente ambigua y sin ninguna garnatfa. Prac- 
ticamente so I o acepta con relativa claridad lo de! criterio 
medico para la recuperacion, Y luego, durante estos dfas 
de recuperacion, se seguina discutiendo. 

Poco es, pero pensamos que no mereče ia pena conti- 
nuar. Que nuestra situacion ahoga su eco en la calle, donde 
se esta luchando por una problematica mucho mas grave. 
Que nuestra situaci6n particular obedece a una escalada re- 
presiva general de gran aicance contra la que nuestra huelga 
privada ya no tiene incidencia. Que cuando esta escalada 
entre en reflujo -!o que normatmente y dada la respuesta 
popular e internacional que se esti dando no puede tardar 
demasiado- estaremos en mejores condiciones de atacar de 
nuevo. Que nuestras fuerzas ya no daban para mucho mas 
y que, cumplido con creces como estaba el inictal objetivo 
polftico, era preferible no acabarde agotarse. 

Y cortamos la huelga al iniciar el vigesimo sexto dfa. 
Las condiciones de salida eran francamente malas, y asCse 
revelaron en seguida. Eduardo Carrasco, ante ello, no dudo 



114 



en faltar a su palabra y no cedič ni tan siquiera en lo de la 
recuperacion medica. Si bien el medico titular pidto 8 dias 
bajo este concepto, Carrasco interpret6 el term i no a su ma- 
nera y lo hizo consistir en 8 dfas de estancia en enfermerfa 
con solo dos horas diarias de patio y siguiendo la dieta in- 
dicada por el medico. 

En cuanto a las reivindicaciones, si bien no han cerra- 
do las celdas durante el dfa, han impuesto un sistema rigi- 
do por el que, a ciertas horas, čada uno debe decidir si es- 
tar en el patio o en su celda, y pedir permiso čada vez que 
necesite ir a algun otro sitio; nos han cortado totafmente el 
aceeso a la cocina; la entrada asimismo de comida sin coci- 
nar -hay que tener en cuenta que, siendo como somos vas- 
cos la gran mavona, no es posible traer comida preparada 
desde Euskadi-; nos han impuesto el uniforme; nos han cor- 
tado el poder ver los largometrajes de TV por la noche los 
tres dias que la D.G.P. tiene autorizados para todas las car- 
celes que, como esta, carecen de proyector de cine... 

En fin, en cuanto a sanciones, la arbitrariedad ha Ne- 
gado a | 0 ndiculo: 40dfasde incomunicacior, en celdas de 
castigo por la huelga de hambre, descontando los dias de la 
huelga que čada cual paso en enfermerfa, dias que fueron 
aunque en enfermerfa, peores que en ržgimen de castigo 
porque ni siquiera nos sacaban a tomar el sol la hora esti- 
pulada para todo sancionado. Con tal medida se da la para- 
doja de que son precisamente los mas debiles, los que antei 
tuvieron que verse sometidos a tratamiento en enfermena 
los m^s castigados, los que mas han tardado en salir de cel- 
das, los que, en realidad, han recibido mas sanci6n 



A estos 40 dias generales se van acumulando ademas 
las nuevas sanciones que čada uno de los carceleros va con- 
s.iguiendo hacer encajar a quienes de nosotros son menos 
tranquilos y menos capaces de quedarse indiferentes a sus 
provocaciones. Asi, hay algunos que no saldran de celdas 
-si antes no decidimos sacarlos por la fuerza- hasta el nuevo 
ano.,. por ahora. 



115 



Esta actitud totalmente negativa tanto de un sector 
de ia plantilla de carceteros como del director -"me respon- 
sabilizo por completo de t odo lo que han hecho el subdt- 
rector y los funcionarios", dijo, terminada la huelga Eduar- 
do Carrasco- no fue unicamente hacia nosotros, si no tam* 
bien hacia los farni Itares que, por tres veces, se trasladaron 
desde Euskadi u otros puntos de la peninsula hasta Segovia 
para ver de presionar y buscar una salida a la situaci6n. La 
actitud del director fue de total desprecio hacia ellos -sin 
dejarles vernos, porsupuesto- llegando, incluso, mientras el 
tomaba un iunch en la manana del dfa de la Merced con el 
Gobernador y Alcalde segovianos, a echarles los "par ros" 
de la policia como si de un rebafio de ganado se tratara, pa- 
ra que los sacase a la fuerza del recinto de la carcel donde 
esperaban ser recibidos por el. 

Ademas de todo esto, čada dfa que pasa nos va depa- 
rando una nueva sorpresa. La situaclčn aqut dentro es to- 
talmente inestable. Lo que un dfa consideramos como nor- 
mas fijas, al dfa siguiente se ve reforzado por nuevas arbi- 
trarias medidas vaga y ridiculamente justificadas con un 
"son črdenes de Madrid", s6io comprensibles como inten- 
tos de provocacion para que saltemos y encontrar, como 
decfamos ai principio, un motivo para trasladarnos a pena- 
les del Sur. Asf por ejemplo, si al principio parecfan limi- 
tarse a impedir la entrada de comida cruda, ahora impiden 
incluso calentar la comida que nos I lega preparada, y hasta 
el rancho que sobra para la cena o el dia siguiente... 

Parece que no supieran cčmo volcar contra nosotros 
toda su envenenada sana de carceleros embrutecidos. Es di- 
ficil hacerse a la idea, sin vivirlo, de hasta dčnde llegan las 
manifestaciones de autenticos psic6patas de este grupo de 
carceleros. Antonto Cilleros, su cabecilla e ideologo con sus 
insignias de Jefe de servicios -sin duda, se llevara una gran 
alegrfa si liega a leer esto- hizo lo imposible r cuando aun no 
lograban dar con ei tunel de nuestro intento de f uga, para 
que nos dej a ran "escapar" por el e "ir matandoles uno a 
uno conforme vayan saliendo a Is ca1le";fue el instigador, 
cuando golpeabamos las puertas la noche del 26 de agosto 
en protesta impotente por el secuestro de nuestros doce 



116 



compaPleros brutalmente sacados de la carcel, para que fa 
Guardm Civil entrase dentro "a calmarnos los humos v tran 

?, U i n 8 / nOS Bn „ U " ™T mto "'> V 68 el ^ COf1 ^a daridad 
V srn tapujos ha dicho a uno de nuestros comparieros re- 
cientemente que "no tango ninguna preocupacion por vo- 
sotros, en cualquier momento puedo entrar aqui con I a piš- 
tola v matarosacincC.ParaeisubnormatJoseLuis G6mez 
-y no es un insulto barato smo constatar fo evidente inclu- 
?° Pf a S «JS mismos companeros de profesi6n-, nosotros no 

. P mI 1008 Sln0 urw banda daa »s'nos a exterminar". 

u ' t,mam9nt e onvalentonado Jase Marfa Ferrero, los 
™ d 5 sa h n9, ; e d 5 nuestro ™!iante antes citado en su 

gr^ hubo que I amar al medico por medio de el y no tuvo 
mfc feliz expres>6n que "iEsta enfermo y que? ieso es 
motrvo para llamar al medico?"; y aun hibo que hablfr 
con calma con e! para que, por fin, liamase ai medico. En 
la tambien antes citada muerte de Mario Capote los mis- 
mos eareeleros adquieren caracter de asesinos convictos 
consc.ente S y deseosos de repetir su "hazafia": en opffi 
de este grupo, "se murič porque tema que morirse". 

»i rfiif COSaS u SStiSn claras: P uest0 q ue Eduardo Carrasco 
t t f Ct ° r - ** ha res P°nsabili 2 ado de todo esto, de todo es- 
to se le extgiran cuentas. 



PERO NO ESTAMOS DERROTADOS 



v „ n * f ve ' ,a ? fens,va represiva en la carcel es total. 
Ii n * P^ 6 , 9 arant,zar a " absoluto, lo mismo a que a ni- 
vel general en la calle, que vaya a dismmuir. Bien al contra- 



117 

rio, no serfa deextraflar que, con los ultimos acontecimien- 
tos de la desaparici6n de Franco, un posible autentico des- 
control de los sectores de ultraderecha que ultimamente 
vienen actuando, repercutiera en primer lugar y a faita de 
otro objetivo mas inerme y al alcance de la mano sobre no- 
sotros. 

Sea como sea, se produzca el descontrol total o se in- 
tente una nueva maniobra aperturista con Juan Carios, to- 
dos !os problemas seguiršn en pie. Y no nos cruzaremos de 
brazos ni nos sentaremos a esperar que la tormenta se rom- 
pa sobre nuestras cabezas, Este informe-denuncia sobre los 
golpes que se nos estšn dando en venganza por habernos 
querido escapar, por habernos puerido reincorporar a la 
primera linea de! combate, no es sino el principio de la 
nueva batalia que desde ya tenemos que organizar para pa- 
rarlos y devolverlos, para conseguir unas condiciones mi ni- 
maš de vida en la carcel que nos permitan, cuando menos, 
no imos degradando poco a poco entre barrotes y cerraduras 
seguir estudiando y capacitandonos, y, en fin, para volver a 
sumarnos, en la medida de nuestras posibilidades, a la lu- 
cha de nuestras ciases populares vascas. Ni las celdas de cas- 
tigo, ni las carceles del Sur, ni las amenazas continuas cen- 
tra nuestras vidas, nos haran abandonar la participacidn 
que sabemos y queremos tener en la lucha de nuestro Pue- 
blo. Bien al contrario, ello mismo sera" un motivo mas de 
lucha para nosotros y un motivo mas de politizacičn yde 
ataque al regimen para nuestro Pueblo. Y con mucha mas 
efrčacia en estos momentos de deseoncierto total para el 
franquismo, en estos momentos de extremadescomposici6n 
interna. 

Porque si la muerte no derrotč a Txiki, si la descarga 
de fusilerfa del pelot6n que le asesinč s6lo sirvio de ampli- 
fteador de šu canto de combate, mucho menos nos pod rž 
derrotar a nosotros esta ofensiva de la represi6n en el pre- 
ciso momento en que ya nuestro Pueblo se esta planteando 
la iiberaci6n de sus hombres encarcelados, el vaciamiento 
de las prisiones como aniquilaci6n de los ultimos vestigios 
de una dietadura cuyos temblores no son sino los de la ago- 
nij la desaparici6n del mundo de los vivos. 



118 



(POR LA LISE RAC ION DE LOS PRESOS POLIT1COS 
POR EL REGRESO DE LOS EXILIADOSI 

IPOR EL FIN DE LA DICTADURA F RANOU IST A! 



i GORA EUSKADI ASKATUTA! 

GORA EUSKADI SOZIALISTA! 

HERRI HARMATUA, INOI2 ES ZAMPATUA! 

Octubre de 1975 
Los militantes de E.T.A. en Segovia 



119 



INDICE 



INTRODUCCION: 

Arias Navarro: Comisario de polici contra 
Presidente de Gobierno. 

Tunel de Segovia: Ocultamiento politico 

de un descubrimiento policial 5 

PRIMERA PARTE: 

Asf militan nuestros presos , .15 

Saber arriesgarse, saber caer 17 

Luchar en las fauces de! ob o 25 

Reincorporarse al frente 28 

SEGUNDA PARTE: 

C6mo sa motita un plan de fuga .31 

ETA recibe un informe 33 

Un viejo water condenado al emparedamiento 34 

Una puerta faisa para una esperani? verdadera 36 

"Si ni ahora somos capaces, bien nos meremos ia 

carcel" 40 

La libertad se viste de espele6logo 42 

Un atto en el camino 45 

El sarcasmo de una libertad provisional 46 

Sin embargo, ei mejor monumento 49 



120 



TERCERA PARTE: 

Dal hundimiento del tunel de Segovra a ia muerte de 
Gotzon v Txiki : 

Significado de unos revesesen la lucha revolucionarja. 51 



Unas preguntas inquietantes , 53 

En busca de una respuesta 57 

La gestaci6n de una Imea y los primeros esbozos de 

un cuadro de objetivos . . 58 

La proyeccion de una Imea y el dibujo de un cuadro 

de objetivos 68 

La trayectoria en una linea y los logros plasticos de 

un cuadro de objetivos ,73 

La respuesta esta en e( Pueblo „ 79 

Cuando surge I a traicion . . . 85 

Hacer de las bajas triunfos 93 



APENDICE: 

De ta Prision de Segovia a la cfasa obrera y sectores 
populares vascos: 

Tras nuestro intento de fuga, la represion 97 

Represi6n en la calle, represion en las carceles 99 

Los primeros escarceos 100 

Ei hachazo represivo 102 

Un medico del cuerpo 105 

Los carceleros "duros", como el pez en el agua. ... 110 
Pero no estamos derrotados 116 



)a ya 
que- 

o en- 



los primeros dias de junio cuando ETA recibio i 
lamente, un largo, detallado y extraordinariamente 
prometedor informe. En la prision de Segovia, estaba ya 
practicamente ultimado el plan de fuga, y lo poco que 
daba por hacer era mision exterior. 

La maxima preocupacion de todo revolucionario vasco 
carcelado militante de ETA es su reincorporacion a la lu- 
cha activa, su abandor o de la cšrcel. 

Y si, a pesar de todas las dificultades, a pesar de la larga lis- 
ta de amargas decepciones, continuan nuestrps presos con- 
siderando este como su principal objeti vo a cubrir en las 
carcelus, es porque no puede ser de otra manera para quie- 
siguen siendo militantes de una organ izac ion revol 
aria vosca incluso en la prision. 
>rque de ningun modo se resignan a hacer verdad I 
]ue "no pudiendo dar ya nada mas, lo necesitan todo" 
porquc saben que dar su libertad no es darlo todo, o 
no lo es el entregar su salud en el tipo de lucha qu 
condiciones les obligan a adoptar tan a menudo, la h 
de hambre o de sed, 

porque saben queotrossMo han dado todo, su propia 
porque saben que tambien ellos son necesarios en la pr 

ra Unea de la lucha, y, sobre todo, 
porque saben que su lucha es la de su Pueblo, que f 
Pueblo, en definitiva, quien trabajovmente m dibuj 
la "E" de Euskadi y la "A" de Askatasuna en sus ikurrinas